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Los paisajes del sur lo atraparon, los retrató y tomó una decisión

Agustín Lapajufker, fotógrafo y publicista de Buenos Aires, recorrió la Ruta del Pehuén con su perra Ipa y descubrió la belleza de estos caminos cuando se cubren de blanco. Aquí cuenta por qué Villa Pehuenia-Moquehue y Caviahue-Copahue lo impactaron tanto.




Los caminos del sur conquistan cada una de las fibras sensibles. Eso hicieron con Agustín Lapajufker , un fotógrafo y publicista de Buenos Aires que varias veces llegó a las laderas de la Cordillera del los Andes, se metió entre los bosques, contempló las araucarias y vio como su perra y compañera Ipa nadaba en sus lagos para quedar atrapado para siempre .

El fotógrafo recordó, con imágenes increíbles, su último viaje por la Ruta del Pehuén. Hace tres semanas, con algunos colegas llegó a este lugar para hacer un trabajo y unieron Villa Caviahue con Pehuenia por un camino lleno de belleza.

Confiesa que conocía el camino, pero lo había hecho en verano, por lo que lo sorprendió nuevamente, “gratamente, como siempre”.

Agustín entre pehuenes.

Agustín tiene 30 años, es fotógrafo, estudió un tiempo diseño audiovisual y después de eso hizo talleres y cursos. Ama lo que hace y se define como autodidacta porque aprendió en contacto con sus colegas y amigos.

“Mucho tiempo trabajé con el paisaje urbano, hasta que pasé al paisaje natural y me gustó mucho. Empecé a contactarme con la naturaleza desde otro lado, a armar estos viajes, conocer los pueblos más pequeños, sus habitantes, las rutas. Siempre son viajes largos que disfruto”, cuenta desde su Buenos Aires natal, en una pausa de ciudad y vuelve a viajar por las montañas con las palabras.

Cascada del caño en Caviahue. Hay muchos senderos pero eligieron caminar por arriba del caño. Fotos: Agustín Lapajufker.

Para éste último viaje, trazó el objetivo de ir en busca de nieve, “quería retratar esos lugares que tal vez no son tan conocidos, que me gustan mucho y tienen un atractivo único”, dice.

En Caviahue hicieron muchas excursiones. Fueron a la Cascada Escondida, a las Cinco Lagunas, se animaron a un trekking por la nieve con raquetas y les encantó la experiencia. También practicaron snowboard en los Riscos Bayos (camino a Caviahue) conocieron a Eduardo de la estancia que está allí y logró llevarse más que una foto linda, porque tuvo la oportunidad de charlar con la gente del lugar, sin prisa para “agregarle valor en cuanto a lo lindo de compartir con estas personas que están en estos lugares; y ver cómo viven”, dice.


En su Instagram @explorador, comparte imágenes y videos que cuentan historias por sí mismas.


Por la Ruta del Pehuén, Agustín confirmó lo que ya sabía: que los dos destinos no se comparan con nada.

Fotos: Agustín Lapajufker.

“Tienen esa particularidad que, por ahí, para alguien que no está acostumbrado a andar por caminos de ripio, se le hace difícil, pero son únicos y mágicos, porque tienen una tranquilidad que mantienen aunque haya turismo”, asegura sin dudar.

Le gustan porque se puede hacer aventura, caminar, pudieron meterse en lugares muy lindos. Hicieron off road en la camioneta, llegaron a Copahue, con amigos y todo fue muy divertido.

Cuando iban hacia Pehuenia, descubrieron un testigo, el volcán Lanín que podían ver, aunque estuvieran a cientos de kilómetros. Cuando llegaron, se fueron a una aventura de todo el día en la camioneta y recorrieron la cara norte del Batea Mahuida. “Hicimos experiencia, exploración, estaban los caminos tapados de nieve y llegamos hasta arriba. Se veía todo”, rememora.

El volcán Lanín, siempre acompaña el camino. Fotos: Agustín Lapajufker.

Viajó con Ipa, ella siempre lo acompaña a los viajes y le gusta que tenga contacto con la naturaleza. “Se volvió una amante de nadar en los lagos y está feliz. Una tarde en Villa Pehuenia pasó tanto tiempo en el agua que salió acalambrada. Es un pitbull y son como pequeños niños”, dice y ríe Agustín.

Otra de las cosas que no olvidará del viaje es la pasión que ganó por los pehuenes. Y como le encanta la astrofotografía, encontró en estos cielos una excusa para estar cerca del sur. “Allá hay muy poca contaminación lumínica y eso es especial para hacer fotos de noche”.

Su perra Ipa, otra amante de la Patagonia. Fotos: Agustín Lapajufker.

El viaje anterior, lo hizo en mayo, salió de Buenos Aires, paró en San Martín de los Andes y terminó en El Chaltén. Estuvieron por varios lugares de Bariloche, recorrieron toda esa región. Hace años que viaja y por estos días sintió que ya está medio cansado de la ciudad. Por eso, mudarse, poder ir a vivir en la naturaleza, a un lugar que le gusta mucho, comenzó a aparecer como opción.

“Soy porteño, siempre me gustó la naturaleza desde chiquito, pero en esto de empezar a viajar conecté con esto que se puede vivir más tranquilo, en armonía, con otro sonido, respirar otro aire, tener otro contacto con los vecinos, con la tierra, poder cultivar tu huerta. Me empezó a pasar eso y sentí que la ciudad cada vez me comprime más, perdés espacios, lugares, está muy lleno de gente”, se confiesa.

Paisajes nocturnos, el mejor lugar para ver las estrellas. Fotos: Agustín Lapajufker.

Cree que el parate de la pandemia le dio tiempo a pensar en cambios para estar mejor. “Este tiempo me encontró cumpliendo 30 años, y creo que me hizo tomar la decisión, por mí, por mi perra. Pensé mucho la ciudad y por mi trabajo y demás, creo Bariloche será el lugar al que me voy a mudar”, concluyó.


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