Quién fue Augusto Giménez, el padre de Susana que dejó una huella imborrable en su vida
Empresario, ejecutivo y una de las personas más importantes en la vida de la diva, Augusto Giménez dejó una huella imborrable en Susana Giménez. El archivo de la revista GENTE revela detalles desconocidos de una relación marcada por el amor, la admiración y el humor.
Cuando se habla de Susana Giménez, la imagen que aparece de inmediato es la de una de las máximas figuras de la televisión argentina. Sin embargo, detrás de esa personalidad arrolladora existió una figura clave que ayudó a moldear su carácter desde la infancia: su padre, Augusto Giménez Aubert.
Según surge de una histórica entrevista publicada por la revista GENTE, Augusto fue mucho más que el padre de la diva. Se trató de un hombre de negocios brillante, con una carrera destacada en la industria nacional, pero también de un padre afectuoso que encontraba en su hija una de sus mayores alegrías.
Un empresario influyente con una destacada trayectoria

Lejos del mundo del espectáculo, Augusto Giménez desarrolló una importante carrera empresarial.
De acuerdo con el material publicado por GENTE, llegó a desempeñarse como presidente de Carboquímica S.A., la única fábrica de bicarbonato de sodio que existía en la Argentina en aquel momento.
Su trayectoria también incluyó cargos relevantes en empresas como Odol, además de haber participado en proyectos industriales de gran envergadura, como la instalación de una fábrica de aluminio en el país y el desarrollo de los históricos automóviles Auto Union.
Sin embargo, más allá de los negocios y las responsabilidades corporativas, había algo que ocupaba un lugar privilegiado en su vida: su familia.
El padre que dejaba todo por hablar de su hija

Uno de los episodios que mejor refleja la relación que mantenía con Susana ocurrió durante una entrevista concedida a GENTE.
Según recordó la publicación, el empresario recibió a los periodistas en su oficina y antes de comenzar la charla le dio una orden contundente a su secretaria:
«Voy a hablar de mi hija. No estoy para nadie».
La frase retrata el enorme orgullo que sentía por Susana, incluso mucho antes de que se transformara en una estrella de alcance internacional.
Entre la disciplina y el cariño
Augusto se definía como un hombre estructurado y exigente.
Criado bajo una fuerte cultura del esfuerzo, consideraba que la disciplina era fundamental en la educación de los hijos. Sin embargo, toda esa rigidez parecía desaparecer cuando interactuaba con Susana.
Según relató a GENTE, cuando la futura conductora se negaba a comer la sopa, intentaba imponer castigos clásicos de la época. Pero la estrategia no siempre funcionaba.
La pequeña Susana respondía con ocurrencias que terminaban desarmándolo por completo.
Una de las anécdotas más recordadas fue cuando la niña le dijo:
«Papi, sos más lindo que el diablo».
La frase quedó grabada para siempre en la memoria de Augusto, quien la recordaba con una mezcla de orgullo y ternura.
El origen del apodo «Langostita»
Con el paso de los años, la relación entre ambos se transformó.
Cuando Susana llegó a la adolescencia, el vínculo evolucionó hacia una amistad cada vez más profunda. Compartían largas conversaciones y una pasión común por la naturaleza y la navegación.
Los fines de semana solían escaparse al río, un espacio donde Augusto encontraba tranquilidad lejos de las exigencias laborales.
Fue también durante esa etapa cuando surgió uno de los apodos más famosos de la intimidad familiar.
Al observar el crecimiento acelerado de su hija y sus largas piernas, comenzó a llamarla «langostita».
Según recordó en aquella entrevista, la joven Susana no estaba muy conforme con el sobrenombre y solía molestarse cada vez que él lo utilizaba.
La definición más profunda sobre su hija
Hacia el final de aquella conversación con GENTE, Augusto realizó una reflexión que con el tiempo se convertiría en una de las frases más emotivas sobre el vínculo entre ambos.
Lejos de idealizar a la futura conductora, reconocía que poseía un carácter fuerte, una enorme determinación y una personalidad difícil de doblegar.
Pero también destacaba su inteligencia, honestidad y generosidad.
Para resumir todo lo que compartían como padre e hija, eligió una metáfora que todavía hoy conmueve a quienes conocen su historia:
«Susana y yo somos iguales en el tronco y las raíces. Nos diferenciamos por las ramas».
Un legado que trascendió generaciones
A cuatro décadas de su fallecimiento, la figura de Augusto Giménez Aubert continúa ocupando un lugar especial en la historia personal de Susana Giménez.
Las páginas del archivo de GENTE permiten descubrir a un hombre que combinaba autoridad y sensibilidad, éxito profesional y cercanía familiar.
Detrás de la diva que conquistó la televisión argentina hubo un padre orgulloso, observador y profundamente amoroso, que encontró en su hija el reflejo de muchos de sus valores y que dejó una huella imborrable en su vida.
Con información de Revista Gente
Empresario, ejecutivo y una de las personas más importantes en la vida de la diva, Augusto Giménez dejó una huella imborrable en Susana Giménez. El archivo de la revista GENTE revela detalles desconocidos de una relación marcada por el amor, la admiración y el humor.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios