Descubrieron en Paso Córdoba una nueva especie de palmera fósil de hace 20 millones de años
La investigación, publicada en una revista científica internacional, demuestra que el norte de la Patagonia tuvo un clima subtropical y un paisaje muy diferente al actual.
Los restos fósiles provienen del sector conocido como Valle de la Luna Amarillo, ubicado al sur de General Roca dentro del Área Natural Protegida Paso Córdoba. Foto gentileza.
Un conjunto de frutos fosilizados hallados en el Área Natural Protegida Paso Córdoba permitió identificar un nuevo género y una nueva especie de palmera para la ciencia. El descubrimiento, realizado por un equipo de investigadores argentinos y publicado en la prestigiosa revista American Journal of Botany, aporta evidencias de que el norte de la Patagonia tuvo un clima subtropical y un paisaje muy distinto al actual.
Más de 30 frutos y semillas petrificados
La nueva especie fue bautizada Pindocarpon chichinalensis y constituye el primer registro fósil inequívoco de la subtribu Attaleinae en el sur de Sudamérica. Además, representa el registro más austral conocido para este grupo de palmeras, lo que indica que hace unos 20 millones de años las condiciones subtropicales se extendían hasta el norte de la Patagonia.
Los restos fueron encontrados en el sector conocido como Valle de la Luna Amarillo, dentro del Área Natural Protegida Paso Córdoba, a unos 20 kilómetros de General Roca. Allí, en sedimentos del Mioceno temprano, los investigadores recuperaron más de treinta frutos y semillas petrificados en un extraordinario estado de conservación.

El estudio, liderado por la licenciada Luciana Muci, egresada de la Universidad Nacional de Río Negro, sobre más de 30 frutos mediante técnicas de avanzada, como microtomografía de rayos X, microscopía óptica y de epifluorescencia, reveló la presencia de tres poros de germinación típicos de la tribu Cocoseae (parientes directos del coco actual). Sin embargo, su estructura interna demostró un desarrollo de invaginaciones leñosas idéntico al de la actual palmera Pindó (Syagrus romanzoffiana), que hoy habita el noreste argentino.

El hallazgo también permitió reconstruir cómo era el paisaje de la región. Según los investigadores, donde hoy predominan la estepa y las bardas existía una sabana con parches de palmeras, similar al actual Chaco Húmedo. En ese ambiente convivían grandes aves corredoras extintas, conocidas como «aves del terror», además de mamíferos, reptiles y otras especies características de un clima mucho más cálido y húmedo que el actual.
La importancia del trabajo de los museos de Río Negro
Para el director de Patrimonio y Museos de Río Negro, Pablo Chafrat, el descubrimiento tiene un valor especial porque pone en contexto materiales que eran conocidos desde hacía décadas. «Estos restos de palmeras fósiles se conocen desde hace muchísimo tiempo y hoy pudieron identificarse correctamente y asignarse a una nueva especie», señaló.
Chafrat explicó además que los ejemplares de referencia, los holotipos, utilizados para definir oficialmente una especie, forman parte de las colecciones del Museo Patagónico de Ciencias Naturales «Juan Carlos Salgado», de General Roca. «Eso prestigia las colecciones científicas de la provincia y demuestra la importancia del trabajo que realizan nuestros museos», sostuvo.
El funcionario también destacó que la investigación surgió de la tesis de licenciatura de Luciana Muci y fue posible gracias al trabajo conjunto de museos e instituciones científicas de Río Negro. En ese sentido, consideró que este tipo de estudios fortalece la investigación, el patrimonio provincial y abre nuevas oportunidades para el desarrollo del turismo científico y educativo.
El descubrimiento consolida a Paso Córdoba como uno de los sitios paleontológicos más importantes de la región y suma una nueva pieza para reconstruir la historia natural de una región que, millones de años antes de convertirse en estepa, estuvo cubierta por palmares subtropicales.
Un conjunto de frutos fosilizados hallados en el Área Natural Protegida Paso Córdoba permitió identificar un nuevo género y una nueva especie de palmera para la ciencia. El descubrimiento, realizado por un equipo de investigadores argentinos y publicado en la prestigiosa revista American Journal of Botany, aporta evidencias de que el norte de la Patagonia tuvo un clima subtropical y un paisaje muy distinto al actual.
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