Bill Gates pidió una ley federal para regular la IA y advirtió que puede desencadenar hechos con «mil millones de muertes»
El cofundador de Microsoft sostuvo que la autorregulación de las empresas tecnológicas no alcanza y reclamó controles obligatorios. Sus declaraciones llegan en medio de un debate que divide a los principales ejecutivos de la industria y a la política estadounidense.
Bill Gates advirtió que la falta de regulación sobre la inteligencia artificial podría desencadenar consecuencias catastróficas.
El cofundador de Microsoft y filántropo Bill Gates reclamó a los legisladores de Washington que regulen el avance de la inteligencia artificial. En una advertencia directa, señaló que la tecnología ya cuenta con la capacidad de asistir a actores malintencionados para provocar daños a una escala sin precedentes históricos.
Las definiciones fueron brindadas durante una entrevista para el programa Meet the Press, de la cadena NBC News, grabada este miércoles y cuya emisión completa está programada para el domingo.
«Nadie cree que la autorregulación sea suficiente», afirmó Gates. Consultado sobre si hace falta sancionar una ley en Washington, respondió: «Absolutamente«.
«Es necesario que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y los políticos se sumen a la discusión sobre cómo deben ser las salvaguardas y el monitoreo. Y eso tiene que ser algo obligatorio. Va a implicar un poco de carga adicional para la industria, pero no una desaceleración drástica de lo que están haciendo», explicó el empresario.
El riesgo inmediato y el riesgo existencial
Durante la entrevista, Gates no minimizó la posibilidad de que la IA amenace a la humanidad en pocos años. Sin embargo, pidió no perder de vista una amenaza que existe desde hoy: que actores malintencionados la usen para causar daños a gran escala.
«La IA es sin duda lo suficientemente poderosa como para impulsar hechos que, ya saben, causen mil millones de muertes. Así que, aunque es bastante difícil llegar al 100%, nunca existió un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones que usan las últimas herramientas de IA», sostuvo.
La intervención del cofundador de Microsoft se inserta en una discusión que escaló velozmente durante las últimas semanas. Los CEOs de Anthropic y OpenAI, dos de los mayores desarrolladores de IA de Estados Unidos, coincidieron en la necesidad de moderar la velocidad de la carrera por sistemas cada vez más potentes.
Ese posicionamiento llegó tras la renuncia y las advertencias públicas de Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic: «Ninguna de las dos empresas está actuando de forma responsable. Van directo hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están apostando con nuestras vidas», aseguró. En declaraciones y publicaciones en redes sociales añadió que «la gente que construye la IA cree sinceramente que podría matarnos a todos antes de que termine la década«.
Por su parte, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo en el que pidió una regulación que alcance a todo el sector: «El método más eficaz para regular el ritmo es mediante una regulación que alcance a todas las empresas estadounidenses de IA de frontera, ya que eso incluye incluso a las que no están dispuestas a cooperar voluntariamente». Amodei advirtió además que un freno global «requerirá cooperación con China«, a la que describió como el país autocrático con, por lejos, las capacidades más avanzadas en la materia.
En paralelo, el CEO de OpenAI, Sam Altman, expuso el miércoles ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí reclamó estándares internacionales que permitan medir las capacidades de estos sistemas, evaluar sus riesgos, determinar si las salvaguardas son suficientes y preservar una supervisión humana significativa.
La postura de Zuckerberg y las dudas en el Capitolio
La propuesta de intervención estatal no reúne consensos unánimes en el sector privado ni en el Congreso estadounidense. El fundador y CEO de Meta, Mark Zuckerberg, marcó distancia en una entrevista con NBC News publicada el jueves: «No creo que necesitemos algún tipo de coordinación a nivel de toda la industria. Creo que cada laboratorio tiene que tomarse su tiempo y, cuando detecta problemas, tomarse internamente el tiempo que necesite para asegurarse de avanzar de manera segura».
En el ámbito político, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, se había negado hace algunas semanas a hacer volver a los legisladores a Washington para tratar una ley que regule el ritmo de crecimiento de la IA. En esa oportunidad, dijo que prefería esperar a las propias empresas.
«Tenemos que poner algunas barreras, algunas medidas de seguridad para asegurarnos de que la IA no se desboque», admitió Johnson en ese momento. Aun así, señaló que los CEOs que pidieron frenar el desarrollo todavía no habían propuesto un camino que incluyera legislación federal: «Ni ellos mismos tienen la respuesta hoy. Así que no podemos apurarnos y que el Congreso haga algo que resulte perjudicial para la seguridad nacional«.
Los estados se adelantan y la advertencia de Microsoft
Ante la falta de una normativa federal, varios estados comenzaron a avanzar con medidas propias. En California, el gobernador Gavin Newsom firmó la semana pasada un decreto que crea un consejo de expertos encargado de elaborar un plan para reforzar las leyes estatales de seguridad en IA. Esta semana, el gobernador de Maryland, Wes Moore, firmó una orden que establece un enfoque regulatorio de tres ejes. Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, presentó un plan que crea una nueva oficina encargada de supervisar el cumplimiento legal de las empresas de IA.
Desde Microsoft también llegaron críticas a la competencia desenfrenada entre las compañías. En una sesión de la ONU sobre IA y desarrollo humano, el presidente de la firma, Brad Smith, rechazó la idea de que los laboratorios deban esperar una regulación federal para frenar por su cuenta.
Para ilustrar el escenario, Smith trazó un paralelismo con la industria aeronáutica. Planteó el caso hipotético de un mercado dominado por solo dos fabricantes de aviones comerciales, en el que surge la advertencia de que el próximo modelo podría estrellarse y causar muertes. «¿Diría «necesito ganar esta carrera»? ¿O diría «voy a poner la seguridad de mis pasajeros y del público por delante de ganar esa carrera»? Esa es la cuestión fundamental», concluyó.
El cofundador de Microsoft y filántropo Bill Gates reclamó a los legisladores de Washington que regulen el avance de la inteligencia artificial. En una advertencia directa, señaló que la tecnología ya cuenta con la capacidad de asistir a actores malintencionados para provocar daños a una escala sin precedentes históricos.
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