Celulares en clase: ¿Aliados en el aprendizaje o distracción para los estudiantes?
Las pantallas forman parte de la vida cotidiana de chicos y adolescentes. Argentina lidera el ranking de distracción digital y el debate sobre el uso del celular en las aulas es cada vez más fuerte. Miradas especialistas desde la salud.
En Argentina, más de la mitad de los estudiantes admite que se distrae con su celular durante las clases, según datos de las pruebas internacionales PISA analizados por el Observatorio de Argentinos por la Educación.
En la era de las pantallas, el celular se convirtió en un objeto inseparable de la vida cotidiana de niños y adolescentes. Su presencia en las aulas de las escuelas, abre un debate que atraviesa a docentes, familias y especialistas.
En ese contexto, una de las preguntas más recurrentes sobre estos pequeños dispositivos es: ¿Es un recurso que potencia el aprendizaje o un factor que afecta la concentración?.
Desde el Hospital Italiano de Buenos Aires, especialistas del área de salud infantil advierten que la respuesta no es absoluta. El teléfono móvil puede cumplir ambos roles, dependiendo de cómo y cuándo se utilice dentro del ámbito escolar.
Según explicaron en una publicación difundida recientemente en redes sociales, uno de los principales desafíos está vinculado con la capacidad de atención. Las notificaciones, mensajes y aplicaciones generan estímulos constantes que compiten con el foco necesario para seguir una explicación o comprender un nuevo contenido aúlico.
«La comunidad pediátrica internacional propone una mirada equilibrada: entender la etapa madurativa, el contexto escolar y el rol de los adultos», aseguran desde el servicio de Neurocirugía Pediátrica del Hospital Italiano.
Celulares en el colegio: qué dice la neurociencia
Desde la neurociencia se sabe que el cerebro en las infancias y adolescencias todavía está en desarrollo, especialmente en regiones como la corteza prefrontal, responsable de funciones clave como el control de impulsos, la planificación y la concentración.
En ese contexto, alternar entre escuchar al docente y revisar el celular, obliga al cerebro a cambiar de tarea de manera constante, un proceso que puede afectar la memoria de trabajo y la comprensión.
Sin embargo, los especialistas también remarcan que el problema no es el dispositivo en sí mismo. Cuando se integra de forma planificada al proceso educativo, el celular puede convertirse en una herramienta pedagógica valiosa porque permite acceder rápidamente a información, utilizar plataformas educativas o participar en actividades interactivas dentro del aula.
Según señalan, la clave está en el uso regulado y con objetivos pedagógicos claros. Establecer momentos específicos para utilizar el teléfono, evitarlo durante explicaciones o evaluaciones y promover normas de convivencia digital dentro del aula son algunas de las estrategias recomendadas.
En un escenario donde la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, el desafío parece ser encontrar un equilibrio: integrar las herramientas digitales al aprendizaje sin que se conviertan en una fuente permanente de distracción.
«Más que prohibir o permitir, el desafío es crear acuerdos: reglas claras, acuerdos coherentes entre familia y escuela, y educación digital progresiva según la edad ayudan a fomentarun vínculo más saludable con el uso de pantallas», cierran desde el servicio de la institución de salud.
En conclusión, el celular no debería estar ni totalmente prohibido ni ser un recurso totalmente libre, sino que debería estar integrado de forma responsable dentro del proceso educativo.
Datos que preocupan: celulares en las aulas argentinas
Según estadísticas del informe del Observatorio de Argentinos por la Educación publicadas en 2023, el 54% de los estudiantes de 15 años del país admite que se distrae con su celular durante las clases.
Además, el 46% de los alumnos afirma que se distrae por el uso del celular que hacen sus compañeros en el aula. Más de la mitad de los estudiantes usa el celular todos los días dentro de la escuela, aunque no siempre con fines educativos.
Por otra parte, Argentina lidera el ranking de distracción digital ya que están entre los más altos de los más de 80 países evaluados en las pruebas PISA.
Los datos surgen del análisis de las respuestas a preguntas sobre el uso de dispositivos digitales en el entorno escolar que contestaron 613.744 alumnos de esa edad de 80 países que participaron de la prueba. En Argentina respondieron 12.111 estudiantes.
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