El truco para que el pollo al horno quede siempre jugoso y con la piel dorada

Con un sencillo paso antes de cocinarlo se puede evitar que la carne quede seca y lograr un pollo tierno, sabroso y con una piel crocante, ideal para preparar en casa.

Redacción

Por Redacción

El truco para que el pollo al horno quede jugoso. Foto ilustrativa.

El truco para que el pollo al horno quede jugoso. Foto ilustrativa.

El pollo al horno es uno de esos platos clásicos que nunca fallan, pero conseguir que quede realmente jugoso puede ser un desafío. Muchas veces, después de una larga cocción, la carne termina seca y pierde buena parte de su sabor.

Sin embargo, existe un truco muy sencillo que puede hacer la diferencia: dejar el pollo en una salmuera antes de cocinarlo.


El truco para que el pollo al horno quede jugoso


La salmuera ayuda a que la carne retenga humedad durante la cocción. Para prepararla, solo hay que colocar el pollo en un recipiente con agua y sal y dejarlo reposar en la heladera durante algunas horas.

Como referencia, se puede utilizar aproximadamente una cucharada de sal por cada litro de agua. El pollo debe quedar bien cubierto y permanecer refrigerado durante unas 2 a 4 horas.

Luego, hay que retirarlo de la salmuera y secarlo muy bien con papel de cocina. Este último paso es importante para conseguir una piel más dorada y crocante.


Cómo cocinarlo para que no se seque


Una vez listo, el pollo se puede condimentar con pimienta, ajo, pimentón, hierbas, limón o las especias preferidas. También se puede untar la piel con un poco de aceite o manteca.

El horno debe estar bien precalentado antes de colocar la fuente. Durante la cocción conviene evitar abrir constantemente la puerta, ya que cada vez que se hace se pierde temperatura.

El tiempo dependerá del tamaño y del corte. Para un pollo entero, una temperatura moderada-alta permite conseguir una piel dorada mientras la carne se cocina de manera pareja.


Otro secreto: dejarlo reposar


Una vez fuera del horno, no conviene cortarlo inmediatamente. Lo ideal es dejarlo reposar unos 10 minutos antes de servirlo.

De esta manera, los jugos se redistribuyen dentro de la carne y el resultado es mucho más tierno.

Con este sencillo truco, un pollo al horno cotidiano puede transformarse en un plato jugoso por dentro, dorado por fuera y perfecto para acompañar con papas, verduras asadas o una ensalada fresca.


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Río Negro

El pollo al horno es uno de esos platos clásicos que nunca fallan, pero conseguir que quede realmente jugoso puede ser un desafío. Muchas veces, después de una larga cocción, la carne termina seca y pierde buena parte de su sabor.

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