Qué son los Chachos de La Rioja: el regreso de las cuasimonedas y qué otros billetes circularon en el país
La administración de Ricardo Quintela comenzó a distribuir bonos BOCADE por $4.000 millones para pagar sumas extraordinarias a estatales. Cómo operan estos títulos, por qué tienen alcance regional y el antecedente de los Patacones, las Lecor y el Petrobono en la Patagonia.
Los bonos BOCADE ("Chachos") comenzaron a circular nuevamente en La Rioja con denominaciones de hasta 50.000 unidades y paridad uno a uno frente al peso. (Foto: gentileza)
El relanzamiento de los Chachos en La Rioja volvió a instalar en la agenda pública el funcionamiento de las cuasimonedas provinciales, una herramienta financiera de emergencia a la que apelan las provincias en contextos de fuerte caída de recursos coparticipables y ajuste del gasto federal. A través de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), el gobierno de Ricardo Quintela dispuso un pago extraordinario de 50.000 Chachos para cerca de 80.000 empleados públicos y jubilados, volcando unos $4.000 millones al circuito comercial interno.
A diferencia del circulante oficial emitido por el Banco Central, estos títulos cuentan con una paridad nominal fijada en uno a uno frente al peso argentino, pero poseen validez estrictamente local: no pueden utilizarse fuera del territorio provincial ni tienen curso legal en el resto del país.
Cómo funcionan los Chachos y para qué pueden utilizarse
El papel riojano —denominado así en homenaje al caudillo federal Ángel Vicente «Chacho» Peñaloza— ya había tenido una etapa previa de circulación entre julio y diciembre de 2024. Los billetes cuentan con denominaciones de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 50.000 unidades.
En la práctica, los trabajadores y comercios de la provincia pueden emplear los bonos para:
- Compras en comercios adheridos: los comercios locales aceptan el bono para consumo diario y luego pueden utilizarlo para cancelar obligaciones o canjearlo según el esquema oficial.
- Pago de tributos y tasas: se admiten en dependencias provinciales para saldar impuestos locales y facturas de servicios públicos estatales.
- Cancelación de haberes: el Estado provincial los utiliza para abonar suplementos salariales o porcentajes de los sueldos de la administración pública.
De los Patacones al Petrobono: los antecedentes en la crisis de 2001
La emisión de bonos de emergencia no es inédita en la historia económica argentina. Tras los primeros ensayos en los años ochenta en Tucumán (en australes), la máxima proliferación de cuasimonedas se registró entre 2001 y 2002, en pleno colapso del régimen de Convertibilidad. Con el crédito cerrado y la imposibilidad legal de emitir pesos sin respaldo de reservas en dólares, 15 distritos y la propia Nación volcaron al mercado más de $8.500 millones en papeles alternativos.
En aquel momento, cada jurisdicción bautizó a sus instrumentos:
- Buenos Aires: Patacones (la mayor emisión del país, con más de $3.300 millones).
- Nación: Lecop (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales).
- Río Negro y Chubut: Petrobono (respaldados en regalías hidrocarburíferas).
- Córdoba: Lecor.
- Entre Ríos: Federales (BoFe).
- Corrientes: Cecacor.
- Mendoza: Petrom.
- Chaco: Quebracho.
Pérdida de poder adquisitivo y el rescate del PUM en 2003
De acuerdo con análisis técnicos de la Fundación Mediterránea, en distritos como Corrientes las cuasimonedas llegaron a representar más del 100% de la base monetaria local, mientras que en provincias como Buenos Aires o Córdoba rondaron el 50%.
Aunque solucionaron problemas inmediatos de liquidez salarial, los economistas advierten que estos esquemas suelen acarrear costos secundarios: descuentos informales en comercios, aparición de un mercado paralelo de cambio por debajo del valor nominal y un encarecimiento de precios que termina afectando el poder de compra de los asalariados.
La salida definitiva de aquellas monedas paralelas se dio a fines de 2003 mediante el Programa de Unificación Monetaria (PUM), cuando el Estado nacional —en el marco de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI)— rescató y canjeó todos los títulos provinciales por pesos de curso legal.
El relanzamiento de los Chachos en La Rioja volvió a instalar en la agenda pública el funcionamiento de las cuasimonedas provinciales, una herramienta financiera de emergencia a la que apelan las provincias en contextos de fuerte caída de recursos coparticipables y ajuste del gasto federal. A través de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), el gobierno de Ricardo Quintela dispuso un pago extraordinario de 50.000 Chachos para cerca de 80.000 empleados públicos y jubilados, volcando unos $4.000 millones al circuito comercial interno.
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