De Caviahue a Copahue, la villa termal tapada por la nieve en la Patagonia, una excursión de película con lista de espera

A 360 km de Neuquén capital por rutas asfaltadas se llega al punto de partida de esta impresionante travesía. Comienza a bordo de vehículos adaptados con orugas que van desde la aldea de montaña a la villa termal que queda bajo la nieve en el invierno. Caminatas con raquetas, paseos en motos hasta el volcán y el hito fronterizo, esquí y hasta un chapuzón termal son parte de una excursión inolvidable.

Otro mundo asoma a solo 360 kilómetros y unas cuatro horas y media de auto de Neuquén capital por rutas asfaltadas rumbo a la frontera con Chile. Su nombre es Caviahue – Copahue y ofrece una excursión única, la que lleva desde la aldea de montaña a la villa que queda bajo la nieve en los meses más fríos, donde esta temporada invernal vas a poder darte un baño termal y disfrutar de un guiso de lentejas en el refugio El montañés o de los chivitos de leyenda en la parrilla de Nito, entre murallas blancas congeladas según como el viento acomode los bardones mientras caen los copos blancos. Así de asombroso es este paraíso de la Patagonia que compite en la edición 2024 de los Best Tourism Village para ser el pueblo más lindo del mundo.

El pisapista abre el camino de la excursión, con los turistas en la carrocería adaptada. Lo siguen las camionetas con orugas y las motos de nieve. Fotos: Florencia Salto

Puede ser que se te complique para llegar si nieva mucho y tengas que esperar que se arme la caravana con los operarios de Vialidad y las máquinas al frente abriendo camino, puede ser que eso mismo te ocurra al salir, pero incluso si eso pasara no te vas a arrepentir, porque vas a llegar a un tesoro del sur donde los días pasan al pie de un volcán activo, entre araucarias milenarias, de cara a un lago azul que alimenta el arroyo que nace en las entrañas del volcán. Con un circuito de cascadas, con un puente de piedra, con los arrieros que pasan con sus piños de chivas y ovejas, con vecinos que a veces tienen que palear para sacar el auto o para salir de sus casas e ir a trabajar.

El destacamento de Gendarmería. Detrás, la construcción abandonada del Hotel Clínica Militar que hizo construir Perón, sin mantenimiento desde los 90. En cambio, hay un refugio en buen estado del Ejército, que en Copahue hace las campañas preantárticas para que quienes viajan al continente blanco se acostumbren a las condiciones extremas.


Con efectivos del Ejército que se aclimatan en iglúes sobre lagunas congeladas a las condiciones extremas que encontrarán después en la Antártida. Con cerca de mil habitantes en Caviahue. Y con uno solo civil en Copahue: Nico, que trabaja en la temporada termal en verano y se queda en el invierno, de tanto que le gusta. Y seis gendarmes que rotan cada 15 días. Y en medio de todo eso, una excursión con lista de espera.


Rumbo a Copahue

La camioneta con orugas avanza hacia la villa termal tapada por la nieve. De fondo, el imponente volcán Copahue.


Para la excursión de Caviahue a Copahue se deben alinear al menos tres condiciones: el viento no debe ser el de la Patagonia furiosa, el frío no debe ser extremo, la nevada no debe ser intensa.

El domingo pasado, Día del Padre, se presentaba como el mejor de la semana, todo se daba, incluyendo el solcito del final del otoño que iluminaba la fumarola sobre el volcán.

Entonces, Adrián Sepúlveda al observar ese panorama el sábado le dijo a sus hijas que al día siguiente celebraría trabajando en el lugar más lindo y las chicas aceptaron felices: sabían que eso implicaba salir en la camioneta equipada con las orugas que reemplazaron a los neumáticos y se subieron a bordo para pasar un domingo entre esquíes, motos de nieve, de cara a las lagunas termales que por su temperatura no deja que se acumule la nieve y con la chance de comer algo rico en el refugio El Montañés que su padre alquila desde hace tres inviernos para que sea la base de operaciones para moverse en ese desierto blanco.


Motos, orugas y pisapista


Detrás de una excursión así hay toda una movida que para Adrián ese domingo arrancó a las 7 de la mañana, noche cerrada aún, para llevar primero al cocinero, a los mozos y las provisiones con el plan de que tuvieran todo listo incluyendo las tortas fritas y el pan casero, cuando llegara al mediodía con los 24 turistas confirmados.

Desde que dejó de ser instructor de esquí en el cerro Caviahue y apostó a un emprendimiento propio, decidió alquilar ese solitario refugio invernal con vista a las lagunas termales y a equipar con orugas la camioneta para poder moverse con libertad entre toneladas de nieve. Buscó dónde hasta que encontró lo que necesitaba en la fábrica Bustinza de Santa Fe, que las diseñó a medida. Tomar esos riesgos fue audaz y el premio es que ahora la excursión que ofrece tiene lista de espera.


Esta vez, había un grupo numeroso de venezolanos, una familia de Buenos Aires, turistas de Córdoba, varios patagónicos, con mayoría del Alto Valle y una docente de Loncopué. A todos había que pasar a buscarlos por los hospedajes en Caviahue, lo que ocurrió cerca de las 11 de la mañana.

Ya en Copahue. Mientras Fede al comando de la pisapista abre el camino para lo que sigue, los turistas caminan hacia el refugio El montañés.


Con ese número de pasajeros, se sumó a la aventura Fede con la máquina pisapista para abrir camino con la pala, nivelar los planos inclinados y llevar a bordo a casi la mitad de los turistas en la carrocería adaptada, mientras el resto se distribuía en las camionetas con orugas y motos de nieve. También sería de la partida Fernando, que daría clases de esquí de fondo a quienes habían contratado esa experiencia. Así, con más vehículos de otros prestadores para activar en caso de emergencia, salir a la nieve es más seguro.


Del esquí a las caminatas


Las otras actividades previstas: el paseo en la villa termal cubierta por la nieve, las caminatas con raquetas, deslizarse en trineos, la recorrida con motos de nieve al volcán Copahue, al hito de frontera y el placer de abrirse camino sobre nieve virgen, almorzar o merendar en el refugio El montañés.

El grupo de los motoqueros de nieve se prepara para salir. Detrás, las lagunas termales de Copahue y su vapor.


Ya con todos a bordo, la comitiva más aventurera partió rumbo a Copahue para hacer 18 kilómetros siguiendo el trazado de la Ruta Provincial 26. Aunque estaba tapada por la nieve permitía reconocer referencias, como la parte de los carteles viales que no quedaban bajo el manto blanco. Avanzar en ese territorio virgen con el volcán y su fumarola que aparecía y desaparecía según avanzaban las curvas y las rectas era un espectáculo inolvidable, pero lo mejor estaba por venir


Puesto de frontera


Antes, hubo una escala a la altura de esa maravilla para contemplar desde un punto elevado el destacamento de Gendarmería donde Adrián dejó las provisiones que había prometido alcanzar y el antiguo complejo de Clínica Militar, donde el personal del Ejército hace la campaña preantártica bajo cero y Fernando les contó los detalles de la historia. Desde ahí faltaban cuatro kilómetros hasta Copahue.

Las provisiones para Gendarmería.

Lagunas congeladas


Al reiniciar la marcha, todos se asombraron cuando pasaron por las lagunas Las mellizas, que estaban congeladas. Pero el asombro fue aun mayor cuando después de una curva a la izquierda apareció a la derecha Copahue, una imagen sobrenatural: entre la nieve, emergían algunos techos, algunas cabañas se veían casi completas y otras estaban casi tapadas.

Copahue, la villa termal tapada por la nieve,


En ese panorama difícil de creer, el vapor de las lagunas, el olor a azufre, el volcán de fondo, las laderas cercanas pintadas de blanco, todo parecía un escenario de película.

La llegada a Copahue, como un sueño.

“No podían creer lo que veían”, recuerda Adrián. Tras bajar de los vehículos, lo que siguió fue estirar las piernas, disfrutar a paso tranquilo de estar allí, curiosear a pie por Copahue, probar suerte con el culipatín a pura carcajada.

Caminata por Copahue, entre los techos de las casas.

La escala para almorzar en el refugio El montañés.

A esa altura ya se había sumado Nico, el guía baqueano que es el único poblador civil de Copahue. Lo acompañaba a todos lados Flopy, la perrita que adoptó a principios de año.

Nico, único habitante civil de Copahue, se sumó al grupo como guía baqueano.

Después de saborear el almuerzo, un plato de montaña ideal como el guiso de lentejas, cada visitante se sumergió en la actividad elegida.

Caminatas con raquetas a metros de las lagunas en el complejo termal bajo el manto blanco.

A remojar los pies en las lagunas termales de Copahue. Pronto se habilitarán los baños termales y el sector de vapor.

Soraya, docente que vive en Loncopué, en la Laguna del Chancho en Copahue.

Doce personas optaron por caminar con raquetas y hacer esquí de fondo y otras doce por ir a recorrer ese paraíso en motos de nieve, que permiten llegar a zonas donde los vehículos de mayor porte no pueden entrar.

En el hito fronterizo.

La vista del volcán Copahue. Hasta este punto se acerca la moto de nieve

Unos y otros vivieron la deslumbrante experiencia de internarse en la Cordillera de los Andes para vivir la impresionante experiencia de avanzar sobre tablas en la nieve virgen o bien de avanzar en motos hacia el volcán Copahue y el hito fronterizo.

El pozo geotérmico. Fotos: Florencia Salto

Ese grupo pasó también por un pozo geotérmico utilizado del 2000 al 2002 para calefaccionar las calles de Copahue por vaporducto, idea que luego fue abandonada y el pozo fue sellado por una petrolera,, pero hay un remanente de venteo de vapores que no se pudieron bloquear.

La vista de Copahue al regresar de la excursión en motos de nieve por el lugar opuesto al de la salida. Se observa el vapor de las lagunas y las construcciones bajo la nieve o los techos que emergen en el manto blanco según como acomode los bardones el viento mientras caen los copos blancos.

Regreso a Caviahue al atardecer. Fotos: Florencia Salto

Después de la merienda y el relato pormenorizado de cada experiencia, que incluyó para Soraya, la docente de Loncopué, la de poner los pies en la laguna termal, el grupo se repartió en mismos vehículos en los que habían llegado. Por si faltara un detalle, los colores del atardecer les regalaron la última postal de un día inolvidable.


Cuánto cuesta la excursión

La Experiencia Copahue dura unas cinco horas y vale $100 mil por persona. Si incluye paseo en moto de nieve a la cara norte y al hito fronterizo, $150 mil. Menores de 12 años, 15 % de descuento. Menores de 6, gratis. Almuerzo y merienda costo adicional. Plato del día más bebida, 10.000 pesos. Bife de chorizo, 16.000 pesos. Café y chocolate de merienda, cortesía del refugio, pero debe volver el suministro eléctrico que cortó la nieve. Raquetas y trineos se deben alquilar en Caviahue. Para hacer esta excursión hay lista de espera.

Más info: @caviahue_aventura


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