El Niño: ¿qué puede esperar la Norpatagonia frente a un evento de gran intensidad?
Mientras en gran parte del país el fenómeno El Niño suele asociarse a un aumento de las precipitaciones, en la Norpatagonia la respuesta climática es mucho más compleja. Un análisis realizado por especialistas de INTA Valle Inferior advierte que no existe una relación directa entre la ocurrencia de eventos Niño intensos y años más lluviosos en la región.
En los últimos meses, distintos organismos internacionales comenzaron a monitorear señales que indican la posible evolución hacia un evento El Niño de intensidad significativa. La noticia genera expectativas y preocupación en diferentes sectores productivos, ya que históricamente este fenómeno ha estado asociado a cambios importantes en los patrones climáticos a escala global.
Sin embargo, según explica el técnico del INTA Valle Inferior, Musi Saluj, trasladar automáticamente esos pronósticos a la realidad de la Norpatagonia puede conducir a interpretaciones erróneas.
“En términos generales, la evidencia disponible sugiere que en Norpatagonia ENSO no genera una respuesta lineal sobre la precipitación anual, sino respuestas estacionales moduladas por otros forzantes atmosféricos y oceánicos”.
Un fenómeno global con respuestas regionales diferentes
El Niño forma parte del ciclo conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) y se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Cuando este calentamiento alcanza determinada intensidad y se combina con cambios en la circulación atmosférica, puede modificar el comportamiento del clima en distintas regiones del mundo.
En el centro y norte de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, los eventos Niño intensos suelen estar asociados a mayores precipitaciones, excesos hídricos, anegamientos y crecidas. Sin embargo, en la Norpatagonia la situación es diferente.

“La relación entre El Niño y las lluvias regionales no resulta tan evidente como ocurre en otras zonas del país. Aquí intervienen simultáneamente numerosos factores atmosféricos y oceánicos que pueden modificar la respuesta esperada”.
Comparación entre eventos El Niño relevantes y la precipitación anual en el Valle Inferior del Río Negro
Con el objetivo de evaluar la posible influencia de eventos El Niño de intensidad moderada a fuerte sobre las precipitaciones regionales, se compararon algunos de los principales episodios ENSO de las últimas décadas con los acumulados anuales registrados en la EEA Valle Inferior para el período 1965–2026.

Los resultados muestran una respuesta regional heterogénea. Mientras algunos eventos Niño coinciden con años húmedos, otros presentan precipitaciones cercanas o inferiores a la media histórica, lo que evidencia una relación menos consistente que la observada en otras regiones de Sudamérica.
El caso del niño intenso de 1997-98 se manifiesta en la región que el acumulado anual alcanzó valores excepcionalmente elevados. Pero, gran parte de la precipitación se concentró en dos eventos extremos ocurridos en enero y marzo. Dado que durante esos meses la señal cálida de ENSO aún no se encontraba plenamente establecida, la atribución directa de dichos registros al fenómeno El Niño resulta metodológicamente discutible.
Por el contrario, el año 1992 constituye uno de los ejemplos donde la asociación entre El Niño y las precipitaciones regionales parece más consistente, ya que el incremento pluviométrico se distribuyó de manera más uniforme a lo largo del año, compatible con una posible modulación atmosférica de gran escala vinculada a ENSO.
Sin embargo, el análisis de la serie histórica indica que no existe una respuesta recurrente ni sistemática de las precipitaciones regionales frente a los eventos Niño intensos. Si la influencia de ENSO fuera dominante, sería esperable encontrar una mayor frecuencia de años con comportamientos similares al observado en 1992 a lo largo del registro histórico.
Qué implica para la producción agropecuaria
En ambientes áridos y semiáridos como los del norte patagónico, cualquier variación en la disponibilidad de agua puede tener efectos importantes sobre los sistemas productivos. Sin embargo, se advierte que más importante que la cantidad de lluvia es su distribución en el tiempo y la interacción con otras variables climáticas.

En esta región, el principal efecto del fenómeno sobre la disponibilidad hídrica no depende tanto de las precipitaciones registradas localmente, sino de las condiciones climáticas que El Niño genera en las áreas de cabecera de las cuencas andinas. Dado que los ríos que abastecen a los sistemas de riego regionales nacen en la cordillera de los Andes, las anomalías de precipitación nívea y pluvial sobre esas cuencas de aporte determinan el volumen de nieve acumulada, el deshielo posterior y, en consecuencia, los caudales disponibles durante la temporada de riego.
En este contexto, el impacto de El Niño sobre la producción agropecuaria regional se manifiesta principalmente a través de la modulación de la oferta hídrica de las cuencas, más que por las precipitaciones ocurridas sobre el propio territorio.
Por su parte, en los sistemas ganaderos de secano, pequeños cambios en las precipitaciones pueden traducirse en mejoras o deterioros significativos en la disponibilidad forrajera. Aun así, los técnicos remarcan que no sólo importa cuánto llueve, sino también cuándo ocurre y bajo qué condiciones ambientales.
Además, un evento Niño intenso podría influir indirectamente sobre aspectos como el estrés térmico animal, la dinámica de los pastizales, la disponibilidad de agua para bebida y el comportamiento de plagas y enfermedades.
Comprender la complejidad para tomar mejores decisiones
El fenómeno representa una señal climática relevante para la planificación agropecuaria, pero advierten que no debe interpretarse mediante reglas simples.
Mientras en otras regiones del país El Niño suele asociarse casi automáticamente con más lluvias, en la Norpatagonia la realidad es mucho más variable y depende de la interacción de múltiples factores atmosféricos y oceánicos. “Más que preguntarse si un Niño intenso traerá más lluvia, el desafío consiste en comprender cómo responderán los sistemas productivos frente a escenarios crecientemente variables”,
Para los productores de la región, el mensaje es claro: seguir de cerca los pronósticos, monitorear las condiciones locales y considerar la información climática como una herramienta de planificación, evitando extrapolar automáticamente los efectos observados en otras zonas del país.
* Responsable de agrometeorología de la EEA Valle Inferior de INTA convenio Provincia de Río Negro. Docente de Climatología de la UNRN.
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En los últimos meses, distintos organismos internacionales comenzaron a monitorear señales que indican la posible evolución hacia un evento El Niño de intensidad significativa. La noticia genera expectativas y preocupación en diferentes sectores productivos, ya que históricamente este fenómeno ha estado asociado a cambios importantes en los patrones climáticos a escala global.
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