Murió Sara «Coca» Luján: el adiós a una de las fundadoras de Madres y defensora de los Derechos Humanos
A los 100 años, falleció la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo en Catamarca y figura clave en los juicios por la megacausa "La Perla". Su incansable búsqueda de justicia por la desaparición de su hijo, Raúl Mateo Molina, la convirtió en un emblema de dignidad y derechos humanos en todo el Noroeste Argentino.
A pocos días de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, y tras haber celebrado recientemente sus 100 años de vida, murió Sara “Coca” Luján de Molina el pasado viernes 20 de marzo. Reconocida como una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y pilar de la querella por los crímenes cometidos en el centro clandestino «La Perla», su partida deja un vacío inmenso en la lucha social del NOA y el país.
La historia de «Coca» estuvo marcada por la tragedia y la resiliencia desde el inicio mismo de la última dictadura cívico-militar.
El 24 de marzo de 1976, fue secuestrada de su domicilio tras un violento operativo. Durante un año, transitó por la cárcel del Buen Pastor, la Unidad Penitenciaria 1 y el Campo de la Ribera, mientras sus captores la interrogaban incesantemente por el paradero de su hijo mayor.
La lucha de Sara Luján: quién es su hijo, Raúl Mateo Molina
Mientras Sara permanecía privada de su libertad, la persecución alcanzó a su hijo, Raúl Mateo Molina. Estudiante de arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y dirigente del Partido Comunista Revolucionario, el joven de 26 años había sido expulsado de la casa de estudios meses antes por su militancia estudiantil.
El 5 de octubre de 1976, una patota lo interceptó en pleno centro de la ciudad de Córdoba. Según testimonios recolectados en los juicios de lesa humanidad, Raúl fue trasladado a La Perla, donde habría sido asesinado el mismo día de su captura por el represor Hugo Raúl «Palito» Romero.
Sin embargo, su cuerpo nunca fue entregado a su familia, convirtiéndose en uno de los tantos rostros que alimentaron la búsqueda incansable de su madre durante casi medio siglo.
Una lucha inquebrantable por la identidad y la justicia
A pesar del dolor, «Coca» Luján se convirtió en una de las voces más firmes en la exigencia de respuestas al Estado. Formó parte activa de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y participó en las reuniones de la querella de La Perla hasta sus últimos días. Su reclamo siempre fue claro: «Nuestro duelo no terminará hasta que no nos entreguen los cuerpos».
Su fallecimiento ocurre en un contexto de profunda sensibilidad, poco después de que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lograra identificar restos de doce personas en los terrenos cercanos a La Perla. Aunque el nombre de su hijo no figuraba en esa lista reciente, Sara mantuvo la esperanza y la exigencia de búsqueda hasta el final.
Homenajes y el compromiso de continuar su legado
La noticia de su deceso generó una ola de mensajes de respeto y admiración. El exsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, expresó su dolor a través de las redes sociales: «Abrazamos a su familia y compañeros. Más que nunca seguiremos luchando por más Memoria, Verdad y Justicia».
Desde las organizaciones de Derechos Humanos de Catamarca y Córdoba, sus compañeros de militancia renovaron la promesa que le hicieron en vida: «Vamos a encontrar a Raúl Mateo». La figura de «Coca» Luján de Molina queda grabada como un símbolo de dignidad que, incluso frente a la desaparición y el horror, nunca bajó los brazos en la construcción de una sociedad con memoria.
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