“Viejos conocidos”

Por Redacción

El 5/9/93 Argentina perdía en casa frente a Colombia por 0-5. Ése fue un resultado tan atípico como Brasil 1-Alemania 7. Después de ese partido Colombia se creyó que era el campeón del mundo, pero la realidad indica que recién luego de 20 años de esa sobredosis de exitismo este año demostró “algo”. Esto evidencia que la compañera de doña confianza es doña prudencia. Ésta será la tercera vez que nos encontremos en una final frente a los alemanes. Estamos 1 a 1. Para ellos será su octava final; para nosotros, la quinta. Ellos tienen tres campeonatos, nosotros dos (es hora de que emparejemos esto). Me gustaría que Messi fuera el mejor jugador de esta copa, pero más me gustaría que no dependiéramos siempre de una sola persona (como en la política doméstica). Gracias a Dios tenemos un gran equipo, con mucha garra, unido y de trabajo humilde. Me encanta que ellos lleguen siendo “banca” como fue en el 86 y en el 90 (robo a mano armada). Argentina no podía salir dos veces seguidas campeón del mundo… hubiera sido un golpe directo a los testículos de la FIFA. Me gusta que la mayoría del mundo esté a favor de los teutones; es sabido que la gente siempre está del lado de los débiles (pequeña ironía que me permito). Hoy, si Dios quiere, festejemos todos juntos. No importa el resultado. No festejemos el fracaso de otro país (Brasil), no sirve perder el tiempo festejando “lo de otro”. Es vil. No me importa que Brasil “me diga lo que se siente”, ni siquiera que me explique la gran bajeza que ha demostrado alentando en nuestra contra a equipos de países que creo que muchos de ellos ni siquiera sabrían indicar en el mapa dónde están. El verdadero sabor es festejar “lo nuestro”. Estando en la final ya ganamos. Vayamos por más y, si no se puede, reconozcamos que los otros son mejores. Salir primeros es el paraíso, salir segundos no es el infierno. Rubén Marcelo D’Agostino, DNI 11.985.229 Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Rubén Marcelo D’Agostino, DNI 11.985.229 Ciudad Autónoma de Buenos Aires