Sonríen y se relajan en la pileta del club Progreso, tras meses sin encontrarse

Un grupo de jóvenes y adultos mayores que integran Fundas participan de distintas actividades recreativas, deportivas y pedagógicas. Una experiencia inolvidable.





Hace un año que empezó esta historia, y busca fortalecerse. La pandemia le había puesto un freno, pero ahora regresó el tiempo -puro- para disfrutar del agua junto a los profesores.

Se trata de un espacio pensado para la recreación y ambientación en el medio acuático para chicos, adultos y adultos mayores de la Fundación Confluencia Patagónica para la Salud (Fundas).

Silvana Cominguez en su función con una de sus alumnas de Fundas. Foto: César Izza

Todo se da con cautela; prevalece el aprendizaje y sobresale el relax y la alegría grupal.

“Se ha gestado este espacio de encuentro e intercambio donde los chicos y adultos de Fundas participan de actividades acuáticas recreativas; ellos van perdiendo el miedo al agua a través de un proceso de ambientación y, a la vez, vamos inculcando en distintas facetas pedagógicas una serie de ejercicios específicos”, contó Silvana Cominguez -una de las profesoras- a LA COMUNA.

Y destacó que “el grupo disfruta muchísimo de cada jornada, es algo relajante para ellos y divertido a la vez”.

En este sentido explicó que “es la primera vez que Fundas trabaja con esta modalidad”.

Las edades varían, y se dividen en dos grupos para un mejor control y apoyo pedagógico.

El agua, cálida, de la pileta del club Del Progreso los recibe los días sábados a partir de las 11 y hasta las 13 y al frente de ellos están los profesores: Silvana Cominguez, Miriam Turrión y Gerardo Paniceres (guardavidas).

A su vez, en otro sector del natatorio los socios del club y profesores continúan con sus respectivas actividades. Es decir que la integración se da en el agua también.

“El convenio permite darle la posibilidad al grupo de Fundas a aprender algo más en sus vidas, es hermoso trabajar con estos grupos”, confesó Cominguez.

Los que están más felices son ellos y su familiares. La jornada empieza con una recepción de los profesores en las afuera del natatorio. Previo, hay un control de higienización de pies y después todos al agua, pero siguiendo las indicaciones de los profesionales (gorros, antiparras y una entrada en calor de piernas).

“Yo quiero usar la tabla profe”, pide uno de los adultos mientras va introduciendo sus pies en el agua.

Ellos se encaminan a vivir otro día especial. Se dividen en grupos y en los respectivos andariveles que disponen.

“Se trata de una ambientación al medio acuático, ellos van perdiendo el miedo al agua y están más capacitados para una eventualidad emergencia que les pueda llegar a tocar en su vida”, remarcó Cominguez.

Hay tiempo para las risas en el agua, la diversión está con los flota – flota, tablas, aros.

“Yo también juego al fútbol; me gusta estar acá en la pileta”, contó patricia mientras espera su turno para desplazarse por uno de los andariveles del natatorio.

Sergio, con brazadas continuas encabeza el pelotón. Alejandro y Fernando, mientras tanto, invitan a LA COMUNA a las jornadas de bici que realizan en el circuito de bardas que tienen a su disposición.

Y se sumó a la charla Gerardo Paniceres, “cada uno va rompiendo su miedo al agua, en poco tiempo han avanzado en muchos aspectos; son un par de horas especiales las que uno vive acá, lo hago de corazón y me llevo momentos únicos”.

Este medio también mantuvo una breve charla con la presidente de Fundas, Marta Ramidan, y al respecto expresó, “nuestros chicos están disfrutando mucho de esta iniciativa y por eso agradecemos en este caso a las autoridades del club que nos brindan su espacio, su pileta, en común acuerdo. Estamos felices todos”.

“Estoy aprendiendo a nadar, se hace así, mira (movimiento de brazos y cuello…)”, nos explicó Fernando antes de encarar su recorrido por la pileta del club del Progreso.


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