El cultivo estrella de la chocolatería que obsesiona a inversores chilenos y trajo a científicos de California a la Patagonia

La visita forma parte de un programa financiado por el BID que busca intercambiar experiencias sobre eficiencia hídrica, adaptación al cambio climático y nuevas tecnologías para una actividad que ya concentra el 95% de la producción argentina.

Por Auribel Zuarce

Especialistas internacionales recorren plantaciones de avellanos en el Valle de Viedma durante la gira técnica. Foto: Pablo Leguizamón.

Especialistas internacionales recorren plantaciones de avellanos en el Valle de Viedma durante la gira técnica. Foto: Pablo Leguizamón.

Especialistas internacionales en riego, recursos hídricos y adaptación al cambio climático comenzaron una gira técnica por los valles irrigados de Río Negro con el objetivo de analizar sistemas productivos, intercambiar experiencias y debatir estrategias frente a un escenario climático cada vez más exigente.

La actividad comenzó en el Valle de Viedma, con una visita a plantaciones de avellanos de la firma Ferrero Rocher, y continuará por el Valle Medio y el Alto Valle, donde se evaluarán distintos sistemas agrícolas bajo riego.

La gira técnica, según explicó el secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, busca «conocer en territorio» las distintas experiencias productivas de la provincia. La iniciativa forma parte de un programa financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), orientado a infraestructura de riego, gestión del riesgo agropecuario y capacitación técnica.


Valle de Viedma, punto de partida


El inicio en el Valle de Viedma estuvo centrado en el cultivo de avellanas, donde Río Negro concentra alrededor del 95% de la producción nacional.

En ese contexto, Reinoso destacó el sentido del recorrido territorial. «La idea es que conozcan todo el valle. Empezamos en el Valle Inferior, seguimos por Valle Medio y terminamos en el Alto Valle» señaló.

Durante la recorrida, Walter Ferracutti, referente de Ferrero Rocher en Argentina, contó que la empresa cuenta con alrededor de «200 hectáreas propias en la región, dentro de un esquema que integra producción, acopio y procesamiento», además de la compra de materia prima a productores locales.

Agregó que, el sistema productivo «se basa en plantaciones con marco de 3 por 5 metros», riego por aspersión y un período de aproximadamente cinco años hasta alcanzar la plena producción.


Un polo productivo en expansión en la Patagonia


El desarrollo del avellano en Río Negro se apoya en la infraestructura de riego del Idevi, la disponibilidad de agua y las condiciones agroecológicas del Valle Inferior.

El cultivo de avellanas concentra el 95% de la producción nacional en Río Negro y despierta interés internacional. Foto: Pablo Leguizamón.

Estas características han permitido consolidar un sistema que hoy supera las 700 hectáreas implantadas en la provincia.

El crecimiento del sector también está vinculado a la demanda internacional de frutos secos, impulsada principalmente por la industria alimenticia y chocolatera, donde la avellana es un insumo clave.


Las heladas, el principal desafío para estabilizar la producción en la Patagonia


Más allá del crecimiento del cultivo y de las oportunidades que abre la demanda internacional, los productores coinciden en que el principal desafío para el avellano en Río Negro son las heladas tardías de primavera.

Durante la recorrida, los técnicos explicaron que estos eventos climáticos afectan directamente la floración y la formación del fruto, generando fuertes variaciones entre una campaña y otra.

«Hoy por hoy, el principal problema que está encontrando el avellano para estabilizar la productividad son las heladas tardías primaverales. Afectan la flor, afectan la fruta y producen una merma muy importante», explicó Ferracutti, durante la visita a las plantaciones del Valle de Viedma.

La magnitud del impacto puede observarse en los resultados de las últimas campañas. Mientras que en 2025 algunos montes registraron una cosecha excepcional, este año la producción cayó de manera significativa por efecto de las bajas temperaturas.

La floración del avellano se desarrolla en amentos que determinan gran parte del rendimiento de cada campaña. Foto: Pablo Leguizamón.

«En 2024 prácticamente fue cero. En 2025 tuvimos una cosecha y media, cerca del 150%, y este año estamos en alrededor del 40% promedio», detallaron los responsables técnicos del establecimiento.

Frente a este escenario, una de las líneas de trabajo que despierta mayor interés es la incorporación de sistemas de riego con función antihelada.

«Para nosotros es muy importante conocer la tecnología aplicada al control de heladas. Creemos que ahí hay que poner mucho estudio y trabajo para entender cuándo regar, cuánto tiempo hacerlo y cómo diseñar sistemas realmente efectivos», señalaron.


Un cultivo con base en la Patagonia y proyección global


El crecimiento del avellano en la región responde a una tendencia internacional de aumento del consumo de frutos secos, impulsada por cambios en los hábitos alimentarios y la expansión de mercados globales.

La industria chocolatera es uno de los principales motores de demanda, ya que la avellana constituye un insumo estratégico en la elaboración de productos a escala mundial.

En Río Negro, el interés inversor combina capitales locales y extranjeros, especialmente de origen chileno, que incorporan tecnología y sistemas productivos intensivos.

El costo de implantación ronda los 12.000 dólares por hectárea, «lo que lo posiciona como un cultivo de alta inversión inicial, pero con fuerte proyección de mercado», contó Reinoso.

Desde el gobierno provincial destacan que el crecimiento del avellano combina inversión privada, incorporación de tecnología y generación de empleo en el Valle Inferior.

La gira continuará por el Valle Medio y el Alto Valle, donde se completará el recorrido técnico por los sistemas productivos de la provincia.

La delegación está integrada por especialistas de la Universidad de California, entre ellos Daniele Zaccaria, Khaled Bali, Michael Cahn y Mark Battany, junto a referentes de Chile y Argentina como Octavio Luis Lagos, Philippe Dye, Roberto Simón Martínez, Enrique Mussi, Paula Awe y el propio Lucio Reinoso.


Especialistas internacionales en riego, recursos hídricos y adaptación al cambio climático comenzaron una gira técnica por los valles irrigados de Río Negro con el objetivo de analizar sistemas productivos, intercambiar experiencias y debatir estrategias frente a un escenario climático cada vez más exigente.

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