Lucía, la bebé de Río Negro que nació en la Ruta 23: un parto en plena estepa patagónica
Un médico y un enfermero del hospital de Ramos Mexia atendieron a la embarazada con contracciones en una ambulancia. En el habitáculo, dio a luz inesperadamente en medio del viaje a Jacobacci. 296 kilómetros debió recorrer la mujer de la región sur.
En la inmensidad de la región sur donde el viento y las distancias imponen sus propias reglas, la vida se abrió paso de una manera tan inesperada como conmovedora. Lucía nació el 31 de marzo a las 15:08, dentro de una ambulancia que atravesaba la Ruta Nacional 23 rumbo a Jacobacci.
Esa tarde de otoño hacía calor. La temperatura del ambiente abrazó a la recién nacida. Lejos del sillón de partos y sin más abrigo que las paredes de un vehículo en movimiento, su llegada al mundo fue posible gracias a la fortaleza de su madre y al accionar de un equipo de salud que respondió con profesionalismo y en tiempo récord.
Adriana, su mamá, vive en el paraje Yaminué, una pequeña comunidad de unos 100 habitantes. Aunque su fecha probable de parto era para abril, se adelantó y el protocolo sanitario se activó. En estos casos, cuando el embarazo está a término, las embarazadas son trasladadas con anticipación a centros de mayor complejidad, pero con Adriana no fue posible: la naturaleza impuso sus tiempos.
Desde el Hospital de Ramos Mexía, partió una ambulancia integrada por el médico Jhonny León, el enfermero Roberto Marcelo García y el chofer Adrián Guiaquian. “Recibimos el llamado de las colegas del paraje que nos avisan que la señora Adriana ya había comenzado con trabajo de parto”, dijo Roberto a Diario RÍO NEGRO, quien recibió en sus brazos a la bebé.

El equipo recorrió unos 60 kilómetros de ripio hasta Yaminué para buscar a la mujer y emprendió el regreso otros 60, tras realizarle los controles iniciales. En su lugar de origen, ella ya tenía dos centímetros de dilatación, según comentó el médico que atendió el parto, Jhonny León.
Luego comenzó el segundo tramo del traslado: otros 230 kilómetros por asfalto hacia Jacobacci, hospital donde se esperaba que sucediera el nacimiento.
El momento decisivo en la banquina de la Ruta 23
Durante el trayecto, todo cambió. Las contracciones se intensificaron y el clima distendido que reinaba en la ambulancia dio paso a la urgencia. En medio del movimieto del vehículo y las contracciones, le enseñaron técnicas de respiración y pujos.
“En un principio íbamos charlando y haciendo chistes. Luego se centró únicamente en el dolor. Ahí ya teníamos que estar preparados. Nos miramos con el médico y supimos que era hora de planificar cómo íbamos a hacer porque es un espacio muy reducido”, recordó.
A mitad de camino, la paciente ya había dilatado por completo. Tenía 10 centímetros, ya no había más tiempo y el período expulsivo había empezado. El equipo improvisó con los insumos disponibles.
Prepararon el material estéril de emergencia y reorganizaron posiciones dentro del vehículo. A través del comunicador, dieron la orden: detener la marcha. El chofer frenó en la banquina. En medio de la ruta y la inmensidad patagónica, nació Lucía.
Así, el alumbramiento, que debería haber ocurrido en Jacobacci, ocurrió en el camino. “Estábamos medianamente preparados, porque siempre contamos con una caja de parto de emergencia”, agregó. El rol del chofer fue absolutamente necesario no solo para circular a una velocidad prudente sino también para saber frenar en el momento justo.
La bebé fue evaluada inmediatamente y no presentaba signos de alarma. Se realizó la profilaxis correspondiente y, tras estabilizar a madre e hija, retomaron el viaje hacia Jacobacci, donde el personal de guardia ya las esperaba.
La protagonista del parto: «Salió todo bien»
«Estamos bien. Salió todo bien», contó ayer Adriana en comunicación con Diario RÍO NEGRO, minutos antes de emprender el regreso definitivo a su paraje. Lucía es su tercera hija y trabaja en tareas rurales en el campo.
Durante una semana estuvo alojada en los hospitales de Jacobacci y Ramos Mexia para los controles pertinentes luego del nacimiento. Sobre la experiencia que atravesó en la ambulancia con su recién nacida expresó: «Siempre estuve tranquila, confiando en dios que todo iba a salir bien».
Con la emoción intacta
“Nos sentimos muy realizados”, expresó Roberto, aún conmovido por la experiencia. Con más de 30 años de trayectoria en enfermería, nunca había vivido un parto en esas condiciones.
“Puede haber muchas complicaciones en un nacimiento, pero salió todo bien. Tuvimos una hermosa bebé”.
Roberto García, enfermero Hospital Ramos Mexía.
Destacó la fortaleza de Adriana y la confianza que depositó en el equipo en un momento crítico. La imagen que quedó grabada fue la del contacto piel a piel y la primera alimentación. “La bebé succionó con tanta fuerza que nos llenó de alegría”, contó el enfermero de 54 años oriundo de Ramos Mexia.
Ahora, con una semana de vida, Lucía ya es la más pequeña habitante del paraje Yaminué. En medio de la Patagonia más profunda, la pequeña llegó al mundo rodeada de humanidad, vocación y coraje, a pesar de las adversidades y las distancias.
Protocolos, distancias y un desafío sanitario
Desde el hospital de Ramos Mexía, su directora Zulma Peña explicó que este tipo de situaciones no son habituales, ya que existe una estrategia para evitarlas. Por normativa -en el marco de la Ley Nacional 25.929 de parto respetado- los hospitales de menor complejidad derivan los nacimientos a centros que cuentan con quirófanos y servicios de pediatría.
“Tenemos casi tres horas de viaje hasta Jacobacci, por eso buscamos que las embarazadas lleguen antes del trabajo de parto”, detalló. Sin embargo, las grandes distancias de la región sur y la imprevisibilidad de la biología humana pueden alterar cualquier planificación.
Para Jhonny León no era la primera vez. «Ya habíamos vivido este tipo de situaciones», aseguró. Este fue el segundo caso de parto en ambulancia que le tocó atender en los últimos tres años. «La primera vez (2024) era un parto podálico y también nos ocurrió en la ruta cuando íbamos hacia el Hospital de San Antonio. Ese sí tenía un riesgo alto», comentó el médico.
«La problemática que tenemos es la distancia. Son pueblos que tienen distancias muy largas para llegar a los hospitales de referencia».
Jhonny León, médico del hospital Ramos Mexia.
Kilómetros
- 296
- kilómetros debía recorrer la mujer desde su lugar de origen (paraje Yaminué) hasta el hospital de referencia para realizar el parto (Jacobacci).
Cuando la vocación hace la diferencia
El parto de Adriana dejó en evidencia no solo las dificultades geográficas del sistema de salud en zonas rurales, sino también el compromiso de sus trabajadores.
Jhonny hace tres años se desempeña en el hospital al que llegó a trabajar directamente desde Vanezuela, su país natal. Para él, su máxima lección profesional fue en las guardias durante las rotaciones de servicios porque en esas circunstancias tuvo que aprender a resolver situaciones complejas y en soledad.
Roberto es técnico profesional en Enfermería. Empezó como auxiliar en 1993 en lo que era un puesto sanitario y que devino en hospital de complejidad 3. Participó en gran cantidad de partos desde que ejerce pero es la primera vez que interviene en una experiencia como esta. “Amo a mi profesión y he dedicado toda mi vida a esto”, asegura.
Para Roberto, la experiencia tuvo además una carga emocional especial: recordó a Liliana Cocuzza, la médica que lo formó en la atención de partos y que murió en un accidente de tránsito. “No puedo no recordarla”, dijo, a pocos días de haber aplicado esos conocimientos en una situación límite.
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