La escuela rural de la cordillera de Neuquén que encontró en el streaming una forma de crecer

En Quilca, cerca de Aluminé, una escuela albergue con solo cuatro alumnas impulsa un streaming mensual que fortalece la oralidad, conecta con otras comunidades y acerca a las familias.

Por Martina Sehmsdorf

El equipo del streaming “Las voces de Quilca”. Foto: gentileza.

En la escuela albergue N° 57 de la región del Pehuén, en Neuquén, quedan solo cuatro alumnas. Muchos egresaron y aunque la matricula se redujo hay algo que sigue bien latente: las ganas de crecer. Así, en la escuela donde las distancias se miden en kilómetros de montaña, un micrófono encendido lo está cambiando todo y un streaming mensual conecta a las estudiantes con otras escuelas, familias y oyentes de distintos puntos de la provincia.

La iniciativa nació dentro de “Quilca al mundo”, un proyecto más amplio con el que la institución busca abrir sus puertas y compartir la experiencia de la vida en una escuela rural del paraje del mismo nombre. Allí, los alumnos no solo estudian: viven de lunes a viernes en el albergue, con jornadas completas que van de 9 a 17 y continúan con actividades educativas y de convivencia fuera del horario de clase.

Fue en ese contexto donde surgió la idea de hacer radio. La docente y celadora Mónica Alejandra Salazar contó que todo empezó con la visita de una escuela de Entre Ríos que trabajaba la oralidad con una “radio ficticia”, hecha con micrófonos y consolas de cartón. “Vimos cómo se desenvolvían los chicos y dijimos: nosotros también podemos hacerlo”, dijo.

Con recursos propios, algunas computadoras y equipos aportados por docentes, armaron una radio “con transmisión en vivo incluida». Así nació el streaming “Las voces de Quilca”,que hoy se emite todos los meses, el último jueves, a través de Facebook.

El proyecto tiene un objetivo claro: fortalecer la alfabetización y el vínculo con su comunidad educativa. En una escuela multigrado, con estudiantes de entre 10 y 13 años (y una niña de jardín que empieza a sumarse), la radio se convirtió en una herramienta clave, como la vocación de la profe Moni y su compañero, Jonatan Gonzalo Mamani, el profe Joni.

Ambos trabajan desde las 17 hasta las 9 de la mañana, en el turno nocturno. «Pasamos largas noches acá. Vemos que las chicas duerman, que no tengan ningún malestar en la salud… tenemos que estar atentos siempre», cuenta Mamani. Desde que hacen el streaming, la labor se extendió.

La escuela está ubicada a unos 40 kilómetros de la localidad más cercana. Muchas familias no tienen acceso a medios de comunicación, y las niñas pasan la semana completa en el albergue.

Es así que el streaming cumple un rol que va más allá de lo educativo: es un puente. Permite que las familias vean a sus hijos, que otras escuelas conozcan su realidad y que los propios estudiantes se conecten con un mundo que, de otra manera, queda lejos.

“Los chicos llegan el lunes y vuelven a su casa recién el viernes. Esto también es una forma de acercarlos a sus familias y de generar vínculos con otras comunidades”, explicó Salazar. Pero nada fue tan fácil.

El primer programa fue grabado con un celular. El segundo ya salió en vivo. «Fue toda una adrenalina para las chicas porque se quedaban calladas. La seño iba ayudando», relató el profesor. El tercer programa fue desafiante y lo realizaron en una escuela vecina. Después llegaron coberturas de actos escolares, entrevistas y hasta la producción de un tema musical propio para el programa.

Pero hay algo más allá de lo que se ve: todo el esfuerzo detrás y el proceso de aprendizaje. «Salimos siempre la última semana del mes, pero todo comienza los primeros días«, contó la seño Moni. «La primera semana investigamos sobre el tema, trabajamos en las compus, vemos quién dice qué cosa y las palabras que nos resultan más complicadas», relató.

La segunda semana se analiza el guion. «Vemos cómo vamos a saludar, lo que vamos a poner, a quién vamos a entrevistar y esas preguntas fundamentales», continuó Salazar. Ya la tercera semana se practica. Se graban y corrigen errores. Cuando se quieren dar cuenta ya son los últimos días del mes y se está transmitiendo el programa en vivo.

Escuelas de Neuquén capital, de Aluminé y de otros parajes comenzaron a sumarse como oyentes. También llegan mensajes en vivo durante las transmisiones.

Este jueves el programa se trató del 24 de marzo, día de la Memoria, la Verdad y La Justicia. “Las familias están contentas de ver a sus hijos en imagen y seguir el día a día de la escuela”, señaló Salazar. “Hoy tenían un montón de mensajitos en vivo, y eso para ellas es emocionante”.

Así, de a poco, fue creciendo el streaming. «Al principio tenían que leer pequeños textos para animarse a hablar y decir hola, como están? Todo tenía que estar escrito», relató la directora de la escuela, Alicia Basso. «Ahora ves todo ese proceso en cómo están expresándose frente a una cámara y es muchísimo el avance que han tenido».

Hoy la transmisión es por Facebook (Esc Quilca Ida Fiumani Arellano), pero apuestan a hacerlo por Youtube y así tener más alcance. «Nos damos cuenta que un proyecto educativo así es fundamental y aporta muchísimo al aprendizaje desde distintas miradas en lo que es la educación», destacó Basso.

Además de la valentía y el entusiasmo de las estudiantes, hay un pilar fundamental que sostiene el proyecto: el compromiso docente. “Mucho de esto sale de nuestro bolsillo y de las horas que nos quedamos de más para preparar el programa, además de todo el trabajo interdisciplinario que hay atrás», destacan los docentes.

«Este equipo de trabajo no se consigue en ningún lado», aseguró Mamani con convicción. «Si nosotros necesitamos algo, toda la comunidad educativa está para ayudar. La predisposición es única».

Por último, Salazar manifestó sobre la importancia de estos proyectos. «Los chicos viven a 40 kilómetros de la ciudad más cercana, es como el espacio para llegar de alguna manera a la gente que los está escuchando, a las familias que no pueden ver a diario», relató. «A través de la radio creo que lo estamos logrando, estamos estableciendo vínculos y comienzan a tener otro tipo de contacto con la gente, por más de que sean pocos los chicos en la escuela, el estar acá hace a la socialización y a estos encuentros».

En una escuela donde la matrícula disminuye y la continuidad institucional es un desafío, el streaming comienza a convertirse en una herramienta para visibilizar su trabajo y fortalecer su identidad. “Queremos que la escuela siga funcionando».


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