Bariloche impulsa un programa de mediación escolar para prevenir conflictos en las secundarias

Menos peleas, más diálogo. La experiencia piloto que impulsa la Defensoría del Pueblo para transformar la convivencia escolar.

Bariloche vuelve a poner el foco en la mediación escolar. Foto: archivo

El foco está puesto en descomprimir de conflictos en el ámbito escolar. Pero los enfrentamientos existen, por eso el objetivo es evitar que escalen. En febrero, los supervisores de educación secundaria y la Defensoría del Pueblo de Bariloche acordaron la implementación de una herramienta para abordar conflictos en el ámbito escolar: la mediación.

Se trata de un protocolo de acción orientado a la mediación escolar, para abrir instancias de diálogo, generar espacios de escucha, facilitar la comunicación y construir acuerdos que permitan prevenir nuevas situaciones de violencia.

Casos de bullying, peleas callejeras a las salidas de los secundarios o en los barrios, desacuerdos dentro del aula y conflictos que arrancan en las redes sociales. Los problemas que suelen desencadenar en situaciones de violencia abundan.

«Los estudiantes no están solos en el camino de la resolución de conflictos. Se forman en mediación escolar, pero en simultáneo, también se forma a adultos responsables en esos espacios«, sintetizó Mariana Minuth, defensora del Pueblo de Bariloche.

En abril, comenzaron los talleres para estudiantes de segundo y tercer año de las escuelas 44 y 105. La formación dura ocho meses, desde abril a noviembre, y tiene como objetivo concientizar a estudiantes y docentes sobre la importancia de reconocer el conflicto «como parte natural de la convivencia, promoviendo su abordaje mediante estrategias de mediación que fortalezcan la cooperación y el respeto».

Esta prueba piloto será evaluada a fin de año y, a partir de esa experiencia, podría avanzarse en nuevas formaciones de Mediación Escolar en 2027.

Desde la Defensoría también se ofrece la herramienta de mediación comunitaria destinada a abordar conflictos entre vecinos, familias e instituciones. En lo que va del año, llevó adelante 90 mediaciones, número que supera a años anteriores.

«Pensamos que esto puede llevarse al ámbito escolar para poder fomentar la construcción de una ciudadanía que dialogue desde la escucha, el respeto y la paz social», expresó Minuth.

«La mediación, entendió, permite dar fluidez a la comunicación, bajar tensiones y construir salidas posibles de manera compartida. Mediar es generar una oportunidad para que el conflicto no siga creciendo. Es poner en el centro la palabra, la escucha y la posibilidad de construir una salida compartida”.

La experiencia demuestra que, «cuando existen espacios cuidados para conversar, muchas situaciones pueden encontrar una salida posible sin necesidad de profundizar la confrontación».

¿Cómo es la capacitación?

A través de una clase informativa, se explica a los estudiantes qué es la mediación y para qué sirve. Se emplean juegos didácticos y situaciones representativas. Luego, comienza el espacio de formación durante dos horas, una vez por semana, por ocho meses.

«En el taller se trabajan dinámicas grupales que sirven para consolidar la confianza del grupo. La idea es que puedan expresar cómo se sienten y qué opinan de las problemáticas que los atraviesan en la actualidad», detalló Bruno Francisco Mercado, coordinador de Programas de Promoción de Derechos de la Defensoría.

Además, se plantean situaciones de conflicto «a fin de potenciar las herramientas de la mediación escolar, respaldado por los contenidos teóricos-prácticos».

Los participantes que completan la formación para mediar en el ámbito escolar reciben una certificación del área de Mediación Comunitaria.

Desde la Defensoría del Pueblo, aseguraron que «es la primera vez que se lleva el proyecto a escuelas secundarias» aunque diversas organizaciones han realizado capacitaciones. Escuelas como la 99, 44, 2, 46, Nehuen Pehuman y Amuyen, entre algunas otras, han contado con estudiantes mediadores en los últimos 10 años. «La mediación escolar se ha intentado llevar a cabo, pero por diversos motivos, ya sea por interés, recursos, no se llegaban a finalizar las capacitaciones. Nosotros volvemos a traer la propuesta con otras dinámicas y con los recursos para que el taller se pueda sostener en el tiempo» y creemos más que necesario que aunque los adultos de la institución no hagan directamente el taller, que sea un trabajo en conjunto con ellos porque al fin y al cabo ellos son los que están todos los días con los chicos», sostuvo Minuth.

Mercado insistió en que «el disparador para reimpulsar el proyecto de mediadores escolares fue el incremento de violencia juvenil en la ciudad, no solo en ámbitos escolares sino en barrios, locales bailables, clubes de fútbol y otros ámbitos que habitan los adolescentes barilochenses». Recalcó que la violencia entre los jóvenes «son un reflejo fiel de una sociedad cada vez más violenta y una ciudad donde la inseguridad ya se volvió moneda corriente. Sin ir más allá, hace meses sufrimos el asesinato de un joven de 18 años a manos de otro joven de 21 años. A partir de ese momento, las peleas callejeras juveniles organizadas a traves de redes sociales no han hecho otra cosa que aumentar«.

Desde la Defensoría, apostaron a brindar otras herramientas de resolución de conflictos en las escuelas. «Los ámbitos educativos siempre son un punto estratégico para la formación de ciudadanos participativos que difundan las herramientas de resolución de conflictos que ayuden a prevenir la violencia, discursos de odio y fortalezcan la cultura de la paz social», señaló Minuth.


Espacio neutral

Las mediaciones escolares deben desarrollarse en «un espacio seguro, confidencial, neutral y tranquilo». El diálogo puede darse «de forma diferenciada o conjunta», según lo que consideren los mediadores.

Sin embargo, los estudiantes siempre deben contar con el acompañamiento de los referentes adultos capacitados y de la Defensoría del Pueblo.



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