Del norte neuquino a Las Grutas: los viajes que hicieron realidad sueños pendientes
Personas mayores de Centenario y Vista Alegre participaron de las primeras salidas de Huella Mayor. Un grupo recorrió localidades del norte neuquino y otro llegó hasta Las Grutas, donde cuatro viajeros conocieron el mar por primera vez.

Hay paisajes que uno conoce de memoria, tal vez los vio en fotografías, en la televisión o los escuchó describir tantas veces que puede imaginarlos con facilidad. Sin embargo, una cosa es conocerlos a través de una pantalla y otra muy distinta es tenerlos delante, sentir el aire en la cara y comprobar que ese lugar que parecía tan lejano también puede formar parte de la propia historia.
Eso les pasó a las personas mayores de Centenario y Vista Alegre que participaron de los primeros viajes de Huella Mayor, un programa que propone recorrer destinos, compartir experiencias y descubrir nuevos lugares. Mientras un contingente partió hacia el norte neuquino para conocer rincones que tenía pendientes, otro viajó hasta Las Grutas. Allí, cuatro integrantes se encontraron por primera vez con el mar.
Un viaje pendiente por el norte neuquino
Todavía no había amanecido cuando el grupo de Centenario salió rumbo a Las Ovejas. Eran las seis de la mañana y, aunque el destino estaba claro, el recorrido guardaba varias paradas que convertirían el viaje en una experiencia mucho más amplia.
En Chos Malal visitaron el Torreón. Después llegaron a Las Ovejas, donde compartieron un encuentro con personas mayores de la localidad y conocieron el mirador La Puntilla. La excursión continuó hasta Varvarco, acompañados por integrantes del municipio, que los guiaron por el lugar.
La vuelta también reservó momentos para compartir. En Huinganco recorrieron los tulipanes y visitaron el Cristo, donde el ministro de Trabajo y Desarrollo Humano, Lucas Castelli, los esperaba para saludarlos. Hubo tiempo para jugar al tejo, conversar y disfrutar de esas pausas que, muchas veces, terminan siendo tan importantes como los sitios visitados.
Entre los viajeros estaban Rossana, de 64 años; Patricia, de 69, y María, de 73. Las tres formaron parte de un grupo en el que también viajó una persona de 84 años, la mayor del contingente. Para algunos, la salida significó conocer por fin una región que durante mucho tiempo habían querido recorrer, pero que nunca habían tenido la oportunidad de visitar.
El norte neuquino dejó de ser una cuenta pendiente. Lo que hasta entonces había quedado en el terreno de los deseos se convirtió en un recorrido compartido, con nuevos paisajes, conversaciones y fotografías para llevar de regreso a casa.
«Lo veía por la tele»: conocer el mar a los 73 años
En Vista Alegre, la partida fue el miércoles a las siete de la mañana. Dieciocho personas mayores emprendieron el viaje hacia Las Grutas con la expectativa de conocer el destino y disfrutar unos días diferentes. La lluvia recibió al grupo durante la primera jornada, pero no impidió que llegara el momento más esperado: bajar a la playa y encontrarse cara a cara con el mar.
Para cuatro integrantes del contingente era la primera vez. Algunos nunca habían realizado un viaje tan largo; otros habían visto tantas veces ese paisaje por televisión que estar ahí les parecía difícil de creer.
Pedro, de 73 años, era uno de ellos. Durante años había conocido el mar a través de una pantalla. Esta vez, en cambio, podía observarlo de cerca, detenerse frente a la inmensidad del agua y descubrir por sí mismo aquello que hasta entonces solo había imaginado. La emoción apareció en sus palabras: no podía creer que finalmente estuviera ahí, le parecía hermoso y estaba muy contento.
Para otra de las viajeras, la experiencia reunió dos novedades en una sola salida: conocer el mar y realizar su primer viaje largo. El destino ofreció así mucho más que unos días de paseo. También abrió la posibilidad de animarse a una experiencia que hasta entonces no había formado parte de su vida.
Durante la estadía, el grupo recorrió el centro y la peatonal de Las Grutas. También visitó el Museo Jacobacci, en San Antonio Oeste, llegó hasta el puerto de San Antonio Este y conoció la playa Las Conchillas. El último día volvió a caminar por el centro para aprovechar las horas que quedaban antes del regreso.
La oportunidad de descubrir no tiene edad
Los primeros viajes de Huella Mayor tienen un punto en común: muestran lo que ocurre cuando una oportunidad permite transformar un deseo postergado en una experiencia concreta. Para algunos fue recorrer el norte neuquino; para otros, conocer el mar después de haberlo visto durante años en la televisión. En todos los casos, la salida también significó compartir tiempo, conversar y construir recuerdos con otras personas.
El programa busca acercar experiencias turísticas, recreativas y de encuentro a las personas mayores de Neuquén, con recorridos por distintos destinos de la provincia y propuestas que también incluyen lugares como Las Grutas.
Pedro tenía 73 años cuando vio el mar por primera vez. Otros viajeros superaban los 80 y también se sumaron a la aventura. Sus historias recuerdan que hay lugares que pueden esperar mucho tiempo, pero que el deseo de conocerlos permanece.
Con información de Neuquén Informa
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