Picada Mundial (4): «las papas bravas crocantes con pesto de piñón suman», dice la chef Jorgelina Esper, de Centenario

Que la picada sea bien patagónica, bien nuestra, entusiasma la chef y docente Esper. Recupera el piñón para un pesto increíble.

Por Horacio Lara

“Para mí, una verdadera picada patagónica tiene que estar compuesta por productos que representen nuestra identidad, nuestras tradiciones y el trabajo de quienes hacen grande la gastronomía neuquina”.

Quien así habla de Jorgelina Esper, chef de Centenario, con años de trayectoria en la gastronomía regional y referente indiscutida en los grandes eventos de la cocina patagónica.

Jorgelina Esper, chef de Centenario.

Para ella, “no puede faltar un buen salame artesanal elaborado en El Oscuro Mesón con la receta de mi papá, una tradición familiar llena de historia y sabor. Lo acompañaría con un exquisito queso Neuquén, elaborado por Las Vertientes de Junín de los Andes, junto a una focaccia casera elaborada con aceites de Praderas neuquinas”.

“Le sumaría unas papas bravas bien crocantes con pesto de piñón y, como protagonista especial, el escabeche de piñón, una receta familiar que es un verdadero lujo y que refleja los sabores de nuestra Patagonia”, dice.

Esto potencia la expectativa previa a un partido de este Mundial 2026, agrega.

“Y para acompañar, un exquisito vino Jorge Gabriel, de la Bodega Sánchez Carrillo, ideal para realzar cada uno de estos sabores y disfrutar de una experiencia bien patagónica”.

Y concluye: “una buena picada no es solo una combinación de productos; es una manera de compartir historias, tradiciones y el orgullo por la gastronomía de nuestra tierra”.


“Para mí, una verdadera picada patagónica tiene que estar compuesta por productos que representen nuestra identidad, nuestras tradiciones y el trabajo de quienes hacen grande la gastronomía neuquina”.

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