Una noche con el humor cuyano de «Cacho» Garay
Los provincianos tradicionalmente han hecho reír a la Argentina y quien promete humor a la cuyana es "Cacho" Garay, quien estará hoy en el casino del aeropuerto de Neuquén, en su primera actuación de una extensa gira patagónica.
NEUQUEN (AN).- Ni remotamente alguien puede imaginarse que ese hombre corpulento y serio, seriote casi rayano en la timidez, sea un humorista y tenga la pretensión veleidosa de hacer reír en estos tiempos donde hay sobredosis de caras largas y angustiadas.
Pero el grandote, que se ha hecho conocido como «Cacho» Garay, dicen los que lo siguen a rabiar, que es capaz de hacer reír hasta las piedras. Hoy actuará desde las 23, en el casino del aeropuerto en Neuquén, apenas un lugar que pisará por la región, para cumplir con una intensa gira que le ocupará su tiempo en días más. El uno y 2 de febrero estará en el pub de la Segunda Bajada, en el balneario de Las Grutas. También otras localidades de su gira son: Junín y San Martín de los Andes, Bariloche, Esquel, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y Ushuaia.
Nacido en la ciudad de Luján de Cuyo, a 20 kilómetros al sur de Mendoza capital, Cacho se dio cuenta desde muy jovencito, de su chispa para arrancar con mucha facilidad la risa. Primero la detectó entre sus familiares, en rueda de amigos, en los infaltables encuentros de estudiantes. Y más tarde llevado por la buena crítica y las recomendaciones boca a boca, llegó a los escenarios. A los enormes y multitudinarios espacios de los festivales, a los intimistas de los pubs y de las peñas pueblerinas.
Su entretenimiento, que iba creciendo paralelamente a otros trabajos a los que cualquier mortal se ve forzado a realizar para sobrevivir, siguió creciendo en el área geográfica de Cuyo. Hasta que, cuando Marcelo Tinelli lanzó el Campeonato Nacional del Chiste, en el programa televisivo Video Mach, el mendocino encontró su lugar y se llevó la consagración del año 2000.
Por supuesto que comenzó su buena época, con contrataciones en casi todas las provincias, la imposición de un estilo a lo Cacho Garay y hasta la presentación en los Estados Unidos.
El oficio de humorista en los tiempos que corren es casi insalubre. Aunque Garay asegura que los argentinos «tienen muy poco de qué reírse, aunque sientan una tremenda necesidad. Trato de que puedan priorizar esa necesidad» dice confiado y a la vez asegura que siempre cumple con su finalidad. «Le prometo a mi gente operarla del alma arrancándole la risa».
«No quiero apartarme de la realidad, la sufro como todos, pero más allá de la dolarización o del corralito, hay cosas que nos pasan simples, sencillas y chistosas. A eso le saco partido. Siempre le digo al público que con un poco de humor vamos a mismo lugar, pero no tan angustiados».
En Garay se vuelve a cumplir aquello que asegura que los humoristas, fuera de escena son muy serios. Pero Cacho es la excepción: arriba de las tablas es igual de serio. Cuenta algo o lanza un chiste sin que se mueva un sólo pelo de su rizada cabellera o de su barba candado y de pronto, el espectador responde y festeja, cuando no, los pibes lo reconocen en la calle y lo llaman para pedirle un cuento y un recuerdo.
Hay quien afirma que puede ser el sucesor de Luis Landriscina, aunque no lo fuera con poder contar con un humorista de raza, ya es todo un logro que será bienvenido. Y Cacho Garay va tras esa meta.
NEUQUEN (AN).- Ni remotamente alguien puede imaginarse que ese hombre corpulento y serio, seriote casi rayano en la timidez, sea un humorista y tenga la pretensión veleidosa de hacer reír en estos tiempos donde hay sobredosis de caras largas y angustiadas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora