“‘Sonido metálico’ en la despedida de Falú”
Fines de enero de 1957. ¡Hace ya más de 55 años! Pasada la medianoche de un sábado estival, aún soltero y recién arribado del NOA, decidí concurrir con un compañero de la ex Caja Nacional de Ahorro Postal a la entonces famosa parrilla El Morocho del Abasto, atendida por su dueño “el Negro” Julio Mucarsel, que funcionaba en calle 25 de Mayo, a la altura de la estación del ferrocarril. Hacia las dos de la madrugada y en presencia de unos pocos parroquianos que permanecíamos en el lugar –entre ellos recuerdo a Tilo Rajneri– irrumpió en soledad la grata figura del ya prestigioso folclorista Eduardo Falú (35), quien venía de ofrecer un recital en el antiguo Teatro Español. Fue entonces que, en un determinado momento de la animada conversación desarrollada con el maestro, uno de los contertulios se atrevió a solicitarle que nos deleitara con una de sus canciones, utilizando la guitarra que se ofrecía decorando el local, a lo cual gentilmente accedió haciendo gala de su proverbial bonhomía. Cuando templaba el instrumento para su ejecución y en un momento dado –concluyendo con el afinamiento del encordado–, advertimos que Falú acercó a su oído la guitarra y nos dijo: “Tiene un extraño sonido metálico”. Volcando la misma hacia abajo vimos caer una moneda que alguien, vaya a saber cuándo, accidentalmente habría olvidado dentro de ella. Obvio es que perplejos nos mirábamos con asombro unos a otros por haber detectado el maestro con su fina sensibilidad auditiva ese sonido metálico que ocultaba una moneda. Vaya esta curiosa anécdota de la cual fui privilegiado testigo presencial como modesto y merecido homenaje al gran maestro Eduardo Falú. Rubén Aranzábal, DNI 5.443.231 Roca