Sacar los pies del plato

El quiroguismo ahora envuelve a referentes de otros partidos y el que centrifuga a su gente es el MPN.

Por Redacción

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

En la historia reciente del Movimiento Popular Neuquino no existen demasiados antecedentes de dirigentes desertores y hay muy pocos de repatriados. Por el contrario, este partido ejerce con mayor frecuencia un efecto envolvente sobre otras fuerzas políticas. Por mencionar algunos casos, del MPN se han ido Osvaldo Pellín, exdiputado nacional y exministro que se corrió al socialismo; el exintendente de la ciudad de Neuquén Herminio Balda, un dirigente que coqueteó con Unión de los Neuquinos aunque luego regresó al nido original; Silvia Sapag, que fue diputada nacional por el kirchnerismo, y Fernando Palladino, que trabaja en el gobierno de Horacio Quiroga al frente de la Subsecretaría de Servicios Públicos Concesionados. Hoy no debería sorprender tanto la decisión que acaban de tomar dos dirigentes del MPN de mudarse a otro espacio político cuando hechos de esa naturaleza están en el ADN del partido provincial. Alcanza con recordar que el MPN nació cuando sus fundadores, a principios de la década del 60 del siglo pasado, abandonaron el peronismo con el argumento de realizar una retirada estratégica para sortear la proscripción que pesaba sobre esa fuerza política nacional. De aquella migración masiva de experonistas, varios de ellos de apellido Sapag, alumbró una nueva fuerza política de alcance local que consolidó su poder tras una permanencia ininterrumpida en la política que lleva cinco décadas. El salto que esta semana pegaron Rubén Etcheverry y Adolfo Grittini del MPN a Nuevo Compromiso Neuquino, el partido del intendente Quiroga, no representa de modo alguno un hecho fundacional de la magnitud del anteriormente descripto. Pero no puede dejar de leerse que el que ahora envuelve es el quiroguismo y el que centrifuga es el MPN. Los que se van por lo general lo hacen enojados. Rubén Etcheverry, un referente en el sector energético en su ahora expartido, se encuentra disgustado con casi toda la política de Jorge Sapag, en especial por los efectos, a su juicio negativos, que causa la alianza que mantiene el gobernador con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En su actuación pública Etcheverry recorrió variados caminos, inclusive acompañando al kirchnerismo, al que ahora cuestiona con la batería de argumentos de la oposición. En ese punto, y en la reedición de planteos tradicionales referidos a la defensa del federalismo bajo la mirada clásica del MPN, Etcheverry se encontró con Quiroga, que esta semana sorprendió con el anuncio de su nueva adquisición. El gobernador estaba al tanto de que Etcheverry se iba porque el extitular de la empresa Gas y Petróleo tomó la precaución de hacérselo saber. Sin embargo, Sapag reaccionó con la frase del despechado que siente que debe mostrarse superado. “Que les vaya bien, y si no se encuentran cómodos en un espacio como el nuestro, están abiertas las puertas para que se vayan otros”, dijo en uno de los tantos actos de campaña realizados esta semana en la ciudad. Cuando formuló esta declaración, Sapag también sabía que otro dirigente de su partido había preparado la valija, aunque el dato no era público en ese momento. Al concluir la semana, finalmente se divulgó la noticia de que Grittini, exintendente de Cutral Co e integrante de la fórmula de Jorge Sobisch en batallas internas del MPN, también saltó el charco, aunque en su caso por una modesta candidatura suplente a senador. Instalado en la política local con proyección en la carrera para gobernador en el 2015, Quiroga intenta, con estas acciones, ampliar su espacio político, un partido que también nació de una ruptura con su propio origen, el radicalismo. De los seis puestos que le corresponden renovar a Neuquén en las próximas elecciones legislativas nacionales –tres diputados y tres senadores–, Nuevo Compromiso Neuquino espera conseguir una banca en la cámara baja. Ése es el puesto que el intendente le ofreció a Etcheverry. Sacar los pies del plato tiene su costo. La mayoría no lo hace. Guillermo Pereyra, con un discurso similar al de Etcheverry en contra del modelo de gestión de Sapag, se quedó adentro y peleará por una banca en el Senado con su propia lista en las primarias de agosto. El dirigente petrolero también suma a los enojados, inclusive a los de la propia familia Sapag, como Lucila Crexell, sobrina del gobernador que acompaña el proyecto de Pereyra. Los que se van, los que amagaron con irse y los que dan batalla en la interna desde la vereda de enfrente conforman un universo que Sapag no podrá dejar de analizar, excepto que logre triunfos tan rotundos como para ignorarlos. El sacudón que provocó el libro de pases opacó esta semana la campaña por la renovación de la mitad de los puestos en el Concejo Deliberante. Sapag espera el próximo domingo retener al menos las tres bancas que su partido pone en juego en esta elección, y Quiroga, si obtiene más de un lugar, mostrará ese resultado como un gran negocio. El gobernador habla con cautela cuando alude a las expectativas que tiene respecto de este primer test electoral. Dice que los candidatos propios han ido creciendo en las encuestas y pronostica un resultado de paridad con el quiroguismo. Por el contrario, el intendente mantiene un discurso triunfalista alimentado por la estocada de esta semana.