Un astrofotógrafo de Bariloche, entre los mejores del país
Martín Moliné capturó la Cruz del Sur sobre el refugio de Laguna Negra, a 1700 metros de altura. Veinte minutos de exposición y toda una noche de espera.
El barilochense Martín Moliné obtuvo el tercer puesto en el concurso de fotografías astronómicas del Instituto de Astrofísica de La Plata, que depende del Conicet y la Universidad Nacional de La Plata. Accedió a una distinción por segundo año consecutivo.
«Todas las cosas buenas» se titula la fotografía tomada desde el refugio Laguna Negra que concursó en la categoría “Escenarios y eventos astronómicos” que incluye imágenes de fenómenos astronómicos como eclipses, conjunciones, lluvias de meteoros, auroras polares, paisajes nocturnos, vistas de campo amplio, luz zodiacal y gegenschein, red sprites y fenómenos relacionados, airglow, observatorios, amaneceres y ocasos.
El jurado del concurso estuvo conformado por el fotógrafo Guillermo Sierra y los astrónomos Favio Faifer y Roberto Venero.
Respecto a la imagen, Moliné admitió que subió hasta la laguna que se encuentra a 1730 metros sobre el nivel del mar, al pie del cerro Negro y del cerro Bailey Willis, en busca de la Cruz del Sur, la constelación más pequeña del cielo -que sirve para encontrar el sur en el hemisferio nocturno-. «En el verano, se encuentra en la posición más baja del cielo y logré captarla justo por encima del refugio. Pero fue una foto muy planificada: me ubiqué frente a la laguna y al refugio en una noche sin luna, y con un clima agradable porque hay que pasar toda la noche«, aseguró.
En la descripción de la obra, su autor planteó que se trata de «uno de los refugios más emblemáticos de Bariloche, Laguna Negra, sobre el que se distingue la Vía Láctea, desde la nebulosa de Eta Carinae hasta la Cruz del Sur incluyendo el Saco de Carbón».
«La nebulosa de Carinae es la nebulosa más brillante del cielo y solo es visible, incluso a simple viste, desde el hemisferio sur. En ella se encuentra un sistema estelar binario extremadamente luminoso e inestable, que se ubica a unos 7.500 años luz de la Tierra, describió.
Moliné tomó esa fotografía el 21 de noviembre pasado, con un tiempo de exposición de 20 minutos. «La primera toma se realizó sobre el suelo, y cuando la posición del cielo alcanzó el punto de referencia deseado se inició el seguimiento. Requiere mucha paciencia», confió.
Lo más engorroso, reconoció, fue ascender el cerro con un equipo de unos 20 kilos de peso. «La nebulosa de Carina fue una de las primeras tomas de astrofotografía que hice; mientras que Laguna Negra fue el primer cerro que caminé cuando me vine a vivir a Bariloche. En esta oportunidad, quise combinar trekking con astrofotografía».
En relación a la técnica, explicó que se emplea una montura ecuatorial, un soporte especial para cámaras o telescopios que se alinea con el eje de la Tierra para seguir el movimiento de las estrellas. Permite tomar fotos de larga exposición del cielo sin que los astros salgan movidos o con rayas.
Mencionó también que se usan cámaras reflex con lentes que no son de mucho aumento aunque buscan capturar la máxima cantidad de luz. «Además, se hacen muchas fotos seguidas, y luego se apilan y se revelan con un software específico para astrofotografía. Si bien al principio parece complicado, son técnicas que cualquier entusiasta puede aprender rápidamente», concluyó.
Captó la galaxia Andrómeda, tarea compleja en el hemisferio sur
Moliné también fue distinguido por capturar la galaxia Andrómeda, cuyo tamaño duplica al de la Vía Láctea, brillando en el cielo de Bariloche. Una tarea compleja, casi imposible desde el Hemisferio Sur.
«Andrómeda -acotó Moliné- mide dos veces el diámetro de nuestra galaxia, pero está a dos millones de años luz. Muy lejos». Es la galaxia más grande del grupo local, agregó, «y se aproxima hacia nosotros, de modo que es probable que, en un futuro de varios miles de millones de años, ambas galaxias colisionen«.
Andrómeda es muy conocida en el Hemisferio Norte porque «la ven muy alta todo el tiempo»; en el Hemisferio Sur, en cambio, solo se puede ver en septiembre y octubre, muy cerca del horizonte.

En este caso, la foto fue tomada desde Villa Tacul, en Circuito Chico, entre las 2 y las 3 de la mañana. «Tuve la suerte de poder capturarla poniéndose sobre las montañas, pero solo se ve con binoculares porque tiene un brillo muy débil. La astrofotografía permite sacar fotos con mucho tiempo de exposición; de modo que se ve la galaxia entera«, puntualizó.
Aclaró que si pudiera verse, tendría el tamaño de seis lunas alineadas. Solo que a simple vista solo detectamos el centro de la galaxia que se ve como una nube difusa. «En el sur tenemos dos galaxias más pequeñas que son las Nubes de Magallanes. Se ven a simple vista durante todo el año. Son mucho más brillantes y bonitas, pero nunca se ven tan bajas en el horizonte como la foto de Andrómeda», señaló.
Al igual que con la foto ganadora desde Laguna Negra, Moliné insistió en que este tipo de imágenes requiere una planificación muy precisa. «Hay que buscar las noches sin luna porque su brillo impide ver la galaxia. Y sobre todo, saber dónde está porque es muy tenue. Con los binoculares se puede ver la nube que es el centro de la galaxia«, admitió.
¿Por qué eligió Villa Tacul para tomar la fotografía? Porque en ese rincón, las montañas se ven lejanas y el horizonte está despejado. «Además -añadió-, es un lugar con poca contaminación lumínica. Uno de los lugares más oscuros en el ejido de Bariloche. Y la ventana de tiempo para verla es de una hora más o menos«. Obtener esa foto le tomó 20 minutos y la técnica fue la misma que usó en el refugio Laguna Negra.
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