Turismo estudiantil: se estiran los plazos y la incertidumbre

Queda descartado el eventual regreso a Bariloche de los grupos de egresados en septiembre. Ahora hay nuevas metas pero nada concreto.





Los viajes de egresados son una preocupación en Bariloche porque generan un turismo fiel de más de 100.000 personas. Archivo

Los viajes de egresados son una preocupación en Bariloche porque generan un turismo fiel de más de 100.000 personas. Archivo

 Forzado por el agravamiento de la pandemia de coronavirus, el turismo estudiantil debió reprogramar las metas y ahora los operadores de Bariloche se conformarían con reanudar los viajes antes de fin de año.

 La condición indispensable acordada entre el ministerio de Turismo y las cámaras del sector es que primero vuelvan las clases presenciales y recién “a los 30 días” los grupos de esas provincias podrían viajar a Bariloche.

 En marzo o abril el plan era recibir los primeros egresados en septiembre, pero ya está descartado. Sólo un par de provincias a modo de prueba están en tren de reanudar la actividad en estos días, con un cronograma incierto para el resto. Todo muy lejos de lo planeado.

 Ahora la expectativa es que en los distritos grandes las escuelas abran sus puertas en octubre, con lo cual los viajes tradicionales de quinto año a Bariloche podrían cumplirse -en el mejor de los casos- entre noviembre y diciembre.

 El presidente de la Asociación de Turismo Estudiantil de Bariloche, Víctor Alfaro, reconoció que “la preocupación es mucha” y que todo está condicionado a lo que ocurra con el virus y las medidas sanitarias.

 Señaló que el límite que se fijaron los operadores para brindar los servicios pactados para 2020 vence en febrero y marzo de 2021. Los chicos y chicas que terminan este año el secundario habrán comenzado para esa fecha nuevos proyectos de trabajo o carreras universitarias que les impedirían viajar en grupo.

 Las empresas estudiantiles tenían vendidos a Bariloche para este año unos 95.000 viajes estudiantiles, sólo de argentinos, a los que se agregan otros 25 mil de Chile y Uruguay.

 Alfaro dijo que estos últimos se reprograman para otros meses de 2021 sin mayor problema, “porque los chicos vienen a una edad menor, todavía están estudiando y pueden reprogramar”. Explicó por ejemplo que los grupos uruguayos de 2020 se juntarían con los de 2021, todos en junio próximo. Con los de Chile todavía no está resuelto porque viajan entre noviembre y enero.

 El problema más serio es con los estudiantes del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde los casos de coronavirus se cuentan de a miles. De allí provienen el 60% de los jóvenes que contratan el viaje a Bariloche.

 “La situación es difícil, porque no se alcanza a tener certezas de nada”, dijo Alfaro.

 Señaló que las reprogramaciones se podrían organizar de modo de no tener tantos chicos juntos. En condiciones normales la ciudad suele recibir a razón de 5.000 pasajeros estudiantiles por semana. Para asegurar el distanciamiento una idea es bajar ese número a 2.500, pero deberían escalonarse en tres o cuatro meses, lo cual complica el objetivo de cumplir con todos antes de febrero/marzo.

 Aunque esos meses no son tradicionalmente los que Bariloche recibe egresados, Alfaro dijo que “no habría inconvenientes porque podrían convivir con el turismo individual, ya que la ciudad tiene plazas de sobra”. Pero admitió que los márgenes son cada vez más estrechos.

 “Ojalá podamos empezar en octubre -afirmó Alfaro-. Es difícil, pero habrá que evaluarlo. En algún momento tendremos que empezar a convivir con ésto (por la enfermedad), con los controles y el distanciamiento que hagan falta”.


Reprogramación o reintegro


Un tema que genera fuerte inquietud es qué pasará si los viajes no se cumplen en término, cuando ya hay contratos firmados y el pasajero ya pagó la totalidad del paquete.

 La ley que promueve el gobierno nacional establece posibilidades amplias de reprogramación, el canje por vouchers negociables, o el reintegro en casos puntuales. Esto último es mala palabra para los operadores turísticos.

 Alfaro dijo que obligar a una devolución masiva, en el caso del turismo estudiantil, significaría la quiebra inmediata de las empresas.

 Señaló que todo dependerá de la ley que hoy vuelve a discutirse en el Senado. “La reprogramación es una oportunidad  y la otra es el voucher, que el pasajero podría utilizar, transferir o vender”, dijo el empresario.

 Insistió en que el reintegro del dinero abonado sería comercialmente inviable para las empresas y que “ese criterio es el que rige para todos, empezando por las compañías aéreas, que reprograman pero no devuelven”.

 Explicó que en turismo estudiantil las operadoras ya aplicaron el dinero cobrado a la precompra de los servicios. “Las que viajan en avión ya pagaron porque las compañías trabajan así -señaló Alfaro-. Los servicios en Bariloche de hotelería, discotecas y excursiones, ya están cancelados en un porcentaje que normalmente es del 30%, o tal vez más según el caso, para asegurar un número mayor de plazas, o para congelar tarifas”.

 Admitió que en abril o mayo tenían “otra proyección” y que hoy la extensión de la pandemia y la parálisis educativa impuso “una situación muy compleja”.


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