Con sus primeros sueldos le regaló un viaje a su abuela

Marianela Paredes es de Neuquén y quería agradecerle a Margarita todo lo que hizo por ella en su vida. "¿Qué mejor que ir juntas al lugar que ella elija?", pensó y lo concretó. Aquí la historia de una lectora que comparte su "Recuerdo Viajero".





Marianela y Margarita fueron a las cataratas del Iguazú y se embarcaron para pasar por debajo de ellas.

Marianela y Margarita fueron a las cataratas del Iguazú y se embarcaron para pasar por debajo de ellas.

Mi nombre es Marianela Paredes tengo 23 años, somos de Neuquén capital. Mi abuela se llama Margarita y tiene 76. Cuando conseguí uno de mis primeros trabajos pensé que no quería desperdiciar en “pavadas” lo que había cobrado y se me ocurrió regalarle un viaje con todo lo que eso implica.

Quería que ella no gaste en nada y que lo hagamos juntas. Le encanta viajar. Con mi abuelo, que ya no está, se iban de vacaciones a dedo, en cole, buscaban la manera pero viajaban y llevaban a mamá y mis tíos.
Si bien salimos muchas veces de vacaciones en familia, quería regalarme tener un viaje con mi abuela, las dos solas. Su vida fue dura, es una guerrera con una fuerza sin igual.

Margarita con sus 76 años recorrió todo el parque.

Elegimos ir a Cataratas. No fue por nada en especial, cuando repasamos las posibilidades, estábamos entre el Glaciar Perito Moreno o Misiones, pero siempre quiso conocer las cataratas y realmente descubrimos que es un lugar maravilloso.

Salimos en un vuelo desde Neuquén a Buenos Aires y desde allí tomamos otro al Aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú.
Estaba entusiasmada hasta una noche antes que agarró un poco de miedo. Nunca había viajado en avión, pero lo superó a los minutos de hacerlo.

"Todo sobre mi abuela"

Mi abuela merecía este viaje y muchísimos más. Me crió y también a mi hermano desde que somos unos bebés. Desde que tengo 3 meses ella me cuidaba porque mis papás tenían que trabajar. Nació en Taquimilán, en el norte neuquino y allí se crió con su abuela, haciendo trabajos de campo, forzosos para un niña tan pequeña.

El viaje tuvo momentos inolvidables. Verla, mirando por la ventana del avión en todos los vuelos que tomamos, fue inolvidable. Hicimos una excursión en gomón por el agua y nos llevaron por debajo de las Cataratas. Ella, muy canchera, se subió al borde, sin miedo, su cara riéndose y disfrutando de la adrenalina, fue hermoso verla disfrutar. Estábamos las dos en las Cataratas, lejos de nuestras casas, pero juntas.

Cuando hicimos la excursión mi abuela guardó su reloj pensando que no se iba a mojar pero era imposible eso, después que nos bajamos me lo mostró y le pregunté por qué no lo había guardado en unas bolsas secas que nos daban. Ella me dijo que pensaba que iba a zafar, pero nos empapamos todas.

Durante los días recorrimos el parque y caminamos muchísimo. Yo estaba bastante pendiente de ella, de que no se cansara porque andábamos 12 horas y jamás me demostró cansancio, al contrario, yo me cansaba más que ella, estaba feliz.

También lo lindo fue que no solo fuimos a las Cataratas del lado de Argentina, también del lado de Brasil y hubo un día que cruzamos a Paraguay. Estuve con mi abuela en tres países distintos en un solo viaje, algo maravilloso para mí, que lo volvería a repetir mil veces. Ademas de recorrer el parque de Cataratas, fuimos a un parque de aves muy hermoso en Brasil.

Tres países y ellas dos, juntas.

Me parece importante decirle a todos los jóvenes que aprovechen muchísimo los momentos que tengan con sus abuelos, siempre. Así tengan 15 minutos para verlos o 5 que lo hagan, que lo disfruten y que lo valoren.

Contar la historia de nuestro viaje, también es un regalo para ella, en un momento tan complicado y feo como el que estamos atravesando recordar momentos felices que nos unen, no nos hace nada mal.

Vos también podés compartir tu viaje.

Buscá la foto viajera que tanto te gusta y mandala por mail a voy@rionegro.com.ar.


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Con sus primeros sueldos le regaló un viaje a su abuela