Aumento en la morosidad | Se triplicaron los cheques rechazados en un año: el dato que enciende las alarmas en las Pymes
La cadena de pagos en Argentina tiene niveles de morosidad que rozan el 25% en sectores vulnerables, similar a lo que sucedió en la pandemia. El desplome de las ventas y la capacidad ociosa de las fábricas triplicaron los incumplimientos financieros en apenas un año. El Gobierno apuesta ahora a la cosecha gruesa y la baja de la inflación para reinyectar liquidez en el mercado.
El sistema financiero cruje bajo el peso de una morosidad bancaria que trepó al 10% en el último bimestre y una cadena de pagos al borde del quiebre por los casi 100.000 cheques sin fondos registrados desde diciembre. El escenario de baja de precios en dólares forzado por la competencia externa obliga a una reconversión drástica de los costos operativos en línea blanca e indumentaria. La llegada de la cosecha gruesa y la proyección de una inflación del 2% para abril aparecen como las últimas cartas del oficialismo para reinyectar liquidez en un mercado seco de pesos.
«Se triplicó la cantidad de cheques rechazados de un año a otro», advirtió el periodista especializado Pablo Wende en su columna habitual de Río Negro Radio. El analista detalló que, según el último informe de la empresa Fidelitas, el salto representa un aumento del 200% respecto al año anterior, especialmente en el sector de las pequeñas y medianas empresas.
El desplome de la cadena de pagos
La morosidad dejó de ser un problema marginal para transformarse en una preocupación central del sistema. Los datos de los últimos meses reflejan una situación crítica: mientras en los bancos la mora escaló del 3% al 10%, en el sector de préstamos extra-bancarios y billeteras virtuales el incumplimiento ya roza el 25%.
«En enero y febrero, que son meses de menor actividad económica, la cifra de cheques rechazados estuvo cerca de los 90.000«, precisó Wende. Este volumen de incumplimientos, que en diciembre alcanzó un pico de 97.000 casos, funciona como un termómetro letal del ahogo financiero que atraviesan las Pymes frente a la caída de ventas.
En el segmento de billeteras virtuales y créditos digitales, el panorama es aún más oscuro. «En ese segmento la mora está rozando el 25%», señaló el analista sobre el incumplimiento en las fintech.
Pymes: producir al 30% para sobrevivir
El drama de las Pymes industriales es la falta de competitividad frente al nuevo esquema económico. Muchas fábricas están produciendo a menos de la mitad de su capacidad instalada, lo que las obliga a «estirar» los pagos.
«Se financian con proveedores, emiten cheques y a la hora de cubrirlo, no tienen plata», describió Wende sobre la ruptura de la cadena. Al no haber ventas suficientes, los documentos a 30 o 60 días terminan rebotando en los bancos.
Esta situación afecta especialmente a las micro-Pymes que no tienen la espalda financiera de las grandes firmas. La apertura económica está forzando una reconversión acelerada que deja a muchos actores en el camino.
Casos testigo: Fate y Mastellone
La crisis industrial tiene nombres propios que marcan el pulso de la calle. El cierre de la planta de neumáticos Fate se analiza como un caso de falta de competitividad crónica y conflicto sindical.
Por otro lado, la integración total de Mastellone al joint venture de Arcor y Danone se ve como una salida necesaria. «Es una muy buena noticia porque quedó en manos de dos empresas espectaculares», valoró el periodista.
Wende subrayó que Arcor es el ejemplo de una firma eficiente que exporta a más de 100 países. La clave del nuevo modelo parece ser la eficiencia extrema y el cuidado riguroso de los costos operativos.
La apuesta a la cosecha y la inflación
Para el Gobierno, la solución al estrés financiero llegaría de la mano de la liquidación de la cosecha. La estrategia oficial busca que la entrada masiva de divisas permita al Banco Central acumular reservas.
«Se espera que en los próximos meses se vaya re-monetizando la economía», adelantó Wende sobre el plan oficial. La inyección de pesos frescos debería servir para «aceitar» una actividad que hoy se encuentra estancada.
Con una inflación que se proyecta en torno al 2% para abril, la apuesta es que baje el costo del endeudamiento. El objetivo final es que el consumo recupere aire tras meses de una caída histórica.
Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio
El sistema financiero cruje bajo el peso de una morosidad bancaria que trepó al 10% en el último bimestre y una cadena de pagos al borde del quiebre por los casi 100.000 cheques sin fondos registrados desde diciembre. El escenario de baja de precios en dólares forzado por la competencia externa obliga a una reconversión drástica de los costos operativos en línea blanca e indumentaria. La llegada de la cosecha gruesa y la proyección de una inflación del 2% para abril aparecen como las últimas cartas del oficialismo para reinyectar liquidez en un mercado seco de pesos.
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