“Un hacedor imprescindible”

Por Redacción

Con la muerte de Tilo Rajneri, se fue un ser humano enamorado de la vida y un hacedor permanente de la cultura. Será muy difícil llenar ese vacío en estas épocas de materialismo y frivolidad, de utilitarismo y fugacidad. Su muerte nos deja un poco huérfanos. En lo personal, siento con mucho dolor la pérdida de un amigo. Una amistad forjada a través de años de duras luchas políticas bajo la misma bandera partidaria, pero también de luchas por la cultura de los patagónicos y de todos los argentinos. Afectos indestructibles construidos en veladas interminables y profundas reflexiones sobre el rumbo de nuestro país, de nuestra región y especialmente sobre el futuro, encarnado en los jóvenes artistas que siempre promocionó y alentó. Fue un motor incansable de la cultura y el arte de nuestra región y apostó su vida y fortuna a ese fin. Tal vez haya sido el último mecenas, el padre de la cultura de su ciudad a la que amaba, General Roca, cuyo perfil netamente artístico y cultural ayudó a parir con la creación de la Casa de la Cultura, primero, y luego con el IUPA y la Fundación Cultural Patagonia. A lo largo de todos estos años fue un sostén vital para nuestra labor cultural en Neuquén, además de una grata presencia en las inauguraciones de las muestras del Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén, donde se lo veía departir feliz con artistas, intelectuales y jóvenes en general su hábitat ideal por antonomasia. A poco de asumir quien esto escribe en el área de Cultura de la ciudad de Neuquén, en diciembre de 1999, pergeñamos con Tilo uno de los primeros convenios de cooperación entre la Municipalidad de Neuquén y su Fundación, lo que permitió por más de una década que elencos artísticos de esa institución actuaran regularmente en nuestra ciudad, al tiempo que alumnos neuquinos viajaran becados a tomar cursos en Roca. Ese convenio, de plena vigencia, ha permitido que miles y miles de jóvenes de nuestra ciudad accedan a una formación académica en artes sin tener que abandonar su región y también tendió un puente de cooperación que unió a dos ciudades que por años estuvieron separadas. Su vida, su lucha, su pasión por la cultura y fundamentalmente su capacidad de construir los espacios para que el arte fuera más que una declamación, lo sitúan cómodamente en aquel conocido poema de Brecht sobre los imprescindibles. Se fue un hombre de la cultura, un hacedor de artistas, un apasionado por su aldea a la que logró hacerla universal llenándola de creadores provenientes de los cuatro puntos cardinales. Un amante de las cosas bellas de la vida y a la vez un demócrata inclaudicable que siempre dijo presente cuando la República lo requirió. Pero por sobre todo, en lo personal, se fue un amigo del alma, al que extrañaré en sus largas charlas sin tiempo ni final, pero de quien me queda sin dudas, para seguirla en las sombras inciertas de la duda, la huella de sus sueños, nuestros sueños. Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén DNI 8.462.633 – Neuquén

Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén DNI 8.462.633 – Neuquén