Mujeres que viven con adicciones tendrán su primer centro de atención en Neuquén

Sus consumos y posibilidades de acceder a un tratamiento son peores que en el caso de los hombres. Se abrirá un espacio de tratamiento en un hospital abandonado.





La creación del primer centro para el tratamiento de adicciones para mujeres de Neuquén fue uno de los pocos anuncios vinculados a las políticas públicas de género que realizó el gobernador Omar Gutiérrez, durante su discurso de inicio de sesiones. La novedad causó un fuerte impacto porque responde a una demanda de larga data por la falta de espacios para mujeres en el sector público y los pocos disponibles en el privado.

A comienzos de febrero, la muerte de personas que consumieron cocaína adulterada reavivó el debate sobre cómo abordar los consumos problemáticos. Pero al ponerle perspectiva de género, el análisis toma otra dimensión. Por ejemplo, según Naciones Unidas (ONU), Argentina está entre los tres primeros países de América Latina con mayor consumo de cocaína. Al filtrar los datos, se observa que el consumo es casi totalmente de varones. Esto cambia totalmente cuando se miran los psicofármacos, el consumo recae prácticamente solo en mujeres, al igual que en la mayoría de los otros países.

Desde el Servicio de Atención y Prevención de Adicciones de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), Marta Cuevas explicó más en detalle este aspecto. Primero, marcó que hay una «invisibilización del consumo de las mujeres» y esto lleva, por ejemplo, a que los tratamientos se hayan creado con base a la fisiología masculina. Las circunstancias que llevan a una mujer a la adicción son particulares y, junto a «la diferencia biológica» (los índices de absorción y de efectos acumulados son más altos), se «traducen en mayor vulnerabilidad».

Cuevas expresó que es imperioso pensar cuál es el impacto de dicha invisibilización y cómo realizar intervenciones eficaces. «Es una cuestión de salud pública y de justicia social, no una atención a un colectivo vulnerable», aclaró.


El centro para mujeres era una deuda conocida


Una de las pocas políticas públicas que se difundió sobre el tema fue que, en 2017, Gutiérrez le entregó  al Centro Cristiano de Drogadependientes Aser, cinco camas para rehabilitación de mujeres. Al año siguiente, el gobernador le pidió a Nación un centro para mujeres. Según Cuevas, actualmente pueden llegar a encontrarse hasta cuatro camas para internación de mujeres en el área de salud mental del hospital Castro Rendón.

La ministra de Mujeres, María Eugenia Ferrareso, contó en “Vos a Diario”, por RN Radio, que cuando asumió, hace dos meses, le habló sobre el tema a su par de Salud, Andrea Peve, y ella le respondió que ya tenían un proyecto en marcha. La funcionaria reconoció que la Provincia tenía una deuda en esta materia.

Según Ferrareso, el trabajo de Salud permitió acelerar los tiempos y que junto a Peve vayan a recorrer el lugar donde se instalará el centro, que es el antiguo hospital de San Patricio del Chañar. La viceintendenta de la localidad, Silvana Cerda, indicó que la novedad fue tomada con alegría por los vecinos porque el sector era una «boca de lobo» y se registraban hechos de inseguridad. También, como directora del observatorio municipal de violencia de género, resaltó la importancia de poder ofrecer la internación a mujeres.

El edificio necesita reparaciones, pero su estructura es segura, afirmaron las funcionarias. (Matías Subat).-

Según Cerda, el edificio está vacío desde hace más de 10 años. Su aspecto lo demuestra, pero Ferrareso, que además de ministra es arquitecta, afirmó después de recorrerlo que «no posee ninguna patología». Estimó, con todas las reservas que se suele tener con cualquier obra, que este año se podrían terminar los arreglos y recibir pacientes desde el 2023.

La ministra detalló que el centro será «pequeño como el de Arroyito» (que atiende a varones) y tendrá «un cupo de camas limitado por el sistema que se utiliza para el tratamiento». Consideró que «pasar de no contar con un centro a tener uno (…) es un gran logro».

Al ser consultado por RÍO NEGRO, el Ministerio de Salud no brindó información sobre el proyecto y se limitó a señalar que un equipo está trabajando para definir cuáles serán las necesidades que se tendrán de acuerdo al modelo de atención que se implemente.


Tratamientos por y para hombres


Al conocer el anuncio, desde el Voluntariado contra la violencia a las mujeres de Neuquén, el primer pedido que se realizó es que el centro no sea igual al de Arroyito sino que se lo piense con perspectiva de género.

La integrante del Servicio de Adicciones de la Universidad coincidió en este punto: «hay ejemplos de tratamientos con perspectiva de género que tuvieron éxito, como en Aser». Describió que aunque las mujeres y niñas representan la tercera parte de la población con adicciones a nivel mundial, solo hay una por cada cinco pacientes en tratamiento. Agregó que crece el número de mujeres con adicción, pero no el de las que están en tratamiento.

Indicó que recién en 2016 el informe de la junta internacional de fiscalización de estupefacientes instó por primera vez a poner en práctica programas sensibles al género. Además, remarcó que las personas del colectivo de la diversidad tampoco reciben un diseño integral en su tratamiento.

Un tratamiento con perspectiva de género tiene que tener en cuenta, a grandes rasgos, la estigmatización social de la mujer adicta por no cumplir con su rol asignado y la necesidad de resolver, sobre todo, las tareas de cuidado de niños y personas vulnerables de su familia, expuso Cuevas. «Generalmente las mujeres tenemos hijos e hijas a cargo, y este sistema no contempla el cuidado de ese vínculo ni de esos niñas y niños», cuestionaron desde el voluntariado.

Cuevas lamentó, también, que los tratamientos no sean accesibles a las mujeres por la feminización de la pobreza y ejemplificó que en un centro privado tienen un costo de unos 180 mil pesos. Otro punto que marcó es que es urgente que los profesionales se capaciten sobre cómo abordan las adicciones con perspectiva de género.

Tratamientos en Neuquén

65
dispositivos tiene la provincia según el Observatorio Argentino de Drogas.

5
de esos dispositivos tienen modalidad de internación.

El mal de las adicciones se agrava en las mujeres


Las mujeres tienden a desarrollar adicciones más rápido que los hombres, son más susceptibles a que les prescriban narcóticos y ansiolíticos por lo que corren más riesgo de abuso, necesitan menores dosis y experimentan el doble de los efectos secundarios. Con esta enumeración, la integrante del Servicio de Adicciones comenzó a abordar algunos de los aspectos distintivos del consumo problemático en mujeres.

Agregó que las mujeres presentan mayor consumo de bebidas alta graduación de alcohol, resisten menos que los hombres, lo eliminan más lento, presentan patologías hepáticas más severas y pierden mayor cantidad de tejido cerebral a edades más tempranas.

Resaltó que las mujeres consumen en soledad, dentro de sus casas, mientras que los hombres lo hacen socialmente. También que ellos llegan al tratamiento acompañados por sus vínculos cercanos y ellas suelen estar solas, incluso habiendo perdido la tenencia de sus hijos. «Presentan más problemas de salud mental asociadas al consumo por el estigma social, lo que implica una necesidad de servicios complementarios», puntualizó.

Además, después del tratamiento son más proclives a recaídas por las dificultades para acceder a vivienda, trabajo y educación.

Cuevas propuso pensar también en la vinculación de las mujeres a la cadena de comercialización de drogas como forma de sustento que también las introduce en el consumo. Para las integrantes del voluntariado esto empeora porque con el narcotráfico «hay un entramado de complicidad con los poderes del Estado». Consideraron que «cuando quien ejerce violencia está en el entramado narco, suele estar armado, tener ‘amigos’ en la comisaría, puede mandar a otra gente a seguir hostigando, etcétera».

Las voluntarias observaron también que es más difícil «salir de una relación violenta cuando tenés una adicción y es el que te violenta quien te la garantiza. También se dificulta el armado de redes de apoyo porque el entorno está aterrorizado».

Desde Gobierno esperan comenzar la obra este año y que el centro esté funcionando el próximo. (Matías Subat).-

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