«Quiero cumplir mi sueño»: la adolescente de Bariloche que se mudó sola a Buenos Aires por el fútbol

Belén Salvador no perdía oportunidad de llevar la pelota a la escuela para jugar con sus compañeros en el recreo. Ocho años después fue convocada por el club Vélez Sarsfield. El sueño de una niña de solo 14 años y la decisión de su familia para que pueda cumplirlo.

Belén cautivó a los entrenadores de Vélez Sarsfield. Foto: gentileza

Cuando tenía apenas 6 años, Belén imitó a su hermana Victoria y empezó a llevar la pelota a su escuela para jugar con sus compañeros en los recreos. Por lo general, solo jugaba con varones. Esta pequeña barilochense tomaba clases de hockey, pero tanto le insistió a su madre para que la anotara en fútbol que la mujer terminó accediendo. En su primer entrenamiento, recuerda, casualmente estaba Miriam Mayorga, la mediocampista de Bariloche que jugó en Boca Juniors e integró la Selección Nacional de Fútbol Femenino. Hizo «un picadito» con las chicas y la fascinación de Belén fue desmedida.

En febrero, esta adolescente que ya cumplió 14 años fue seleccionada por el club Vélez Sarsfield para formar parte de la reserva. La decisión fue dura porque implicó tener que radicarse en la ciudad de Buenos Aires, a 1.600 kilómetros de su familia.

«Empecé a jugar al fútbol de muy chiquita. Siempre teníamos la pelota en casa y lo cierto es que me gustaba mucho más jugar con las pelotas que con las muñecas. Un día fuimos a un campamento, me vieron jugar y me invitaron a jugar al Team Bariloche de fútbol femenino. Me encantó. Sentí un amor inmenso por la pelota, como se dice», cuenta Belén Salvador, desde Buenos Aires.

Empezó a jugar cuando tenía apenas 6, tras insistirle a su madre. Foto: gentileza

Poco a poco, se fue consolidando como mediocampista. «Juego de cinco. Me gusta esa posición porque se requiere mucha garra: bajar, atacar. Necesitás mucha actitud», define con soltura.

De Team Bariloche, pasó al club Gimnasia y Esgrima en la ciudad cordillerana para jugar futsal. En noviembre del año pasado, durante una semana, el equipo barilochense disputó partidos amistosos con otros de Buenos Aires. Al ver el desempeño de Belén, los dirigentes de Vélez la invitaron a participar de una prueba en febrero. En esa ocasión, fue su padre quien la llevó y finalmente fue seleccionada, junto a otras cinco adolescentes rionegrinas.

Belén juega como mediocampista. Foto: gentileza

«La propuesta me encantó pero, a la vez, me dio un poquito de miedo porque implicaba alejarme de mi entorno y vivir todas cosas nuevas. Tuve que empezar toda mi vida de cero, pero quise venir por mi sueño: jugar al fútbol en un equipo de primera«, se sincera la adolescente, al tiempo que reconoce que lo más complejo fue «dejar a mis papás y a mis hermanas. Mi familia es mi todo».

Belén fue convocada a una prueba en el club de Liniers. Integra la reserva. Foto: gentileza

Un primer entrenamiento con Miriam Mayorga

Anahí Quesada recuerda cuando Victoria y Belén -que se llevan 4 años- cargaban la pelota en la mochila para jugar en los ratos libres del colegio. «Las dos me insistieron para que las llevara a fútbol. Yo era más reacia y les decía que no dejaran hockey, pero un día fueron contundentes. Me habían hablado mucho de Lorena García, una entrenadora de chicas, y les ofrecí probar con ella», cuenta.

En ese primer entrenamiento a modo de prueba, la sorpresa fue inmensa cuando las niñas vieron a Mayorga que estaba de visita en la ciudad y a quien admiraban por su carrera deportiva.

Empezó a entrenar cuando tenía apenas 6, tras insistirle a su madre. Foto: gentileza

«Desde un primer momento -acota Anahí-, les vi pasta para el fútbol. Belu es un cañoncito. Era chiquita y pese a que jugaba con pibas más grandes, cuando entraba, se quería comer la cancha. Como siempre jugó bien, la ponían con chicas mayores y se bancaba la cancha de tierra. Siempre tuvo mucho carácter y a la vez, es super compañera. Siempre entendió que es un juego en equipo«.

Reconoce que cuando Belén fue convocada por el club de Liniers, en un primer momento le sugirió a su hija esperar un tiempo más, aunque su padre, Eugenio, la convenció de que participara de la prueba. «Era para el sub16 y quedó para la reserva. Ella está muy feliz aunque también siempre fue consciente que no todo era color de rosa por estar lejos, dejar su colegio, sus amigos. El fútbol siempre fue más fuerte», comenta.

En pocas semanas, la rutina de Belén dio un giro por completo. La alarma suena a las 5.30 porque el entrenamiento arranca a las 7 -hasta las 11.30-. Después de almorzar, entrena nuevamente en la villa olímpica del club en provincia de Buenos Aires, hasta las 18.

Como no consiguió vacante en las escuelas públicas, lleva adelante un proceso de «educación híbrida» en una plataforma virtual que cuenta con el aval nacional. En tanto, el club les alquiló un departamento a las seis deportistas rionegrinas y una de las madres permanecerá con ellas durante tres meses. Luego, viajará otra madre por otros dos meses.

Su sueño, llegar a la Selección Argentina. Foto: gentileza

Volver a las raíces

Anahí se crió en el barrio de Versalles, , en ciudad de Buenos Aires, y vivió con su esposo a muy pocas cuadras del club de Liniers hasta que finalmente decidieron radicarse en Bariloche. «Cuando nos casamos con Euge, siempre decíamos que anotaríamos a nuestros hijos en Vélez. Las vueltas de la vida nos devuelve a ese barrio. El universo escuchó«, reflexiona.

¿Qué significa, como madre, haber dejado ir a Belén siendo tan pequeña? Asegura que intenta no pensar demasiado y la tranquiliza saber que «una mamá las acompaña». Sin embargo, tomó medidas de seguridad, como instalarle un GPS en el celular para saber exactamente a dónde está. Constantemente, Belén hace videollamadas con toda su familia para que la distancia no se sienta tanto.

Belén, junto a sus padres y sos dos hermanas. Viven en Bariloche. Foto: gentileza

Anahí tiene claro que «Belén se pierde muchas cosas de su edad», pero optó por respetar su camino. «Me hubiera gustado que se vaya con 18 años, pero también se que para estas cuestiones ya es muy tarde. Estas posibilidades surgen cuando son chiquitos», agrega al tiempo que sostiene: «Belén es chiquita, pero está muy definida en el camino que quiere seguir».

Mientras cumple su sueño en Buenos Aires, Belén aspira a integrar el equipo nacional algún día. Trabaja para ser convocada, en algún momento, por algún club del exterior. «Quisiera devolverle a mi familia algo de todo lo que hacen por mí. Tengo bien en claro que hay un gran esfuerzo atrás de todo esto. Esto fue posible gracias a ellos«, concluye.


Junto a Belén, Vélez también convocó a Valentina Morales y Xiomara Torres (de General Roca), Luana Lagos (de Cipolletti) y Luana Quintero (de Neuquén).



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