“Si lo viera el Coco…”

Por Redacción

Se cumplieron siete meses de tu partida, papá. Tantas cosas pasaron por acá abajo, tantas cosas de las que estoy segura de que te sentirías orgulloso y otras, seguramente, dirigiendo para mejorarlas. En muchos momentos nos encontramos diciendo: “Si lo viera el Coco…” o “Si el Coco estuviera, seguro diría…”. Es común traerte en lo cotidiano, porque seguís acá. Es lindo ver a mamá emprender las cosas con la energía con que vos lo hacías, esa energía con la que vos también emprendías la vida. Ella, de quien estoy hablando, es la mujer que te acompañó durante 43 años, hasta el final de tus días de sol. Papá, es triste decirlo, pero ya no se escucha tu caminar pausado por los pasillos, ya no se escucha a Rita saltar de alegría al escucharte llegar. Lo que nos dejás es inmedible… tu perseverancia hasta el final, cuando el dolor te doblaba y vos decías que estabas bien; tus ganas de vivir al decir que ibas a salir adelante, que no había por qué llorar. Nos dejaste tu pasión por lo que hacías, como tu amado y sufrido radicalismo por el que siempre te enojabas y en el que ponías esperanza; tu sabiduría, tu predisposición hacia el que necesitara una mano, tu ser consecuente, tu amor de padre y abuelo… Papá, damos gracias a Dios por ser vos quien nos trajo a este mundo, por la hermosa familia que nos diste, por mostrarnos siempre el buen camino y por estar ahí cuando nos sentimos débiles. Sólo resta decirte que te quedes tranquilo, papá, mucha gente fue a despedirte, a quienes vamos a estar agradecidos por siempre, pero fundamentalmente porque hasta en ese último momento demostraste ser un gran tipo. Todos te fueron a decir “¡chau, Coco!”. Y, como vos siempre decías, será cuestión de darle “tiempo al tiempo”. Así será. ¡Gracias eternas, papá! Desde la tierra te extrañamos… el mate, el control remoto, “el poder”, las máquinas, el 21, las nenas… todo quedó sin tu mano, pero seguro con tu compañía. Cecilia Reyes, DNI 30.055.658 Neuquén

Cecilia Reyes, DNI 30.055.658 Neuquén