Secuestran elementos para una fuga en el penal de Cipolletti

Algunos comentarios en el penal derivaron en la requisa y en un importante secuestro de elementos.

Por Redacción

INTENTO DE FUGA

Ayer, y producto de una investigación judicial, las autoridades del penal de Cipolletti realizaron una minuciosa requisa. Descubrieron al menos 95 elementos que los reclusos podrían haber usado en una fuga o un amotinamiento. Entre los objetos secuestrados aparecieron un revólver de calibre 32, municiones, herramientas de todo tipo, cables, hierros de diferentes dimensiones, lijas, punzantes y tijeras. Por seguridad se produjeron ocho traslados.

Se sabía que los presos estaban acumulando elementos, aunque sorprendió el resultado del secuestro.

La investigación se inició por algunos comentarios y, después, el personal penitenciario advirtió comportamientos extraños. Entonces intervino el juez Gustavo Herrera. Es conocido, además, que la cercanía de las fiestas de fin de año incrementa los niveles de ansiedad en la mayoría de los presidiarios.

En este contexto, las autoridades de la penitenciaria resolvieron el lunes, a último hora, que en la mañana de ayer iban a realizar una inspección general. Había muchos rumores y no podían dejar pasar más tiempo. Con la claridad del día arribó un grupo especial del Servicio Penitenciario Provincial y también solicitaron el apoyo del grupo policial COER y de la Brigada de Canes.

Hubo inspecciones en todos los pabellones y, como resultado, quedaron comprometidos una veintena de presos pero ocho de los reclusos fueron enviados al Penal de Roca por razones de seguridad, deslizaron las autoridades.

Exhiben lo secuestrado

Cuando culminó el procedimiento, los penitenciarios exhibieron todos los objetos en una de las salas de la cárcel. Se observaron hierros de todos los tamaños, sierras, cables, cordones, sogas, alambres, cuchillos, piedras, pedazos de mampostería, guantes, lijas, destornilladores, elementos punzantes, pinzas, tornillos y tuercas, cadenas y tijeras.

Las autoridades suponen que los presos planificaban una fuga masiva o que se estaban dotando de armas caseras para un amotinamiento.

El penal de Cipolletti se construyó en el paraje El Treinta y es una cárcel de mediana seguridad para presos de buena conducta, con condena firme y posibilidades de beneficios. Desde que se inauguró, en 2010, se han registrado al menos una docena de fugas. La penitenciaría tiene capacidad para albergar a 110 detenidos pero está sobrepasada y aloja cerca de 160 internos.