Secuestro del quiosquero: los imputados seguirán en Bariloche
El fiscal apeló la resolución por la cual el juez de Instrucción Ricardo Calcagno había declinado seguir en la causa.
BARILOCHE (AB).- La causa que se inició por el secuestro del quiosquero Gabriel Jara seguirá por el momento en esta ciudad. El fiscal Eduardo Fernández apeló ayer la resolución del juez de Instrucción Ricardo Calcagno, que declinó la competencia para seguir al frente de la investigación, porque argumentó que el delito atribuido a los imputados comenzó a ejecutarse en Bariloche, pero cesó en Catriel, donde liberaron a la víctima. Fernández planteó que la causa debe seguir en el juzgado de Bariloche. Para el fiscal no corresponde enviar el expediente al juzgado de turno de Cipolletti como resolvió Calcagno, que hizo lugar al reclamo de la defensa de los imputados que advirtió que no tenía competencia para intervenir según el Código Procesal Penal de la provincia. Desde el área de prensa del Ministerio Público Fiscal informaron que Fernández presentó ayer la apelación ante Calcagno, que envió el recurso a la Cámara Criminal Segunda de esta ciudad, que deberá resolver si hace lugar al planteo del fiscal. Mientras se tramita el recurso de apelación, tres imputados continuarán detenidos en el penal 3 de Bariloche. Se trata del empresario de Catriel, Juan de Dios Rodríguez, su yerno Pablo Orozco y su empleado, Juan Jorge Moreira. El cuarto detenido involucrado en la causa, Pablo Zúñiga, está alojado en una comisaría de Centenario. El fiscal les atribuyó a los imputados el delito de privación ilegítima de la libertad de Jara, con la finalidad de obligarlo a hacer algo en contra de su propia voluntad. El delito está agravado porque fue cometido por tres o más individuos. El Código Penal impone al autor de ese delito una pena de entre 10 y 25 años de prisión. De acuerdo a la acusación fiscal, los imputados secuestraron a Jara la mañana del 25 de febrero, lo llevaron hasta el campo que Rodríguez tiene en las afueras de Catriel. La víctima denunció que lo arrastraron por el campo y lo encadenaron varias horas a un poste para que reconociera haber sido el autor del robo de unos 300.000 pesos y una valiosa colección de armas pertenecientes a Rodríguez.