Con música, disfraces y juegos, los niños y adolescentes defendieron sus derechos en Bariloche
Con la tradicional marcha cerró la 29 Semana de los Derechos del Niño y Adolescente en Bariloche. Este año, los niños y adolescentes eligieron como lema "Quiero que me escuchen; no te hagas el otro".
«Quiero que me escuchen; no te hagas el otro» fue el lema de la edición 29 de la marcha que cerró la Semana de los Derechos del Niño y Adolescente en Bariloche este viernes por la mañana. Chicos, jóvenes y adultos marcharon hasta el Centro Cívico, con máscaras y disfraces y acompañados por la música murguera de «Los Herederos de Kazó». Cruzaron los arcos, encabezados por un joven que levantaba un cartel, al ritmo de la murga, con el dibujo de una oreja gigante.
En la plaza, los aguardaba todo tipo de propuestas de juegos y un escenario donde, como todos los años, leyeron el documento resultante de los foros y asambleas que refleja el sentir de los niños y adolescentes. «Queremos que Bariloche nos escuche. No todo pasa por una nota escolar. Tenemos sentimientos intensos, creencias, estamos descubriendo nuestras orientaciones sexuales. Queremos seguridad, que los adultos den valor a lo que sentimos y a nuestra visión del mundo», comenzó diciendo una de las adolescentes. Otra joven continuó la lectura: «Hay muchos adolescentes con situaciones feas de consumo. Bariloche es extensa y muy fragmentada. Necesitamos vivir en ciudad no tan desigual«.
Del encuentro participaron alrededor de veinte organizaciones sociales, sindicatos y bibliotecas.
Tras la lectura del documento que reforzó la necesidad de más escuelas y espacios deportivos y culturales, una chacarera comenzó a sonar en la plaza y chicos y grandes buscaron un compañero para bailar. Del cuello de uno de los tantos niños colgaba un cartel en el que se leía: «Tengo derecho a una educación». Bailaba con una niña que lucía «unas alas de mariposa» en su espalda. Muy cerca, otra joven danzaba cargando un cartel que decía: «Escuchá». Entre los bailarines sobresalían los gorros de colores y pelucas de payaso.
Alrededor de la plaza, los más chiquitos saltaban exultantes en un inflable. Otros intentaban armar un rompecabezas gigante; mientras otro grupo armaba un collage.
La semana incluyó una barrileteada, fútbol callejero, espectáculos culturales, como títeres, y deportivos, debates sobre la interculturalidad, charlas sobre cuentos, escritura e historias de vida.
«En esta oportunidad, la semana de los derechos cumplió 29 años. Se sumaron algunas propuestas más, gracias al acompañamiento de la provincia y el municipio», advirtió Yanina Vera, docente de la escuela Antu Ruca. Celebró la diversidad de propuestas «en los territorios» y señaló que «calcular cuántos chicos han participado es prácticamente imposible».
Lamentó que hoy se mantienen los reclamos históricos en Bariloche, como la falta de gas y trabajo para las familias y las dificultades en el acceso al sistema de salud. «Este año, la particularidad es que los chicos piden la atención de los adultos. No solo que estén sino que los escuchen. Es difícil cuando algunos padres deben trabajar todo el día o no llegan a fin de mes. Pero sobresale esta clara interpelación a los adultos”, recalcó.
En estos días, el Consejo de la Niñez también analizó la necesidad de reforzar ciertos dispositivos con profesionales. “Nos preocupa el no acceso a la salud mental y en los barrios, esto se nota mucho más, a través de casos de depresión, ansiedad, fobias”, dijo.
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