Muertes viales en Neuquén y Río Negro: hubo 178 víctimas fatales en la región en el 2025

Un análisis estadístico de la organización civil "Luchemos por la vida" revela una evolución irregular desde 1995 a 2025 de víctimas fatales al volante. Hoy, lejos de encontrar una solución, las dos provincias registran niveles similares de mortalidad.

Redacción

Por Redacción

Cada “número” representa una vida perdida, pero también evidencia una deuda persistente. En Neuquén y Río Negro, la seguridad vial sigue siendo un problema estructural: las cifras cambian, pero el riesgo permanece. 

La situación actual es preocupante. Según estadísticas de la Asociación Civil “Luchemos por la Vida”, en 2025 se registraron 81 muertes en Neuquén y 97 en Río Negro por incidentes de tránsito. 

Esa es la foto más reciente, pero los datos de la evolución por año, muestran que ambas provincias están lejos de una reducción sostenida; con cifras que oscilan entre 80 y100 muertes anuales, según el análisis de Diario RÍO NEGRO. 

Una curva inestable pero sostenida


Las muertes por incidentes de tránsito en Neuquén y Río Negro dibujan una curva inestable, marcada por avances parciales y retrocesos persistentes. Los datos de la ONG muestran que, aunque hubo períodos de mejora, ninguna de las dos provincias logró sostener una reducción duradera en la mortalidad vial durante las últimas tres décadas.

Desde 1995 a 2025 no hay una mejora estructural clara, solo avances puntuales, pero no sostenidos. Río Negro históricamente es la provincia de la Patagonia norte más afectada por este flagelo y recientemente mostró una mejora. En tanto, Neuquén reportó una fuerte alza en la mortalidad y hoy se acerca a los niveles de Río Negro. 

En ese contexto, se conmemora la Semana Mundial para la Seguridad Vial. Este 2026 será del 25 al 29 de mayo con el lema “Seguridad a pie” y “Seguridad en Bici”. En esta edición, el foco está puesto en la promoción de moverse a pie o en bicicleta, en condiciones seguras. Más de una cuarta parte de los muertos en el tránsito son peatones y ciclistas.

Se propone un cambio de hábitos, porque caminar y andar en bicicleta no solo podrían reducir incidentes, sino que también contribuyen a la salud física y mental de las personas, mejora el medio ambiente de las ciudades, al reducir el uso de vehículos y disminuir la emisión de gases contaminantes. 

Neuquén y Río Negro, un problema compartido


En Neuquén, la evolución expone cambios bruscos. De 34 muertes en 1995 se pasó a 86 en 2000, en un salto significativo. Luego llegó una etapa de descenso que alcanzó su punto más bajo en 2010, con 51 víctimas fatales. Sin embargo, el alivio fue transitorio: en 2015 se registró el pico más alto de toda la serie, con 127 muertes. A partir de ahí, los números volvieron a bajar, aunque con oscilaciones: 67 en 2020 y un nuevo repunte a 81 en 2025.

En tanto, Río Negro partió de un piso mucho más alto: 111 muertes en 1995. Alcanzó sus máximos en 2000 (155) y 2010 (159), para luego iniciar una tendencia descendente, aunque también irregular. En 2015 bajó a 98, volvió a subir a 115 en 2020 y descendió otra vez a 97 en 2025.

El dato más significativo de la serie analizada es el cambio en la relación entre ambas provincias. Durante años, Río Negro concentró una mayor cantidad de víctimas fatales. Sin embargo, esa brecha se fue achicando hasta invertirse en 2015, cuando Neuquén registró más muertes. En la actualidad, los valores tienden a equipararse: 81 en Neuquén y 97 en Río Negro en 2025.

Lejos de ser una buena noticia, esta convergencia refleja un problema compartido: ambas jurisdicciones se mantienen en niveles altos de mortalidad, sin lograr una baja sostenida. La aparente mejora en algunos períodos convive con repuntes que vuelven a encender las alarmas año a año.

Factores que inciden en la cantidad de muertes


El crecimiento del parque automotor, el aumento del uso de motocicletas, el estado de las rutas y la expansión urbana aparecen como variables clave detrás de estas fluctuaciones. A esto se suman cambios coyunturales, como la caída de la circulación durante la pandemia en 2020, que explican algunos descensos puntuales.

A 30 años de esa primera estadística, el balance es claro: las muertes en el tránsito no siguen una tendencia lineal a la baja, sino que por el contrario, se mueven en una meseta alta, con variaciones que impiden hablar de una solución de fondo.

Hay algo que es general: los siniestros en el tránsito son la principal causa de muerte de los niños y jóvenes de 5 a 29 años en el país. Sin políticas sostenidas y profundas, las rutas continúan siendo escenario de una tragedia que, lejos de resolverse, se repite año tras año.

Medidas para la protección de los más vulnerables


  • Reducir la velocidad máxima a 30 km/h en calles urbanas.
  • El mantenimiento de veredas seguras y la demarcación de sendas peatonales en los cruces.
  • La señalización vertical y horizontal.
  • La construcción de ciclovías y bicisendas seguras.
  • La instalación de reductores de velocidad, badenes y semáforos en zonas con alta circulación de peatones para calmar el tráfico.
  • La colocación de sistemas de control electrónico de velocidad.
  • La fiscalización con controles eficaces y sanciones efectivas a los que no respetan las normas (de velocidad, la prioridad peatonal en esquinas o sendas, los semáforos, el no consumo de alcohol al volante, etc.).
  • Una red de transporte público que dé respuesta a las necesidades de la localidad.

Cada “número” representa una vida perdida, pero también evidencia una deuda persistente. En Neuquén y Río Negro, la seguridad vial sigue siendo un problema estructural: las cifras cambian, pero el riesgo permanece. 

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