Testigos la definen como mamá cariñosa

Por Redacción

Bruno Puglisi, de 7 años, padecía “parálisis cerebral, con severo retraso madurativo y motor, microcefalia, secundario a una malformación congénita del cerebro”. La madre, conductora del rodado, dijo en su momento haber perdido el control de la Toyota RAV al ser encandilada por un auto de frente cuando había abierto la ventana para tirar los restos de una manzana. Que en tal circunstancia esquivó el guardarail y pasó a la banquina. Allí se bajó del auto aun en movimiento y que no pudo rescatar al niño, que iba atrás en su silla y con el cinturón de seguridad colocado. En los considerandos de su resolución, el juez merituó los testimonios de personas -varias profesionales- que definieron a Gontek como madre cariñosa y muy dedicada a la atención de su hijo. La médica pediatra que había asistido esa tarde al niño -en virtud de que tenía fiebre y la madre temía que le originara convulsiones serias y habituales-, declaró que la mujer “además de ser cariñosa, de tocarlo y de mimarlo y ser muy alegre con él”, buscaba formas de comunicación y evitaba con sus cuidados lesiones habituales. El papá del niño también ponderó a su esposa como “una madraza” de gran paciencia. En similar modo, el socio del padre y su esposa la definieron como “una madre excepcional” y “siempre con mentalidad positiva diciendo que su hijo iba a poder caminar, le hacía hacer los ejercicios, repetía los que le hacía la fisioterapeuta”. También la kinesióloga consideró a ambos como “padres comprometidos”, así como la psicóloga de Gontek respecto de la preocupación de ella “por ayudar a su hijo”. Para el fiscal, “en forma deliberada y premeditadamente, (la mujer) ingresó a la banquina entre el guardrail y el precipicio, y con la clara intención de matar a su hijo se bajó del vehículo” para que “se desbarrancara.