Pueblos chicos, agua caliente que brota de la tierra, paisajes, chupilcas y más: el norte neuquino y su magia
De Huinganco a Andacollo, de la Ruta del Oro a las termas del Domuyo, una región que se piensa como conjunto y se camina como experiencia. De la mano de guías locales,podés descubrirla de mil formas.
Maritté Soto dice algo que parece simple, pero ordena el mapa del Alto Neuquén “El turista no piensa en localidades, piensa en atractivos”. Lo dice sin énfasis, como quien ya lo comprobó muchas veces, al caminar senderos, acompañar grupos, ver cómo los visitantes cruzan de pueblo en pueblo sin advertirlo. Porque en aquella tierra mágica hay caminos de asfalto, de ripio, paisajes abiertos, infinitos, que dan la sensación de que todo forma parte de un mismo lugar prefecto.
Este año, la temporada arrancó fuerte en el norte neuquino. “Muy bien, con mucha afluencia”, cuenta. El último fin de semana, durante la Fiesta del Mote, el alojamiento colapsó. En Huinganco y Andacollo, a seis kilómetros por asfalto se llenó. “Eso está buenísimo, porque si en un lugar no hay cama, el turista no siente que se tiene que ir lejos”, explica.
Maritté es prestadora de servicios de senderismo de montaña y guía de sitio de Colomichicó, pero habla siempre en clave regional. En su relato aparece Huinganco, con su Área Natural Protegida Cañada Molina y una nueva reserva municipal que abarca todo el cajón y el acceso al cerro La Corona.
Antes de salir a caminar, hay una condición que se repite como mantra: “registrarse en la oficina de Turismo. No se puede acampar libremente ni hacer fuego. Los bosques están muy secos y además tenemos la laguna Huinganco, que es la fuente de agua de la comunidad. Se puede visitar, pero hay que cuidar”, dice la guía, no es un límite impuesto desde afuera, es una regla que nace del territorio.
Huinganco se presenta como capital provincial del senderismo de montaña. Más de 31 senderos atraviesan su geografía. No todos están señalizados “por eso mostramos los clásicos y para el resto recomendamos contratar guías”, aclara. Hay senderos mineros, forestales, de crianceros y una traza que resume buena parte de la identidad local: la Ruta del Oro.
En la mina La Dura, en el área recreativa Don José, la experiencia se vuelve tangible. “Ser pirquinero por un día, es una actividad hermosa y educativa”, dice. El pirquinero recibe al grupo con mates, explica las herramientas, era el buscador de oro artesanal. Con un plato de madera recorría arroyos y cañadas, observaba el terreno y, gracias a su conocimiento, sabía identificar qué rocas podían contener el mineral. Todo se hacía a mano, con pico y pala, siguiendo un proceso paciente y minucioso que hoy vuelve a cobrar vida como una experiencia educativa y cultural para quienes visitan la zona.
“No solo te llevás el paisaje, también la historia del lugar”, explica Maritté.
Paseos clásicos convocan
“Llegamos a la zona y podemos ingresar por dos rutas, la ruta Rogelio Figueroa que llega a Huinganco, o la 43 que llega a la localidad de Andacollo. Por la Rogelio Figeroa podemos hacer el cerro San Pedro que ofrece una vista completa: Huinganco, Andacollo, el río Neuquén rodeando el valle y la cordillera del Viento al fondo. Tenemos el ascenso a el cerro La Corona que impone respeto. Con 2.991 metros, es el punto más alto de la cordillera. “Muchos llegan hasta la laguna, otros siguen a cumbre”, cuenta. En el medio, La Coronita engaña a más de uno. “Se sacan la foto ahí y dicen ‘estuve en La Corona’, eso al turista le encanta”. También se puede recorrer la Mina La Dura, en el camping La Corona, con guía.
La cultura acompaña el recorrido. En una mañana se pueden visitar los museos de Huinganco: el Museo Regional Puesto Pedro Olave, y Museo del árbol y la madera y luego cruzar a Andacollo para conocer el museo Recuerdos del Alma. En la localidad, en el cerro Las Mariposas, podés visitar el monumento Madre Patria inaugurado cuando el pueblo cumplió 100 años, como homenaje a su centenario y a la memoria colectiva de la comunidad. La obra se destaca por su fuerte carga simbólica y estética.
El conjunto representa a la Madre Patria, al inmigrante extranjero que llegó a la zona, al pueblo pehuenche y, en lo más alto, a la Virgen del Rosario de Andacollo, figura central de la devoción local.
«Andacollo no siempre se llamó así. Antiguamente, el paraje era conocido como El Durazno, pero el nombre cambió en honor a los primeros pirquineros que llegaron desde Chile, provenientes de un pueblo que también se llama Andacollo. Junto con ellos trajeron la devoción a la Virgen del Rosario de Andacollo», representada en un óleo que hoy puede visitarse en la capilla Nuestra Señora del Rosario de Andacollo», Maritté relata con pasión.
El nombre Andacollo significa “brillante en lo alto” y tiene origen en lenguas originarias de la región. En el caso de Huinganco, el nombre proviene de huingan (planta o arbusto) y co (agua), una referencia directa al paisaje y a los arroyos que atraviesan la zona.
En Huinganco también se puede recorrer el casco histórico y visitar las fábricas de dulces, una de las tradiciones más reconocidas del lugar. Por un lado, funciona la fábrica municipal y, por otro, la fábrica privada La Peti. Pero hay que seguir camino…
Cambiar de ruta, seguir en el paraíso
“Vamos por la ruta 43, costeando el río Nahueve, llegamos a Los Carrizos, Villa Nahueve, está Cayanta, con la capilla de San Cayetano. Desde ahí tomamos la Ruta de la Fe y el río Nahueve está muy aprovechado, con balnearios. El paisaje es espectacular, un entorno volcánico, donde se pueden observar los farallones y grandes bloques de origen volcánico”.
También, si queremos parar en Bella Vista, hay un restobar que se llama Eco orilla, ideal para pasar una linda tarde en un lugar arbolado. “Si cruzamos la pasarela, podemos visitar las pasarelas sobre el río Nahueve. Además, está el parador de Lucho Herrera, donde se ofrecen guitarreadas, empanadas. Así que no hace falta hacer fuego, que esta prohibo, para cocinar: podemos ir a simplemente disfrutar”.
Las Ovejas abre nuevas bifurcaciones: la laguna Epulauquen o el Área Protegida Domuyo. Pero antes, hay que visitar el mirador La Puntilla. “Es el más grande de la provincia”, dice Maritté. Fue pensado para mirar el cielo: luna llena, estrellas y, para quienes creen, ovnis. Incluso hay un marciano de hierro que observa el valle. “Después, cada uno interpreta”.
Manzano Amargo suma agua y descanso. Hay que ir a la cascada La Fragua y hay un parador con sanitarios y comida caliente. Varvarco aparece más adelante con miradores, formaciones volcánicas , Los Bolillos y Casa de Piedra, un sitio de cuevas que guarda historias de pobreza, médicos solidarios y la huella de los hermanos Pincheira.
«En Casa de Piedra hay grandes cuevas donde, antiguamente, vivió gente muy humilde, en su mayoría mujeres, según cuentan los pobladores. El sitio tiene, además, otra historia ligada a los hermanos Pincheira, quienes se habrían alojado en estas cuevas y tenido presencia en la zona de Los Bolillos. Un lugar cargado de relatos, memoria y huellas del pasado», destaca.
A Los Bolillos se llega tras recorrer 20 kilómetros desde Varvarco, son formaciones rocosas muy particulares, que asemejan tótems de piedra de hasta 15 metros de altura y son de origen volcánico. El viaje al Domuyo regala postales, como el paso por el cajón del Atreuco, donde el río se abrió camino horadando las rocas durante miles de años. “Las formaciones de Los Bolillos, son parecidos a Capadocia, pero acá, no hace falta ir tan lejos”, dice y se ríe.
Este recurso fue objeto de estudio por parte del Dr. Gregorio Álvarez, quien investigó las propiedades terapéuticas de las algas y llevó adelante tratamientos clínicos para afecciones dermatológicas. Muchos residentes y turistas llegan atraídos por la posibilidad de descubrir el norte neuquino desde una perspectiva única: la del calor que brota de la tierra.
Los tachos humean sobre el río de agua fría. «Son aguas que brotan de la tierra a más de 45 grados, con fama de curar reuma y cansancios. podemos pasar todo el día”. Sin embargo, advierte que es fundamental respetar ciertas recomendaciones para evitar riesgos.
“Siempre les pedimos a los visitantes que estén entre 15 y 16 minutos en el agua”, señala, y remarca la importancia de tener en cuenta la presión arterial de cada persona. “Si se sienten mareados, tienen que salir del agua, pero no de forma abrupta. Hay que hacerlo despacio, de manera gradual”.
También hace una recomendación especial para quienes conducen: “Al chofer le pedimos que trate de darse un solo baño, porque estas aguas dan sueño”. Es que, como destaca Matitté, “estamos hablando de aguas pesadas”, muy beneficiosas, pero que requieren precaución. “Son termas muy buenas para la salud”, afirma.
En la localidad de Varvarco, también se puede ver como el río Varvarco (de aguas más turbias y oscuras) se une al río Neuquén (aguas claras) en un espectacular contraste de colores, formando un espectáculo natural único en el norte neuquino.
Religión y tradición
En enero y febrero, además, la región se llena de espiritualidad. “El 20 de enero tenemos la celebración de San Sebastián que ya hay reservas para esa fecha. Y el 11 de febrero tenemos la Fiesta de Alinco”, cuenta Matité. Se trata de una celebración religiosa que incluye la tradicional caminata por la Ruta de la Fe y convoca a numerosos devotos de la Virgen.
Para quienes se sienten atraídos por la historia más antigua, Matité recomienda una visita imperdible: “Tenemos el parque arqueológico más grande de Latinoamérica, y no exagero, está investigado a nivel internacional”. El Parque Arqueológico Colomichicó lleva más de 40 años de trabajo científico, impulsado por la doctora Teresa Vega. “Solo se ingresa con guía y guarda sitio”, aclara. “Es un lugar realmente imperdible”.
El recorrido comienza en el centro interpretativo, donde “nos reciben con agua fresca y sanitarios”, y luego se inicia una caminata extensa. “Es una caminata de todo el día: salimos temprano y regresamos alrededor de las cinco o seis de la tarde”, explica. El parque cuenta con “más de 800 bloques con petroglifos”. Para quienes no pueden realizar caminatas tan largas, existe una alternativa más accesible. “Tenemos otro sitio a solo 8 kilómetros de Las Ovejas, cruzando el puente pasarela sobre el río Neuquén”, indica Matité.
La mesa también cuenta la historia del lugar. Entre caminos que invitan a quedarse y pueblos que crecen sin apuro, la gastronomía aparece como un hilo que une pasado y presente. En cada localidad hay restaurantes, comedores de hosterías y cabañas donde el viajero encuentra platos sencillos, abundantes y con memoria.
El chivito es el emblema, pero no está solo: empanadas, muchas de chivo, milanesas al plato y sabores que cruzaron la cordillera con los antepasados chilenos. El mote con huesillo se repite en sobremesas y charlas, con durazno flotando en el plato y una historia que se hereda sin recetas escritas. También el ñaco y la chupica, que puede llevar vino, cerveza, leche o agua helada, y que en la montaña se bebe como quien guarda energía en una botella.
«Comer acá no es solo alimentarse: es entender el territorio a través de sus sabores», dice Marité y continúia enumerando lugares para descubrir, lagunas, pesca, ríos. Es el norte neuquino no se consume rápido. Se camina, se escucha y, casi siempre, se vuelve a buscar.
Recomendaciones para ir al Alto Neuquen
- Se recomienda acercarse a las oficinas de Turismo de Huinganco, Las Ovejas, Andacollo o a la Oficina de Turismo de la Región Norte, en Chos Malal (rutas 40 y 43), para organizar recorridos.
- Quienes no viajen en vehículo propio, pueden optar por agencias de turismo habilitadas que, desde Neuquén capital, ofrecen circuitos por el norte neuquino.
- El acampe está permitido únicamente en espacios habilitados. En el camping La Corona, en Huinganco, se destacan los chivitos al asador preparados de manera tradicional, que deben encargarse con anticipación.
- Las hosterías que administra NeuquénTur en Huinganco, Las Ovejas, Varvarco, Manzano Amargo y Los Miches aparecen como algo más que alojamientos: son puertas de entrada a la experiencia completa del norte neuquino. Ofrecen promociones de jueves a domingo con tarjeta Confiable: 6 cuotas sin interés en alojamiento y 3 cuotas sin interés con Visa y Máster del BPN. Además, las personas afiliadas al ISSN cuentan con un 18% de descuento en alojamiento.
- Por la diversidad de los atractivos, se aconseja contratar guías habilitados de senderismo, trekking o alta montaña. «El servicio de guiado se adapta a la cantidad de personas: si el grupo es de dos o tres, tiene un valor, y si son ocho o diez, el precio baja. Es un dato clave que los turistas conozcan, porque suele ocurrir que van pocos y piensan que es caro, cuando en realidad sucede lo contrario: con un guía no se pierden, regresan a tiempo y acceden a lugares que de otro modo no conocerían», dice Marité
- El próximo 17 de enero, Los Bolillos será el escenario de la segunda edición de Camino a las Estrellas, Las Cautivas del Alto Neuquén. Una caminata nocturna llena de historias. Ver aquí.
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