Por qué Los Redondos tienen el pogo más grande del mundo y cómo nació una de las postales más impactantes del rock argentino
Cada vez que suenan los primeros acordes de «Ji ji ji», miles de personas saben exactamente lo que va a pasar. Saltos sincronizados, brazos en alto y una multitud moviéndose al mismo tiempo dan forma a una imagen que desde hace décadas acompaña a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego al Indio Solari como solista.
Por eso, cuando se habla del rock argentino, hay una frase que aparece de manera inevitable: «el pogo más grande del mundo».
Pero ¿por qué se lo llama así y cómo nació este fenómeno que trascendió la música?
El origen está en una canción: «Ji ji ji»
La historia comienza con «Ji ji ji», uno de los temas más populares de Los Redondos, incluido en el disco Oktubre de 1986.
Con el paso de los años, la canción se convirtió en el momento más esperado de cada recital. Cuando llega su tramo final, miles de fanáticos comienzan a saltar al mismo tiempo generando una escena única que terminó convirtiéndose en una marca registrada del universo ricotero.
Mucho más que un pogo: una ceremonia colectiva
Distintos periodistas especializados y documentales sobre la historia de la banda coinciden en que el fenómeno excede lo musical.
Los recitales de Los Redondos primero, y los del Indio Solari después, fueron construyendo una relación muy particular con su público. Los seguidores viajaban cientos de kilómetros para asistir a los shows y transformaban cada presentación en una especie de ritual colectivo conocido popularmente como «la misa ricotera».
Esa identificación generó una convocatoria pocas veces vista en la historia del rock argentino.
Cuando el Indio desafió a Mick Jagger
La popularización definitiva del término llegó gracias al propio Indio Solari.
Durante varios recitales multitudinarios comenzó a presentar el momento de «Ji ji ji» como «el pogo más grande del mundo». Incluso, en uno de sus shows en Tandil, lanzó una frase que quedó para la historia:
«Este será el pogo más grande del mundo, hacete a un lado Mick Jagger».
La expresión fue repetida durante años por los fanáticos y terminó convirtiéndose en parte de la cultura popular argentina.
Convocatorias que superaron las 100.000 personas
La magnitud de los recitales explica buena parte de la leyenda.
Durante su etapa solista, el Indio llegó a reunir más de 100.000 espectadores en ciudades como Tandil, Mendoza, Junín, Olavarría y La Plata. En algunos casos, la cantidad de asistentes igualó o incluso superó la población local.
Las imágenes aéreas de esas presentaciones recorrieron el mundo y alimentaron aún más el mito del pogo gigante.
Por qué sigue siendo un fenómeno único
Aunque existen festivales internacionales con mayor cantidad de público, especialistas y seguidores coinciden en que lo extraordinario del fenómeno ricotero no es solamente el número de personas.
Lo que distingue al pogo de «Ji ji ji» es la sincronización espontánea de decenas de miles de personas saltando al mismo tiempo durante una misma canción, algo que se repitió durante décadas y se convirtió en una de las postales más reconocibles de la música argentina.
Por eso, para varias generaciones de fanáticos, el pogo más grande del mundo no es un récord oficial ni una marca certificada: es el nombre que recibió uno de los fenómenos culturales más impresionantes que haya producido el rock nacional.
Cada vez que suenan los primeros acordes de "Ji ji ji", miles de personas saben exactamente lo que va a pasar. Saltos sincronizados, brazos en alto y una multitud moviéndose al mismo tiempo dan forma a una imagen que desde hace décadas acompaña a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego al Indio Solari como solista.
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