La escapada perfecta: miles de turistas colmaron los Parques Nacionales el fin de semana y así quedó el podio
Más de 100 mil turistas eligieron las áreas protegidas del país durante el último fin de semana largo. Iguazú, Los Glaciares y Nahuel Huapi fueron los protagonistas de un fenómeno que crece en silencio y redefine el turismo de naturaleza en Argentina.
Más de 100 mil visitantes atravesaron los portales de los principales parques nacionales del país. Un salto del 20% respecto del mismo feriado del año pasado, que encendió una pregunta inevitable entre guías, guardaparques y operadores turísticos: ¿qué está pasando en las áreas protegidas argentinas?
Los primeros indicios se dieron en el extremo norte. En Iguazú, la humedad envolvente de la selva misionera empapó a 25 mil turistas que caminaron los pasarelas del Área Cataratas. Desde la Garganta del Diablo, ese abismo que retumba en el pecho, el pulso fue constante: miles de visitantes esperando turno para asomarse al balcón natural más impactante del país.
A 2.300 kilómetros al sur, el hielo también hizo lo suyo. En Los Glaciares, 15 mil personas se detuvieron frente al Perito Moreno intentando capturar el crujido exacto del próximo desprendimiento. En esos segundos de silencio eléctrico, cuando el glaciar respira antes del estallido, se entiende por qué el parque es uno de los templos del turismo mundial.
Y en el corazón de la Patagonia andina, el Nahuel Huapi, con sus lengas ya amarillas y el lago extendido como un espejo frío, marcó otro récord: 7.600 visitantes sólo en las excursiones náuticas desde Puerto Pañuelo. Un dato que apenas roza la verdadera magnitud de un parque que convive con ciudades, villas, parajes y más de 700 loteos privados.
Nahuel Huapi: donde nació todo
Hablar del Nahuel Huapi es volver al origen. En 1903, Francisco P. Moreno, Perito, donó tres leguas al Estado nacional con una condición casi poética: “que se preserve intacto, para el beneficio de las generaciones futuras”. Ese gesto fundacional se transformó años después en el primer parque nacional de Latinoamérica, una semilla que abriría el camino para todo el sistema de áreas protegidas.
Hoy, ese territorio de 710 mil hectárea, ubicado en las provincias de Río Negro y Neuquén, es un rompecabezas vivo de montañas, vecinos, comunidades, organizaciones y viajeros que llegan desde el mundo entero en busca de un paisaje que todavía conserva rincones de silencio puro.
El reino del hielo y la roca
Hacia el sur, Los Glaciares se impone como un mundo aparte. El Perito Moreno no necesita presentación: cada desprendimiento es un espectáculo que deja sin habla incluso a quienes ya lo vieron varias veces. Pero el parque es mucho más: es la catedral de piedra del Fitz Roy, la aguja imposible del Cerro Torre y la inmensidad de un campo de hielo que parece no terminar nunca.
No sorprende que sea uno de los destinos más deseados de la Patagonia. Lo que sorprende es que cada año lo sea un poco más.
Iguazú: el rugido que no se detiene
En el otro extremo del mapa, Iguazú es una energía en ascenso permanente. Las Cataratas, esa maravilla natural del mundo que cae desde más de 80 metros de altura, atraen como un imán. El parque late con monos, tucanes, mariposas azules y un subtropical que explota en verde. Y ahora, late también con miles de visitantes que vuelven a demostrar que la selva tiene un poder antiguo, difícil de resistir.
¿Por qué crecen tanto los parques?
Lo dicen los números, pero también lo dicen los caminos llenos, los miradores colmados, los guardaparques que no dan abasto. El turismo de naturaleza se volvió motor económico, tesoro cultural y también escape. Una forma de buscar aire cuando la vida diaria aprieta.
Los parques nacionales, esa red de paisajes que va del hielo a la selva, están viviendo su propio renacimiento. Y este fin de semana XXL lo dejó más claro que nunca: cuando la Argentina sale a viajar, cada vez lo hace más hacia la naturaleza. Porque, en el fondo, allí está el misterio: en esos lugares donde el país parece más grande que uno.
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