Celulares fuera del aula: la estrategia de una escuela de Río Colorado para mejorar la atención y la convivencia

Los estudiantes dejan el teléfono en un organizador al entrar a clase. La experiencia surgió de un acuerdo con familias y docentes y se suma al debate sobre el uso de dispositivos en las escuelas.

Redacción

Por Jorge Tanos

El ritual dura apenas unos segundos. Al ingresar al aula, cada estudiante deposita su celular en un organizador con compartimentos que queda sobre el escritorio del docente. La dinámica se volvió parte de la rutina diaria de una escuela secundariade Río Colorado, donde decidieron regular el uso de teléfonos durante las clases.

Desde este ciclo lectivo, los estudiantes dejan sus teléfonos en un contenedor al ingresar a clase y los recuperan al finalizar la hora. Según la institución, la medida permitió mejorar la concentración y la convivencia entre estudiantes.

El director del nivel secundario del Instituto Gustavo M. Zuviría , Carlos López, explicó que la iniciativa surgió a partir de un diagnóstico institucional realizado el año pasado durante jornadas docentes y encuentros con las familias. A través de encuestas digitales y consultas presenciales, la comunidad educativa expresó un amplio acuerdo sobre la necesidad de limitar el uso del dispositivo durante las clases.

El sistema es simple. Al entrar al aula, cada estudiante deposita su celular en un organizador dividido, similar a los antiguos porta CD, que queda sobre el escritorio del docente y a la vista de todos. Al finalizar la hora, los equipos se devuelven.

“Hay muchos países que están implementando medidas similares, respaldadas por estudios que muestran mejoras en el rendimiento y la concentración”, señaló López. El objetivo, explicó, es generar un hábito de desconexión durante el tiempo de clase.

A diferencia de otras experiencias basadas en prohibiciones estrictas, en este caso el mecanismo surgió a partir de acuerdos. “Pensamos que iba a haber más resistencia, pero los estudiantes lo tomaron bien y no hubo quejas”, indicó el directivo.

Un debate que crece


La experiencia se inscribe en una discusión cada vez más presente en los sistemas educativos. En distintas provincias argentinas se analizan o implementan regulaciones sobre el uso de celulares en las escuelas, ante la preocupación por la dispersión que generan los dispositivos en clase.

En ese contexto, algunas instituciones comenzaron a probar mecanismos propios para ordenar su uso dentro del aula.

En el caso del Instituto Zuviría, el teléfono no está completamente prohibido. Si forma parte de una propuesta pedagógica específica, puede utilizarse como herramienta de trabajo.

Entre la reforma educativa y los desafíos económicos


La institución también atraviesa el segundo año de implementación de la Escuela Secundaria de Río Negro (ESRN), el modelo educativo provincial que propone nuevas formas de organización del aula y criterios de evaluación.

Según el equipo directivo, el balance de la adaptación es positivo, aunque el contexto económico representa un desafío. Al tratarse de una escuela de gestión privada que se sostiene mediante aportes voluntarios de las familias, la administración requiere un esfuerzo constante para mantener su funcionamiento.


El ritual dura apenas unos segundos. Al ingresar al aula, cada estudiante deposita su celular en un organizador con compartimentos que queda sobre el escritorio del docente. La dinámica se volvió parte de la rutina diaria de una escuela secundariade Río Colorado, donde decidieron regular el uso de teléfonos durante las clases.

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