Reconocido economista recomienda: “La clave para crecer es el entramado productivo alrededor de Vaca Muerta”
ENTREVISTA │ El economista titular de la consultora I+D (Industria más Desarrollo), Diego Coatz, valoró el potencial estratégico de la energía y la minería, y señaló la necesidad de lograr los encadenamientos con otros sectores que permitan capitalizar ese impulso.
La complejidad de la economía argentina no es noticia reciente. No obstante, transcurrido el periodo de normalización fiscal y desinflación, la coyuntura sigue señalando tensiones en materia monetaria, cambiaria y productiva.
En el plano real, existen tres sectores (agro, minería y energía), que crecen muy por encima del promedio y exhiben potencial exportador presente y futuro, mientras que otros (comercio, construcción, industria), que son los que nuclean el grueso del empleo registrado, se mantienen virtualmente estancados.
Al respecto, economista Diego Coatz, titular de la consultora I+D (Industria y Desarrollo), dialogó mano a mano con RÍO NEGRO y brindó su perspectiva.
PREGUNTA: ¿Cuál es su perspectiva de la coyuntura macro?
RESPUESTA: La economía está en un punto de inflexión. Digo, es clave consolidar el orden macro, los equilibrios macroeconómicos son fundamentales para que las empresas y las industrias tengan previsibilidad. Pero esos equilibrios tienen que darse con crecimiento. La economía en general y la industria en particular, vienen cayendo desde febrero del año pasado. Hay tres sectores vinculados a los recursos naturales que son el agro, la minería y el petróleo que vienen con un buen comportamiento. Pero industria, construcción y comercio están con números negativos Es clave, que estos sectores vinculados a recursos naturales crezcan y sigan potenciándose. Pero también lo es que la economía en su conjunto recupere dinamismo. Sobre todo porque se han perdido 75.000 puestos de trabajo en la industria y más de 100.000 puestos de trabajo formales en el total de la economía.
P: El gobierno afirma que esos tres sectores lograrán traccionar al resto de la economía ¿Es necesaria una política activa de incentivo a la actividad?
R: Es importante que exista una agenda de crecimiento, articular una estrategia productiva que implique que las diferentes cadenas de valor se logren integrar a esos sectores más dinámicos. Lo importante es que estos sectores que generan divisas, derramen más. Recordemos tanto en minería como en petróleo, el empleo directo que se genera es muy bajo. Si a esos dos sectores uno le suma el agro, entre los tres solo generan cerca del 7% del empleo formal y apenas 5% del empleo total. Son tres sectores sumamente importantes en tecnología y en creación de divisas, pero no alcanzan para un país tan grande, extenso y con la gente que tiene Argentina. Ahí hay cosas para hacer desde el punto de vista del financiamiento, de incentivos a la construcción, de cuestiones fiscales, para poner a la macro en movimiento. Y luego es esencial la estrategia productiva. Hay que entender las particularidades.
El gran desafío de Argentina con Vaca Muerta es que alrededor del recurso se desarrollen una serie de capacidades en todo el país, no solamente en Neuquén. Obviamente para ello es necesario tener institutos, transferencias de tecnología, incentivos.
P: ¿Alcanza con el equilibrio fiscal Para explicar la dinámica de toda una economía?
R: No, no alcanza. El equilibrio fiscal es una conexión necesaria, pero por sí solo no es suficiente. Hay que procurar un sector público eficiente, articulado, que oriente a la tecnología y a la educación, al servicio del desarrollo y la innovación en el sector privado. Es necesario articular una estrategia de desarrollo productivo en todo el país, y eso requiere un tamaño tal que pueda coordinar esa estrategia, teniendo en cuenta además que hay grandes cambios a nivel global, la tensión entre Estados Unidos y China, que a nivel global hay mucho excedente de producción. El equilibrio fiscal es importante, pero hay que considerar la calidad de ese equilibrio, y trabajar en otras cuestiones como la matriz tributaria y financiera, y también esfuerzos públicos en infraestructura o en logística, que son grandes limitantes para el desarrollo de valor Agregado en la Argentina.
P: ¿Vaca Muerta es hoy el motor de la economía?
R: La clave con Vaca Muerta es el desarrollo de capacidades alrededor del recurso natural. Un recurso natural cuyo proceso productivo hoy se parece mucho más al de una industria,porque el shale oil no es el extractivismo que uno veía en otra época. Requiere tecnología, articulación. Hoy la perforación en Vaca Muerta son líneas industriales prácticamente. Está un poco de moda decir esto, pero en torno a esto hay dos temas importantes que son la aplicación de inteligencia artificial al proceso productivo y la sustentabilidad de la economía circular. El modelo noruego por ejemplo, implicó desarrollar alrededor del recurso un conjunto de empresas industriales y de servicios con tecnología de punta, escala, eficiencia, procesos de aprendizaje, articulación entre la pymes y proveedores, que luego terminó exportando tecnología al mundo. Creo que el gran desafío de Argentina con Vaca Muerta es ese, que alrededor del recurso se desarrollen una serie de capacidades en todo el país, no solamente en Neuquén. Obviamente para ello es necesario tener institutos, transferencias de tecnología, incentivos.
P: El gobierno elogia la actitud de Lumilagro y critica la de Fate ¿La apertura también es un parte aguas de la economía?
R: Lo de Fate no es una cuestión de actitud, es una cuestión de estrategia. Los mercados de commodities son cada vez más abiertos y Argentina tiene que exportar cada vez mas. El mercado primario es mucho más abierto. Distinto es un mercado de valor agregado. Hoy el mundo se está cerrando porque China pasó de ser el 10% de la producción mundial a ser el 30%, y en algunos sectores es el 50%. China y también India, con subsidios y estrategias muy agresivas, un sector público que no articula y coordina, sino que interviene directamente. Los mercados de recursos naturales y materias primas son muy abiertos, pero si uno agrega valor y quiere transformar la materia prima los mercados buscan trazabilidad y eficiencia. Por ejemplo aquí en Argentina si querés transformar el gas en nitrógeno, y luego en urea, o en el sector petroquímico plástico, es decir, agregar valor a recursos naturales, ahí la competencia es más difícil, ganar mercados es mucho más complicado. Hay que internarnos al mundo sí o sí, pero mediante una integración inteligente y evitar una mirada pendular en la que la economía argentina se tiene que cerrar o de lo contrario traer todo regalado de Asia.
En la segunda parte del año si la inflación baja y se termina la cosecha, el tipo de cambio debería recuperar un poquito para volver a compensar el encarecimiento en dólares de los últimos cuatro o cinco meses.
P: ¿Qué opina de la discusión que hay respecto al tipo de cambio?
R: Bueno, Argentina tiene que tener moneda, necesita tener moneda. Y para tener moneda tiene que tener un tipo de cambio previsible. Para la industria o para el que produce, lo peor que puede pasar es que una devaluación te baje los costos internos fuertemente y después una apreciación te los suba fuertemente. No te permite planificar. El año pasado, tras el acuerdo con el Fondo el tipo de cambio mejoró un poco y se fue a un esquema de bandas, y en los últimos cinco o seis meses, la Argentina se encareció al menos del 20% en dólares. Claramente tenemos que salir de estos procesos de apreciación y depreciación. Si vos me preguntas a mí, dado los costos en dólares, la productividad aquí en Argentina, la presión tributaria que es muy importante seguramente el tipo de cambio tiene que estar un poquito más cerca del techo de la banda. No obstante hoy, con el aumento del precio del petróleo y con la aceleración de la inflación el último año, pensar que el tipo de cambio acelere la depreciación es difícil. Más aun sabiendo que estamos en plena liquidación de la cosecha de soja y el Banco Central está comprando reservas.
P: ¿Eso es coyuntura o puede haber cierta corrección este año?
R: Seguramente en la segunda parte del año si la inflación baja y se termina la cosecha, el tipo de cambio debería recuperar un poquito para volver a compensar el encarecimiento en dólares de los últimos cuatro o cinco meses. Yo creo que en este sentido el gobierno tiende a ser pragmático: no compraba reservas, ahora están comprando reservas, subía mucho la tasa de interés y ahora la está bajando. Seguramente va a cambiar y en algún momento el tipo de cambio tendrá que recuperar al menos parte de lo que se apreció en los últimos meses.
P: ¿Puede haber algún giro pragmático en lo fiscal a fin de año de cara al año electoral?
R: Claramente falta plata en la calle, porque el empleo anda mal. Los salarios todavía no han recuperado y van a correr todavía un poco por debajo de la inflación. Es importante que la actividad crezca más, en todos los sectores, la industria, el comercio, la construcción. Porque eso genera empleo, y el empleo genera consumo. Después tiene que bajar la inflación e ir recuperando los salarios. Quizás el crédito al consumo es donde tiene que aparecer más el pragmatismo. Hay que hacer políticas de estímulo a través del crédito para aliviar la resaca de la suba a la tasa de interés del año pasado.
Perfil
Diego Coatz es Licenciado en Economía (UBA) y Máster en Economía (UBA).
Se desempeñó como economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA) entre 2006 y 2026 y fue Secretario de la Fundación Empretec Argentina.
Es profesor de Estructura Económica en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Es director y socio fundador de la consultora económica Industria más Desarrollo (I+D).
La complejidad de la economía argentina no es noticia reciente. No obstante, transcurrido el periodo de normalización fiscal y desinflación, la coyuntura sigue señalando tensiones en materia monetaria, cambiaria y productiva.
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