Irma Cuña y Marcelo Berbel: dos voces eternas que vuelven a abrazar a la Patagonia
La Universidad Nacional del Comahue otorgará el Doctor Honoris Causa post mortem a la poeta y al músico, en un emotivo acto que celebrará la memoria, la identidad y la cultura mañana en la ciudad de Neuquén.
En la palabra, Irma Cuña encontró un territorio propio donde la poesía no era solo belleza, sino también pensamiento, desarraigo y regreso. Nacida en Neuquén en 1932, su vida estuvo marcada por el viaje físico y espiritual que la llevó desde la Patagonia al mundo, y de regreso a sus raíces.
Ella se formó en Letras en Bahía Blanca y luego profundizó sus estudios en el Collège de France, bajo la guía del hispanista Marcel Bataillon. El exilio en México en 1975 fue una herida, pero también una expansión: allí completó su doctorado en Letras Españolas en la UNAM y consolidó una mirada crítica sobre América Latina.
Su obra, atravesada por el pensamiento de los pueblos originarios —mapuche, quechua, mexica—, supo romper con los moldes del regionalismo sin renunciar a la identidad del sur.
De regreso en Argentina, fue investigadora del Conicet, docente universitaria y miembro de la Academia Argentina de Letras, desde donde impulsó la visibilidad de escritores patagónicos. Su libro «El riesgo del olvido» condensó una poética que dialoga con la memoria, el territorio y el tiempo.
Irma no solo escribió: abrió caminos para que otros y otras pudieran nombrar el sur desde nuevas voces.
Marcelo Berbel: poeta, escritor y músico
Luego, fue el turno de la música. A través de ella Marcelo Berbel hizo de la Patagonia una melodía que todavía resuena en cada rincón del Neuquén. Nacido en Plaza Huincul en 1925, fue mucho más que un compositor: fue un narrador de la identidad colectiva.
Su obra acompañó momentos clave de la historia provincial, convirtiéndose en banda sonora de una construcción cultural en marcha. Canciones como «Neuquén Trabún Mapu» —himno provincial—, «Quimey Neuquén» o «Regreso al ayer» trascendieron generaciones y fronteras, y se instalaron en la memoria popular.
Su aporte más profundo fue quizás invisible: la creación del loncomeo, una modulación musical inspirada en las rogativas mapuche y el choique purrun. En ese cruce entre ritual, cuerpo y territorio, Marcelo encontró una forma de traducir en música el latido ancestral de la tierra.
Fue poeta, escritor y músico. Su legado no solo se escucha: todavía se siente porque es parte de la identidad viva de la Patagonia.
Ambos, Irma y Marcelo, desde lenguajes distintos, construyeron un mismo puente: el que une cultura, memoria y territorio.
Homenaje a la cultura: la máxima distinción
Eso por eso que desde la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) se les otorgará el título de Doctor Honoris Causa, su máxima distinción, en un acto que se realizará el martes 28 de abril a las 19 en el Aula Magna «Salvador Allende». El evento será encabezado por la rectora Beatriz Gentile.
La ceremonia no será solo un homenaje, sino también un encuentro con sus obras: habrá lecturas de poesía, interpretaciones musicales y una intervención coral conjunta que reunirá al coro Voces del Río Agrio de Las Lajas, la formación coral de la UNCo y de Los Berbel. Al finalizar, habrá una intervención unificada de los tres coros.
El reconocimiento llega como un gesto colectivo de una comunidad que no olvida a quienes la ayudaron a identificarse. Las propuestas para las distinciones surgieron del Centro Patagónico de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Humanidades de la universidad en el caso de Irma, y del Coro Voces del Agrio de Las Lajas, para Berbel. Ambas fueron unificadas y canalizadas a través de un proyecto del rectorado que tras ser evaluado en comisión, se materializa con la entrega de los títulos y las medallas honoríficas.
Si algo dejaron Irma Cuña y Marcelo Berbel, además de sus obras, es una certeza: la cultura no muere cuando sus creadores parten, sigue creciendo en cada palabra pronunciada, en cada canción cantada, en cada identidad que se reconoce en ellas.
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