Incorporan en Plaza Huincul tecnología para cultivar frutillas en clima árido

Por Andrea Vázquez

Las manos de tres mujeres que trabajan en el proyecto de cultivo semihidropónico de frutillas les ha permitido obtener las primeras cosechas que son volcadas al mercado local. La iniciativa está enclavada en el vivero municipal de Plaza Huincul y cuentan con el apoyo económico y asesoramiento técnico del Centro PyMe junto al gobierno local.

Desde la subsecretaría de Desarrollo Productivo, su titular, Nicolás Orellano describió cómo se inició el proyecto que permite hoy obtener frutillas de origen huinculense. El sector se involucró a partir de 2023 y se trata del cultivo de frutas finas –frutillas específicamente- con el sistema de semihidroponia, en bancal elevado. La gestión se articuló entre el municipio y el Centro Pyme.

“Tiene características distintivas, como el componente de género porque lo llevan adelante tres mujeres (en principio eran cuatro, aunque una de ellas debió dejar por cuestiones de salud) que desde cero aprendieron a realizar todo el proceso”, explicó el funcionario.

Para las tareas de carpintería o cuestiones más pesadas se convocó a un varón, pero el resto lo llevan adelante las mujeres que son beneficiarias de programas sociales.

Frutillas en Plaza Huincul / Foto Cecilia Maletti

“Aprendieron desde el montaje de bancales, el sistema de riego, cómo funcionan las bombas, cómo plantar, deshojar, identificar y contener plantas, a gestionar todas las tareas de la chacra”, describió. Fue el ingeniero Sebastián Núñez coordinador de programas hortícolas y de frutas finas del Centro PyME ADENEU, el encargado de presentar la iniciativa y definir según los resultados de la investigación que el cultivo sea frutillas. Se optó por los bancales elevados para que la labor sea de pie.

Se eligió la puzolana como el sustrato para utilizar porque tiene disponibilidad en Neuquén. El primer año del proyecto se hizo al aire libre y ya desde el año pasado se instalaron los invernaderos que son dos de 30 metros por 12.

“Uno de ellos está produciendo. Cuando tengamos la posibilidad de llevar una línea de gas, lo haremos para poder tener producción todo el año”, aseveró Orellano.

El funcionario describió que, por el ciclo del cultivo, este año se debería retirar las plantas “viejas” y resembrar con las nuevas.

“El proyecto tiene como objetivo que las compañeras desarrollen los conocimientos suficientes que les permita cuando surja un emprendimiento privado, gestionarlo. Por eso aprenden la organización del trabajo, el montaje, la puesta en marcha y todo lo que implica estar al frente”, subrayó.

Asistieron al curso de semihidroponia entre el propio Núñez y la subsecretaría de Capacitación. “El desafío es poder llevar a un terreno mayor y un uso comercial, que pueda colaborar en ir agregando alguna otra matriz productiva fuera de la industria hidrocarburífera”, acotó.

Invernadero municipal de Plaza Huincul. Cultivo de frutillas / Foto Cecilia Maletti.

Las propias trabajadoras se coordinan entre ellas para llevar adelante la tarea diaria que implica el control de riego, la observación del surgimiento de plagas, y todo lo relacionado al cultivo. De este modo pueden controlar y resolver si se corta el agua, aparecen insectos o alguna cuestión climática.

La producción de frutillas cultivadas es repartida entre todas las operarias que se encargan de vender y acceden a ese ingreso que les permite ayudar a mejorar un poco su economía. En general, se vuelcan en las verdulerías locales.

“El objetivo es crear personal capacitado e incentivar al privado a invertir en este tipo de producción”, acotó Orellano.

Para el aniversario de la ciudad, habrá diez regalos institucionales que otorgará el municipio y que incluye la producción local: frutillas, hongos y vinos.

En total, se cultivaron 4.800 plantas y 3.600 están a cielo abierto (Foto: Cecilia Maletti)


El origen del proyecto


La iniciativa obtuvo el financiamiento de los Proyectos Federales de Innovación 2022. Se optó por este tipo de cultivo, considerando las limitaciones del suelo árido patagónico, y la utilización de sustratos y soluciones nutritivas para optimizar el uso del agua y los fertilizantes.

Para montar el cultivo se dispuso esta chacra experimental en un espacio desaprovechado. La idea fue generar la información del cultivo, evaluar los rindes y determinar cuál es el mejor sistema productivo para luego transferir ese conocimiento para el sector privado que se interese en este tipo de producción.

El cultivo tuvo la primera etapa productiva, con buenos rindes sin embargo hubo algunas limitaciones relacionadas al suministro hídrico, por lo que se ajustó el manejo del sistema de riego.

El lugar cuenta con una malla cortaviento de cuatro metros de altura para mitigar el impacto del viento y se instaló un container equipado para las cuestiones operativas.


Las manos de tres mujeres que trabajan en el proyecto de cultivo semihidropónico de frutillas les ha permitido obtener las primeras cosechas que son volcadas al mercado local. La iniciativa está enclavada en el vivero municipal de Plaza Huincul y cuentan con el apoyo económico y asesoramiento técnico del Centro PyMe junto al gobierno local.

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