El plan del Acuario del Pacífico que salvó a más de 1.000 ranas de la extinción

Científicos del Acuario del Pacífico lograron reintroducir a la rana de patas amarillas de montaña en California. El plan para salvar a la rana de patas amarillas de montaña frente a hongos y el fuego.

Por Redacción

El plan para salvar de la extinción a la rana de patas amarillas de montaña.-

Biólogos del Acuario del Pacífico en Long Beach, California, celebraron un hito histórico tras alcanzar las más de 1.000 ranas criadas y reinsertadas con éxito en los arroyos de montaña del estado.

El programa de rescate está enfocado en la rana de patas amarillas de montaña (Rana muscosa), una especie endémica distinguible por su característica tonalidad limón en las extremidades posteriores, que durante las últimas dos décadas quedó al borde de la desaparición absoluta.

Considerada por los especialistas como uno de los vertebrados más raros y frágiles del planeta, la población silvestre había descendido drásticamente por el avance de incendios forestales, la introducción de especies invasoras y el embate letal de patógenos microscópicos.


El Acuario del Pacífico y la mayor suelta de la rana de patas amarillas de montaña


El despliegue de conservación alcanzó su nivel más alto, tras concretarse la liberación de 653 anfibios en su hábitat natural cordillerano, en un operativo conjunto articulado entre el Acuario del Pacífico, el Zoológico de Los Ángeles y el Servicio Geológico de Estados Unidos.

De ese total de individuos, 394 ejemplares completaron su ciclo de crianza en los tanques del centro acuático de Long Beach, permitiendo elevar la marca acumulada a 1.032 ranas devueltas a la vida silvestre a lo largo de cinco años de labor ininterrumpida.

La cifra cobra especial dimensión al contrastarse con los censos poblacionales de 2020, cuando apenas se estimaban unos 188 adultos sobreviviendo en cursos de agua aislados de las sierras de San Gabriel, San Bernardino y San Jacinto.

El plan para salvar de la extinción a la rana de patas amarillas de montaña.

El proceso demanda un trabajo de alta precisión técnica: los renacuajos nacen en el Zoológico de Los Ángeles y son trasladados a las piletas del acuario, donde el agua recrea milimétricamente las condiciones térmicas de altura —cerca de 15°C en verano y bajando a unos 11°C en invierno, con reducción lumínica artificial para emular la estacionalidad montañosa—.

Dado que estos anfibios pueden extender su etapa de renacuajo entre uno y cinco años, el equipo cuida minuciosamente los linajes genéticos para evitar la consanguinidad antes de reintroducirlos en los afluentes específicos de donde fueron rescatados originalmente tras el devastador incendio Bobcat de 2020.


La batalla contra el hongo quítrido para preservar a la rana de patas amarillas de montaña


Más allá de las amenazas físicas provocadas por sequías, aludes o predadores exóticos como truchas y ranas toro, el mayor desafío sanitario para la supervivencia de la rana de patas amarillas de montaña radica en el hongo quítrido.

Este agente patógeno ataca la queratina de la dermis de los anfibios e impide la correcta absorción de sales y minerales, desencadenando paros cardíacos letales que han diezmado colonias enteras a escala global.

El plan para salvar de la extinción a la rana de patas amarillas de montaña.

Frente a esta problemática, los investigadores del Acuario del Pacífico y organismos ambientales asociados desarrollan ensayos clínicos para rastrear genes de resistencia natural.

Las pruebas incluyen la inoculación previa de bacterias y microbios protectores en la piel de las ranitas antes de liberarlas a los arroyos, fortaleciendo sus defensas biológicas para que puedan proliferar sin depender eternamente de la intervención humana.

La emoción de ver partir a los ejemplares hacia las corrientes cordilleranas simboliza una victoria para la ciencia ambiental, y un mensaje de esperanza que recorre el mundo.


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