Uno de los detenidos integró una banda de secuestradores
El dueño del corralón para el que trabajaba Diego Badaracco (29), el principal sospechoso del caso, fue miembro de una superbanda de secuestradores que actuó entre el 2001 y 2002, y estuvo preso hasta el 2005 hasta que fue excarcelado, informaron fuentes de la investigación.
Se trata de Carlos Cassalz (34), detenido tras el hallazgo del cuerpo de una joven y que luego se confirmó que se trataba de Araceli.
Cassalz quedó detenido y fue acusado por la fiscal de la causa, Graciela López Pereyra, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 del Departamento Judicial San Martín, por el delito de “homicidio agravado”, al igual que otros tres hombres, llamados Jonathan (29) y Emanuel (25) Ávalos y Marcos Ibarra (32).
Según fuentes de la investigación, Cassalz fue parte de una superbanda de secuestradores que los años 2000 estuvo liderada por Felix Nicolás “El Boli” Díaz. El grupo estuvo involucrado en los secuestros extorsivos del hermano del futbolista Juan Román Riquelme, llamado Cristian, en abril del 2002, y del empresario Abraham Awada, en agosto del 2001, por los cuales cobraron una importante suma de dinero como rescate.
Los investigadores determinaron que el prófugo Badaracco tiene antecedentes del 2012 por tentativa de robo, en el 2013 por el delito de encubrimiento y en el 2014 por un robo, todos delitos cometidos en jurisdicción del departamento judicial de San Martín.
Los otros detenidos no tienen antecedentes penales, al menos como mayores de edad. Ellos son los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos, que, según la policía, tienen empleos temporarios y realizaban trabajos de mensajería y Marcos Ibarra, quien trabaja como operario en una fábrica.
También fueron detenidos otros dos empleados del corralón de Cassalz, Hugo Cabañas (46) y Marcelo Escobedo (37). Están acusados por “encubrimiento” ya que ambos ayudaron a Badaracco a escapar cuando ya estaba siendo buscado por la policía.