Compró un campo y encontró un bosque petrificado en Pilcaniyeu: la historia detrás del hallazgo

La noticia se conoció el sábado, pero detrás hay una historia inesperada: la compra de un campo, los primeros indicios entre la vegetación de la meseta y el trabajo de especialistas que confirmaron la presencia de un bosque petrificado de unos 50 millones de años.

Por Lorena Roncarolo

Los troncos fosilizados aparecen dispersos sobre la superficie de la meseta. La magnitud y el estado de conservación del hallazgo despertaron el interés de investigadores y organismos de protección patrimonial. Foto gentileza.

Los troncos fosilizados aparecen dispersos sobre la superficie de la meseta. La magnitud y el estado de conservación del hallazgo despertaron el interés de investigadores y organismos de protección patrimonial. Foto gentileza.

Enorme sorpresa se llevó un barilochense, flamante comprador de un campo en Pilcaniyeu, cuando al recorrer el predio para abrir nuevos caminos, se topó con un bosque petrificado de 50 millones de años de antigüedad. Ya sabía que ese rincón contiene yacimientos importantes de fósiles, en especial de plantas e insectos, pero el descubrimiento lo desconcertó. De inmediato dio aviso a la Secretaría de Cultura de Río Negro que solicitó la ayuda del Museo Paleontológico de Bariloche para evaluar el sitio ubicado a 20 kilómetros de Pilcaniyeu, hacia el sur.

Corresponden a la época en que la Patagonia era un bosque tropical


«Teníamos registros de algunos troncos, pero nunca de un bosque tan importante y aun más antiguo. Hay árboles de casi un metro de diámetro y 30 metros de alto. Corresponden a la época en que la Patagonia estaba sumergida en un bosque tropical húmedo«, resaltó Ari Iglesias, paleontólogo del Conicet y presidente de la Asociación Paleontológica Bariloche.

En total, se encontraron más de 20 troncos de grandes proporciones y muy bien preservados correspondientes a la era Eoceno del Terciario. «No están en pie -advirtió Iglesias-. Están caídos, pero se erosiona el sedimento que los rodea y quedan expuestos a la superficie. Y lo llamativo es que están todos juntos«.

Lo que parecía una roca más en la estepa resultó ser parte de un bosque petrificado con millones de años de historia. Foto gentileza.

El paisaje que rodea el bosque, describió el paleontólogo, está conformado por rocas blancas volcánicas, rocas de cenizas con capas inclinadas. «Es un paisaje de media estepa donde no hay bosques. Ver esos troncos gigantes es como muy impactante. Y más aun saber que tienen 50 millones de años de antigüedad. La diferencia con los hallazgos anteriores en la zona es que se categoriza como bosque petrificado porque hay más de 20 ejemplares», expresó.

El yacimiento conserva restos de un antiguo bosque que creció cuando el clima de la región era muy diferente al actual. Foto gentileza.

Hasta ahora, se habían encontrado árboles aislados, de hecho en la plaza de Pichi Leufu hay algunos troncos petrificados de 15 millones de años. En este caso, tienen 50 millones de años y al tratarse de un bosque permite un análisis más detallado.

«Se trata de una estancia grande y el bosque está metido bastante adentro del terreno por lo cual es difícil el acceso», aseguró, al tiempo que explicó que todo ese patrimonio queda en el lugar.

Los primeros trabajos de los especialistas: «hay coníferas y angiospermas»


«Investigadores del Museo Paleontológico nos trasladamos hasta el lugar, tomamos muestras, medimos los árboles, los fotografiamos. Analizamos con lupas en el campó y detectamos distintas especies: sabemos que hay coníferas, angiospermas (plantas con flores) y que son de tamaño grande«, indicó.

Durante la recorrida de reconocimiento, técnicos y especialistas relevan y documentan los ejemplares petrificados para evaluar su valor científico y definir estrategias de preservación. Foto gentileza.

Las muestras son pequeñas, «del tamaño de un leño que se usa para hacer un fogón«. «Para hacer el estudio tenemos que hacer un corte delgado que se hace con cuchillas de diamante. Se hace una feta finita que después se pule. Eso se analiza debajo del microscopio porque ahí están preservadas las células. Ahí podemos saber a qué especie o familia de planta pertenece», dijo. El trabajo de análisis podría demandar un año.

Troncos convertidos en piedra emergen entre los arbustos de la meseta patagónica, testigos de un paisaje que alguna vez fue mucho más húmedo y verde. Foto gentileza.

Por la edad, los investigadores ya saben que «ninguna de esas plantas descubiertas siguen viviendo en Bariloche. En ese momento, Patagonia era tipo Misiones y todavía estaba conectada con la Antártida. No había hielo en ningún lado del mundo«.


Enorme sorpresa se llevó un barilochense, flamante comprador de un campo en Pilcaniyeu, cuando al recorrer el predio para abrir nuevos caminos, se topó con un bosque petrificado de 50 millones de años de antigüedad. Ya sabía que ese rincón contiene yacimientos importantes de fósiles, en especial de plantas e insectos, pero el descubrimiento lo desconcertó. De inmediato dio aviso a la Secretaría de Cultura de Río Negro que solicitó la ayuda del Museo Paleontológico de Bariloche para evaluar el sitio ubicado a 20 kilómetros de Pilcaniyeu, hacia el sur.

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