Un policía herido y móviles rotos en el Lavalle

Otra batahola en Viedma. Una decena de jóvenes atacó en pleno allanamiento.

Por Redacción

Marcelo Ochoa

VIEDMA (AV).- El barrio Lavalle se volvió a transformar en las últimas horas en escenario de refriegas entre la Policía y grupos de jóvenes presuntamente involucrados en una ola de hechos delictivos que mantienen en vilo al sector. La lluvia de piedras con que fueron recibidos los efectivos, en el marco de diversos allanamientos, causó roturas en los patrulleros. Un cabo identificado como Martín Montero debió ser hospitalizado por un corte en la cabeza, producto de un ladrillazo. En el intercambio de disparos de bala de goma y piedras se pudo ver aun adolescente que “comandaba” las acciones arrojando bombas caseras tipo “molotov” contra la policía, precisó a “Río Negro” el subcomisario Juan Fernández. Luego de la contienda sobre la calle 21 al 800 quedó demorado un menor de edad. Las actuaciones fueron supervisadas por el juez de instrucción Guillermo Bustamante y el fiscal Marcelo Álvarez. “Vivimos en estado de emergencia cotidiana aquí en el barrio”, admitió el funcionario policial ataviado con su chaleco antibalas. Los ventanales de su oficina en la Subcomisaría 76, de cara a la calle 22, presentan dos impactos de proyectil como muestra de la convulsión recurrente de los últimos años. El jefe policial se mostró preocupado. Afirma que están aumentando este tipo de episodios en comparación con el año anterior, que “conseguimos el récord de bajar los enfrentamientos de esta naturaleza a apenas tres casos”. La crisis se inició al mediodía del miércoles cuando un damnificado llegó a la subcomisaría denunciando haber sido atacado por tres jóvenes que le destruyeron el vidrio de un Chevrolet Corsa con fines delictivos, sobre la calle Amelita Baltar. El hombre, nervioso, salió en su persecución y a la altura de las calles 15 y 10 fue recibido a los tiros. Horas más tarde se conocieron otras denuncias de robo que obligaron a la intervención de la Justicia en virtud de que –al parecer– el botín se estaba acopiando en una vivienda de la calle 21 que ocupa un adolescente que habría sido abandonado por su familia. Del lugar fueron retirados numerosos bienes, incluso sustraídos a vecinos que viven a menos de 50 metros de la casa. Se estima que en los ataques con piedras a la Policía fueron perpetrados por una decena de adolescentes. Anoche las acciones violentas se trasladaron a la calle 20, donde se produjo un robo a mano armada a los empleados de un supermercado, y se evaluaba la posibilidad de realizar nuevos allanamientos. La mayoría de los temerosos vecinos optaron por tomar precauciones y no asomarse a la vereda apenas comenzó a oscurecer. Al caer la tarde se repitieron algunas escenas violentas y se escucharon varias detonaciones. “Fueron disparos intimidatorios al aire, como si alguien estuviera haciendo una demostración de fuerza”, expresó el Jefe de la Regional, Héctor Villavicencio, quien confirmó que no se produjeron lesiones. A modo de prevención, se alertó al personal de la céntrica Comisaría Primera y del Coer para una eventual intervención.