Pioneros del Angus en Conesa: ganaron en Palermo y ahora hicieron historia con un remate único en casa

Cabaña La Laguna completó un círculo perfecto. Conocé la trayectoria de la familia Lavayén: de introducir las primeras vacas cuando nadie apostaba por ellas, a concretar una fiesta comercial y soberana en su propio establecimiento.

Por Juan Manuel Larrieu

Cuatro generaciones de la familia Lavayén están vinculadas a la ganadería de General Conesa. Una apuesta temprana por el Angus que hoy encuentra a Cabaña La Laguna compitiendo entre las mejores del país y sumando un capítulo muy especial: la realización de su primer remate en su pueblo y en su propio campo.

Mucho antes de que el Angus se multiplicara por los campos de la región, la familia Lavayén ya había elegido aquellas vacas negras que por entonces eran casi una rareza en Conesa.


La historia viene de lejos. El bisabuelo de Julián Lavayén ya se dedicaba a la ganadería y su abuelo, nacido en Conesa en 1920, continuó el camino. Fue junto a su padre que, alrededor de 1970, comenzaron a dejar atrás las ovejas para incorporar las primeras vacas Angus, provenientes de la cabaña de la familia Fortabat, en Olavarría.

“En los ’80 toda la zona empezó a pasar de la oveja a la vaca y nosotros éramos sapo de otro pozo con las vacas negras”, recuerda Julián. Su padre fue también un productor dispuesto a innovar. Hace cuatro décadas utilizaba silos de autoconsumo, producía maíz y alfalfa y engordaba hacienda en los valles cuando buena parte de los animales gordos de la región se terminaban en los campos de Patagones.


Pero había algo que ya estaba claro: la pasión familiar por la genética. “Siempre nos gustaron la genética y las vacas negras lindas”, resume. Fueron de los primeros en incorporar la inseminación y aquellas vaquillonas que vendía su padre comenzaron a poblar de Angus los campos de la zona.


La Laguna toma forma



Cuando Julián se recibió de veterinario, en 1997, comenzó a darle otra dimensión al proyecto. Inseminó un lote de vacas seleccionadas de su padre y con algunas de esas terneras inició el rodeo puro controlado.

Luego compró tres vacas en una exposición de Bahía Blanca con la genética que buscaba y comenzó con la transferencia de embriones. Paralelamente trabajó como veterinario e inseminador en numerosos establecimientos y fue ampliando su rodeo.


También apostó al riego en la Margen Norte de Conesa. Produjo cebolla, maíz, girasol para semilla y alfalfa en campos propios y alquilados. Esos cultivos fueron, además, una herramienta para financiar el crecimiento de aquello que él mismo define como su pasión: las vacas negras.


Una historia ligada a la Rural



El aporte de Lavayén a la ganadería conesina también pasó por la Sociedad Rural. Durante sus años como presidente de la institución trabajó activamente por el corrimiento de la barrera sanitaria y, junto a otros productores, impulsó la llegada de una exposición nacional de Hereford a Conesa.

La iniciativa tuvo como protagonistas a Julián Lavayén, Juan Manuel Garciarena, Juan Carlos Sagarzazu y Juan Raúl Lesiuk, acompañados por integrantes de la comisión de la Rural. Después de numerosas gestiones y de aprovechar una exposición de Palermo para llevar el planteo ante la Asociación Argentina Criadores de Hereford, consiguieron avanzar con una alternativa que marcaría un hito: la Nacional Patagónica Hereford.


“Lo que no sabían en Hereford era que no era un solo vasco para pelear”, recuerda Julián sobre aquellas gestiones. La realización de la exposición también permitió fortalecer a la Sociedad Rural y acompañó la construcción e inauguración de nuevas instalaciones en su predio.


De Conesa a Palermo



El tiempo terminó respaldando aquella apuesta familiar por el Angus. Cabaña La Laguna comenzó a destacarse en las exposiciones del circuito patagónico y dio el salto a la principal pista ganadera del país. En la 138ª Exposición Rural de Palermo de 2026 obtuvo el primer premio en Vaca con cría Angus, uno de los reconocimientos más importantes alcanzados por el establecimiento conesino.


“Los premios en Palermo son emocionantes para nosotros”, reconoce Julián. Hoy el escenario es muy diferente al de aquellas primeras vacas negras: el Angus se extendió por toda la región y hasta establecimientos históricamente identificados con el Hereford comenzaron a incorporar la raza.


Volver a casa



La historia continúa sumando generaciones. El padre de Julián todavía acompaña el trabajo y sus hijos empiezan, de a poco, a involucrarse en la cabaña. Este año La Laguna vivió otro momento especial. Después de compartir durante años el remate con Luciano Correndo, el crecimiento de ambos proyectos los llevó a iniciar caminos propios. Y La Laguna decidió hacerlo en casa.

El pasado 3 de octubre, Cabaña La Laguna realizó por primera vez su remate en Río Negro, en Conesa y en el propio campo de la familia. Una jornada que tuvo un significado especial, no solo desde lo comercial, sino también por concretarse en el lugar donde nació y creció esta historia ganadera.


Durante el remate se vendieron 29 toros y 295 vaquillonas, en una jornada que reunió a productores y amigos de distintos puntos de la región. La intención que Julián había expresado antes del encuentro finalmente se hizo realidad: que el remate fuera también una fiesta para el pueblo y para toda la zona.

Más de medio siglo después de que aquellas primeras Angus llegaran a Conesa, cuando las vacas negras todavía parecían extrañas, La Laguna volvió a apostar desde el mismo lugar donde comenzó todo. Esta vez, con cuatro generaciones de historia detrás, premios de Palermo en la vitrina y un remate propio realizado en casa.


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