Tras el acuerdo con acreedores, el Gobierno se alista para negociar con el FMI

El ministro Guzmán deberá buscar ahora un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por los U$S 45.000 millones que le prestó al país, con un correspondiente programa económico. Especialistas plantean distintos escenarios.





La relación que tiene hoy el Gobierno con el FMI es amigable.

La relación que tiene hoy el Gobierno con el FMI es amigable.

Con el principio del fin de la negociación con los acreedores privados, a la Argentina se le abre un nuevo capítulo en su renegociación por la deuda externa. El gobierno deberá buscar ahora un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por los U$S 45.000 millones que le prestó al país, con un correspondiente programa económico ¿Termina la luna de miel entre el Fondo y el Ejecutivo tras el cierre con los bonistas? 

Según el economista, Federico Furiase, director de Eco Go Consultores, podría haber comprensión inicial de parte del Fondo sobre la situación económica y social que atraviesa hoy la Argentina.  Desde diciembre pasado, el FMI respaldó públicamente al gobierno en su negociación con los privados y ante cada nueva oferta argentina.

“Es complejo llegar a un acuerdo, pero hay voluntad de las dos partes. El FMI es un acreedor muy importante de la Argentina, con lo cual tiene incentivos, y el gobierno tiene incentivos porque necesita patear los vencimientos del 2022 y 2023, y además es una decisión política, ya está anunciada. Eso da cierto marco de previsibilidad. El Fondo entiende y lo ha dicho que Argentina no puede hacer un ajuste fiscal muy rápido, no es viable ni política ni socialmente, y me parece que la discusión se va a dar en esos términos,” dice Furiase.

Para el economista, el arreglo de la deuda es condición necesaria para cualquier idea de recuperación económica. “Es un limitante muy fuerte, por eso Argentina tiene mucho menos margen para asistir económicamente en la pandemia, porque no contaba con ahorros previos, no tiene el mercado de deuda disponible, no tiene moneda de reserva de valor, con lo cual la emisión monetaria para financiar el agujero fiscal tiene un límite. Es un limitante muy fuerte durante la pandemia y una condicionalidad muy fuerte para la postpandemia”, afirma.

Según Agustín D’atellis, director de AD Consultores, el acuerdo con el Fondo es menos sencillo de lo que parece a simple vista. “No creo que vaya a ser más simple que la negociación con los acreedores privados, creo que el mercado mira eso y le está pifiando. Argentina vive un romance con el FMI que sólo lo explica la voluntad del Fondo de que se cierre el acuerdo con los acreedores antes de la negociación con ellos. Entonces acompañaron el proceso. La próxima etapa con el Fondo Monetario es una discusión que no va a ser financiera, no va a ser de plata como con los acreedores”, sostiene el economista.

Agrega D’atellis:“El tema con el Fondo es que querrá imponer un programa económico, y ahí van a aparecer los condicionamientos: un control sobre el Banco Central, evaluar un posible esquema de privatizaciones, un ajuste fiscal, revisión del tema previsional y la reforma laboral. La agenda clásica. Ahí el gobierno va a tener un problema, por eso no lo veo como algo sencillo, porque Guzmán mismo dice que se va a oponer de manera tajante a ese tipo de agenda. Qué va a hacer el FMI con un gobierno en esa posición, en algún momento va a dejar de permitir que le marque la cancha y siga con su agenda, y ahí va a haber una discusión importante”, agrega.

Por lo menos hasta ahora, la sintonía entre la actual directora del FMI, Kristalina Georgieva, y el gobierno, se expresó en declaraciones públicas y en contactos directos de Martín Guzmán con las autoridades del organismo.

“Los acreedores privados tienen que ver este como un momento de acción, ver cómo los acreedores y el país pueden unirse. Nosotros haremos nuestra parte por la transparencia de la deuda y por una prudente reestructuración de la deuda”, dijo en su último respaldo a la negociación, hace menos de un mes.

La estrategia del Fondo fue que Argentina arregle primero con los bonistas, con quita y mayores plazos. En cambio, el FMIno puede recortar la deuda, y la discusión pasará por el calendario de pagos y eventuales nuevos pedidos de financiamiento.


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