“Robar para poder hacer política”

Por Redacción

En la obra teatral “Eva y Victoria” de Mónica Ottino, basada en un ficticio encuentro entre Victoria Ocampo y Eva Duarte, en un momento se suscita un diálogo más o menos así. Victoria le dice a Eva: “Porque usted y su marido son un par de ladrones”, a lo que Eva, mirándola desafiante, le contesta: “Qué viva, por usted robaron sus abuelos”. Esa conversación siempre me quedó dando vueltas, pues es muy probable que las dos hayan tenido razón. Ninguna se toma la molestia de negar lo que la otra afirma y ahí queda, en un “empate”, esta trascendental cuestión que vuelta a vuelta aparece en la escena política y social de nuestra Argentina (y me atrevo a decir que no es ajena a la historia y el presente de muchos pueblos y países del mundo). Claro que es una ficción, pero dentro de nuestro realismo mágico, en donde un electo presidente de la región (que aún debiera terminar de contar los votos) afirma que es visitado por un pajarito que le indica cómo hacer la campaña (con poca eficiencia, al tenor de los resultados) y le dará –supongo– también los nombres de los miembros de su gabinete, esta cuestión de las justificaciones históricas de quedarse con parte del patrimonio de la Nación y del pueblo en retribución de las “campañas al desierto” o porque “es necesario dotar a quien representa al pueblo del poder del dinero para hacer política” (en “beneficio” de ese pueblo, se supone) parece como sobreentendida. Es también una cuestión que encuentra sorprendentes apoyos en sectores sociales insospechados, desde los de menores ingresos (los más saqueados, contradictoriamente), que soportan que les recorten la vida, la educación, la salud y el techo con tal que –de tanto en tanto– se derramen migajas para ocasiones especiales (migajas que nunca salen de los bolsillos de quienes dicen robar para los humildes, sino de la voluptuosa teta del Estado), pasando por sectores de la clase media que miran y silban para el costado mientras puedan pagar las cuotas de los electrodomésticos o irse a Miami, hasta una supuesta intelectualidad progresista como una “justa expropiación revolucionaria”, según se dice, para poder combatir a la “oligarquía”, quienes aplauden estos actos de miserabilidad del populismo conservador como si estuvieran escritos en el “Qué hacer” de Lenin, “El libro Rojo de Mao” o “El diario del Che” (el Che ordenaba fusilar a quienes aprovechaban, en nombre de la revolución, para violar y saquear a campesinos). Raúl Guillermo Riobóo DNI 10.267.853 Neuquén

Raúl Guillermo Riobóo DNI 10.267.853 Neuquén