Se agranda la grieta entre el precio y el costo de la energía eléctrica

El precio promedio que se abona cubre apenas el 42% del costo de generación. Desde hace dos años el valor que pagan los usuarios por el insumo se mantiene congelado.




Por el congelamiento de las tarifas, los usuarios abonan solo el 42% del costo de la energía eléctrica.

Por el congelamiento de las tarifas, los usuarios abonan solo el 42% del costo de la energía eléctrica.

Un informe especial elaborado por el Instituto de la Energía General Enrique Mosconi, detalló que la grieta existente entre el costo de generación de la energía eléctrica en el país y el valor que pagan por ese insumo los usuarios, se acrecentó en el inicio de este año. De acuerdo al documento en febrero los usuarios abonaron un precio monómico estacional que solo cubrió el 42% del costo real de la generación.

Esto se debe a un doble fenómeno, ya que por un lado los precios que abonan los usuarios por el insumo energía -ya que pueden tener variaciones en sus facturas pero en otros rubros- se mantiene congelado desde hace dos años.

Mientras que por el otro lado la inflación general y la utilización de energéticos más costosos como el gasoil y el fuel oil, dispararon el costo de generación que en febrero de este año tuvo un salto del 47,7% en términos interanuales.

“Con estos valores, el precio promedio que paga la demanda alcanzó a cubrir el 42% de los costos de generación en febrero de 2021”, se indicó en el informe del Instituto Mosconi.

Y se detalló que “en el mismo mes de 2020 el precio promedio pagado por la demanda cubrió el 55% de los costos de generación eléctrica. Esto revela que, desde este punto de vista, hubo un retroceso en la cobertura de los costos”.

En detalle, mientras en febrero del año pasado el costo monómico estacional, el que pagan los usuarios, fue de 2.195,8 pesos por MWh, y en febrero de este año fue de 2.191,9 pesos por MWh, el costo monómico que mide la generación pasó de 3.957,3 pesos por MWh, a 5.274,2 pesos.

El año pasado el gobierno nacional dispuso el congelamiento de las tarifas de energía y los postergó en función de la pandemia de Covid 19, una medida que fue destacada por su efecto en la sociedad por el Instituto Mosconi.

Sin embargo, desde el organismo que preside Jorge Lapeña, se remarcó que “el descalce entre costos, precio y tarifas de la energía eléctrica se ha mantenido por un período prolongado mientras que, con un repunte de los costos, se espera aún el impacto del aumento en razón del precio del gas determinado en el Plan Gas 4”.

Este no es un punto menor dado que el nuevo Plan Gas Ar contempló un precio para el gas en boca de pozo del orden de los 3,50 dólares, es decir más de un dólar por encima del precio vigente, afectando así aún más el costo de generación de las usinas.

Pero además, desde el Instituto Mosconi se advirtió que “las provincias han comenzado a actualizar los cuadros tarifarios mientras se esperan definiciones acerca de las “tarifas de transición” bajo jurisdicción nacional”.

Y es por esto que se destacó que mientras por un lado persiste el fuerte deterioro de los ingresos de distribuidoras y cooperativas de energía eléctrica del país, por el otro estas alteraciones “tendrán invariablemente consecuencias fiscales a través de subsidios crecientes del Estado Nacional”.

 Menor consumo pero de una energía más sucia

El detalle de la energía eléctrica de febrero de este año revela que mientras el consumo a nivel nacional se redujo en comparación con el año pasado, en la generación se incrementó notablemente el uso de gasoil, ante el menor consumo de gas natural.

De acuerdo al informe del Instituto Mosconi, la demanda total de energía durante febrero -el último mes de datos disponibles en el sistema nacional- descendió un 3,7% en comparación con febrero del año pasado y un 6,4% en relación con el mes previo.

Esta menor demanda de energía eléctrica estuvo influenciada por dos factores: por un lado por el hecho de que las temperaturas fueron más templadas que en el verano del 2020, pero fundamentalmente por una caída en la demanda de energía del sector comercial, fuertemente golpeado por la pandemia.

Pero esta menor demanda de energía contrata con la forma en la cual se sustentó esa generación, que en el caso de la producción térmica, fue mucho más sucia en términos medioambientales que la generación del año pasado.

Puntualmente durante febrero las centrales del país utilizaron un total de 35.900 toneladas de gasoil. Un 75% más que en el mismo mes del año pasado.

Además, también subió el uso de fuel oil, ya que se utilizaron 21.200 toneladas, un tercio más que las 14.700 que se habían consumido en febrero de 2020.

Este consumo de energético más costos y contaminantes que el gas natural se debe precisamente a la menor disponibilidad de gas para las usinas, ya que se pasó de usar 1492 millones de metros cúbicos en febrero de 2020 a los 1360 que se utilizaron en este año, es decir una caída en términos interanuales del 4,9%.


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