“Tenemos miedo de la justicia por mano propia”
Vecinos de Valentina Norte rural dicen que algunos compraron armas.
Vecinos de Valentina Norte de Neuquén
NEUQUÉN (AN).- Dicen que la mayoría son menores de edad. Que asoman en motocicletas de baja cilindradas, amparados por la noche y la “impunidad que provoca la falta de policías”. Que desvalijan las viviendas y se esconden en cercanías a la barda de esta capital. Que hay vecinos que ya compraron armas. “Tenemos miedo de la justicia por mano propia”, repiten con temor.
Valentina Norte rural nació como un sector de crianceros y muy de a poco, se pobló. Hace 50 años comenzaron a levantarse los caseríos y hace alrededor de una década se multiplicaron las viviendas, de material y madera, algunas estructuras fuertes y otras endebles.
Tienen casi todos los servicios (sólo les falta red de gas) pero los vecinos juran que “nunca se solucionó el problema de la inseguridad”. Que están “cansados”, algunos hartos, al punto que ya se produjeron hechos de justicia por mano propia.
“Hace unos días, a un vecino le robaron todo lo que tenía en la casa. Salió a trabajar y cuando volvió, le habían llevado hasta el último cubierto. Le dijeron donde estaban sus cosas, fue y prendió fuego la casilla de madera donde vivían los ladrones. Hay otros que se están armando”. Lo cuenta Armando López, un vecinalista de esa zona del oeste neuquino, maestro de grado y de los pobladores que ayer cortó por tres horas la calle Crouseilles al 4000.
Piden más móviles policiales para la zona, que los patrullajes sean “constantes”, que los “políticos de turno den respuestas” a las 2 mil familias del sector. Nada nuevo en zonas del oeste neuquino, donde la desprotección se acentúa y las respuestas tardan en llegar.
La preocupación se incrementó en las últimas horas, por los robos en Los Hornos pero también porque a pocas cuadras, en el barrio Los Hornitos, se produjo un asesinato el domingo pasado ( Pablo Daniel Epuyán, de 24 años). “Fue acá, cerca de donde estamos”, señala López, y cuenta que su mayor temor es que “comencemos a dispararnos entre nosotros”.
Pasa cerca un móvil de la Comisaría 12, que opera de Crouseilles hacia el este. Desde esa arteria hacia el oeste lo hace la Comisaría 18. “No sólo la policía tiene que dar respuestas, también debe hacerlo la Justicia. Muchos de los que no nos dejan vivir en paz, tienen hasta diez causas judiciales y están en la calle”.
López, a contramano de lo que aseguran algunos funcionarios provinciales, dice que no trabaja para “ningún partido político” y que la próxima semana se reunirá la vecinal con los comisarios del sector y el fiscal general José Gerez.